Archivos: Psicología Humanista

La empatía y el cultivo de la compasión. Cómo no “agotarse” como médico o psicoterapeuta.

La empatía y el cultivo de la compasión.
Por Matthieu Ricard

La empatía es sentir lo que otros están experimentando y resonar con ellos. Cuando conocemos a alguien lleno de alegría, también experimentamos alegría. Lo mismo se aplica al sufrimiento; por medio de la empatía experimentamos el sufrimiento que está padeciendo otra persona. Para la experiencia, estos sentimientos empáticos son similares a la alegría real y el sufrimiento real. Por lo tanto, cuando una persona empática está confrontada constantemente con el sufrimiento de otros, se afecta continuamente por esos sufrimientos. Vemos que esto le ocurre a los cuidadores más dedicados, como profesionales de la salud. Sus profundas experiencias de empatía los llevan o a ‟agotarse” (la incapacidad de lidiar con sentimientos de empatía), o a una evasión disfuncional de los sentimientos y emociones de los otros.

El último año, participé de un estudio de empatía y compasión en colaboración con la neurocientífica Tania Singer.  Examinamos el fenómeno de ‟fatiga de empatía” que está muy expandida en toda la comunidad médica. ¿Cómo puede un cuidador mantener el calor de la empatía y aún así mantener el coraje y optimismo necesario para ayudar a su paciente?

Los meditadores que participaron del estudio descubrieron que una manera de lidiar con este desafío de manera efectiva es cultivar amor y compasión incondicionales hacia la persona que está sufriendo. Esto es mucho más que simplemente resonar emocionalmente con la persona que sufre. El amor altruista, …


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¿Minimalismo existencial?

El minimalismo, aunque no es una filosofía reciente, va tomando una nueva fuerza en los útlimos años. Interesante sin embargo, ver que se amplía su aplicación no solamente a la arquitectura y al interiorismo sino a todos los ámbitos de la vida humana.

Comparto un artículo al respecto publicado en el blog Homo minimus en el que se hace referencia al pensamiento de Viktor Frankl:

¿Qué es el minimalismo existencial?

Si supiera lo que estoy haciendo, no lo llamaría investigación, ¿verdad?

–Albert Einstein

Tras más de 90 artículos en este blog,  no he definido todavía lo que entiendo por Minimalismo existencial.  Las definiciones tienden a  ser inútiles cuando estás empezando, porque te falta el conocimiento de fondo y la experiencia con el concepto que intentas definir; y suelen ser superfluas después, cuando ya conoces  el concepto.

De todas maneras, la definición puede servir  para orientarnos al principio y para sintetizar al final. Su definición es sencilla:

El minimalismo existencial, o simplemente minimalismo, es una filosofía de vida que propugna centrarse en lo importante y eliminar o descartar lo innecesario para ser feliz y alcanzar la realización personal.

Intentemos desarrollar estas ideas.

Minimalismo

El minimalismo existencial, o panminimalismo —como también lo  llamé al comenzar a escribir el blog— es “ la aplicación del minimalismo a todas las esferas de la vida”.  El minimalismo tiene su origen en la arquitectura, pero el concepto ha permeado en otros ámbitos, como la


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El Personalismo de Emmanuel Mounier

Este es un artículo muy leído en Logoforo. El Personalismo de Emmanuel Mounier es muy afin a la Logoterapia de Viktor Frankl. Dos grandes pensadores que nacieron en 1905 en distintos países y que nunca se conocieron; sin embargo, se hermanaron en pensamiento.

 

MOUNIER Y LA REVOLUCIÓN PERSONAL Y COMUNITARIA.
Por Julio Ayala

Emmanuel Mounier, quien vivió durante la primera mitad del siglo pasado (1905-1950), ha aportado desde un modo de pensar y vivir lo que se denomina pensamiento personalista comunitario. Y en 1935 decía que estaba “en los primeros combates: guerra al capitalismo, al espíritu burgués, a la proletarización, al imperialismo espiritual de los Estados y de los técnicos, a la divinización de las fuerzas productoras…”. Y agregaba: “Los motivos para rechazar el orden establecido,…no son solamente materiales, económicos…nuestros motivos son en principio morales y espirituales. Es en nombre de la dignidad y de las aspiraciones esenciales de la persona humana por lo que rechazamos el orden actual y por lo que trabajamos para instaurar otro”.1

Se impuso él mismo, además, “el deber de precisar una crítica unánime…para un renacimiento y poner los cimientos comunes de una ciudad en la que cada morada pueda elevarse en condiciones mínimas de libertad y orden”.

Confiaba en un humanismo personalista que “no debía ignorar la diversidad de creencias, parciales o totales, sobre el universo y el hombre y…que estas creencias encontraran hombres que más adelante sean capaces de comprometerse en libertad”.…


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Reflexiones de Elisabeth Kübler-Ross en torno al amor

Elizabeth-Kubler-Ross-empatía
La pionera de la tanatología, quien dedicó su vida a escribir sobre la muerte y el proceso de morir, decidió al final de sus días escribir sobre la vida.
Para Kübler-Ross el sentido de la vida es aprender el amor incondicional. Aquí algunas de sus reflexiones:

El amor es la única experiencia real y duradera de la vida. Es lo contrario del miedo, es la escencia de la creatividad, la gracia del poder. Es la energía que nos conecta y vivie en nuestro interior.

El amor es el único don de la vida que no perdemos nunca y es lo único que podemos dar de verdad. En este mundo de ilusiones y espejismos, el amor es la fuente de la verdad.

Sin embargo, nos resulta difícil amar a las personas simplemente por ellas mismas, pareciera que buscamos excusas para no amarlas.

Solo se encuentra paz y fellicidad en el amor cuando nos olvidamos de poner condiciones. Generalmente imponemos las condiciones más duras a quienes “más amamos”. Y éstas son lastres con los que cargamos nuestras relaciones. Es necesario entender que el sentimiento que buscamos consiste en dar, no en recibir.

Si medimos el amor que recibimos nunca nos sentiremos amados sino estafados, el acto de medir no es un acto de amor.

Cuando no nos sentimos amados no es porque no recibimos amor, sino porque reprimimos el nuestro.

La reacción ante una discusión o conflicto nunca debería ser retener nuestro …


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Algunas heridas de infancia que frenan el desarrollo adulto.

Young girl putting on makeup

Young girl putting on makeup

5 heridas emocionales de la infancia que siguen afectando la vida adulta:
Los problemas vividos en la infancia vaticinan cómo será nuestra calidad de vida cuando seamos adultos. Además, estos pueden influir significativamente en como nuestros niños de hoy actuarán mañana y en como nosotros, por otro lado, afrontaremos las adversidades.
Así, de alguna forma, a partir de estas 5 heridas emocionales o experiencias dolorosas de la infancia, conformaremos una parte de nuestra personalidad. Veamos cuáles son estas heridas….
1- El miedo al abandono
La soledad es el peor enemigo de quien vivió el abandono en su infancia. Habrá una constante vigilancia hacia esta carencia, lo que ocasionará que quien la haya padecido abandone a sus parejas y a sus proyectos de forma temprana, por temor a ser ella la abandonada. Sería algo así como “te dejo antes de que tú me dejes a mí”, “nadie me apoya, no estoy dispuesto a soportar esto”, “si te vas, no vuelvas…”.
Las personas que han tenido experiencias de abandono en la infancia, tendrán que trabajar su miedo a la soledad, su temor a ser rechazadas y las barreras invisibles al contacto físico.
La herida causada por el abandono no es fácil de curar. Así, tú mismo serás consciente de que ha comenzado a cicatrizar cuando el temor a los momentos de soledad desaparezca y en ellos empiece a fluir un diálogo interior positivo y esperanzador.
2- El …


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Plegaria Indígena

La muerte de un ser querido nos coloca frente a grandes cuestionamientos: ¿Murió prematuramente? ¿Tuvo sentido su vida? ¿Aquí acabó todo? ¿Puedo compensar de alguna manera los pendientes que tengo con esa persona…, visitando su tumba, llevando flores…?
Esta plegaria de los indios yaquis transmite un mensaje de paz y esperanza en una visión de la muerte como transición a otro estado de existencia:

 

No te acerques a mi tumba sollozando.

No estoy allí. No duermo ahí.

Soy como mil vientos soplando.

Soy como un diamante en la nieve, brillando

Soy la luz del sol sobre el grano dorado

Soy la lluvia gentil del otoño esperado

 

Cuando despiertas en la tranquila mañana,

Soy la bandada de pájaros que trina

Soy también las estrellas que titilan,

mientras cae la noche en tu ventana

 

Por eso, no te acerques a mi tumba sollozando

No estoy allí. Yo no morí…


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Un cuento para vivir el duelo…

EL GRAN ARREGLADOR

Hace años, durante una visita a mi casa, al rabino Carlajeb, contó este profundo relato.

Hace tiempo, el Rey de la Tristeza quería ver si todo estaba bien en el mundo.  Quería, principalmente, ver si todos sus súbditos estaban tristes, porque la persona que está realmente triste, es la más feliz ante la presencia de otras tristes almas. El Rey de la Tristeza visitó su reino completo y descubrió que el mundo entero se sentía miserable. Ni una sola persona estaba contenta o satisfecha. El rey no podría haber estado más feliz. Sin embargo, mientras regresaba a su ciudad capital, el rey vio algo sumamente desconcertante y terrible. A la distancia estaba un hombre sentado en un porche roto y viejo, sobre una silla vieja y desvencijada, con nada más que sobras de comida frente a él, las cuales estaban en un viejo y quebrado plato. Este hombre estaba cantando y tocando la guitarra. ¡Sin duda alguna, este hombre estaba feliz!  El rey se quedó anonadado y temeroso, porque sabía demasiado bien que una persona feliz podía destruir completamente su reino. Sabía que tenía que observar a este hombre, pues nadie excepto él mismo era capaz de realizar estas labores. La tristeza debía ser cuidada a todo costo. El rey se disfrazó con harapos y acercó al hombre, diciendo: -No creo que nos hayamos conocido. ¿Quién eres? El hombre contestó: -Todos me conocen. Soy El Gran Arreglador. …


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Gabriel Marcel, el humanista. Vida y obra.

Gabriel Marcel (1889-1973)
Por: María Villalobos

Antecedentes históricos
Marcel fue el único hijo de Henry Marcel, un oficial del gobierno, diplomático y curador de museos. La madre de Marcel murió sorpresivamente cuando Gabriel tenía cuatro años de edad, dejándolo con una sensación de profunda pérdida. Fue criado por su abuela materna y su tía, que se convirtió en la segunda esposa de su padre. Fue un niño al que se le exigió mucho en su desempeño escolar, dentro de una escuela igual de exigente, lo que produjo en Marcel una aversión a ese tipo de educación despersonalizada. Sin embargo, tuvo una infancia en un ambiente de ternura, entre la rectitud y honestidad de su tía y el amor a la cultura de su padre.

Su consuelo eran las vacaciones a diversos países, debido a la profesión del padre. Llegó a hablar varias lenguas. La religión no jugó un papel importante en la educación de Marcel; su padre era un católico poco cumplidor, que nunca se preocupó de que fuese bautizado, y su tía-madrastra, de antecedentes judíos no religiosos, se había convertido en una liberal protestante. Esta infancia fue lo que impulsó posteriormente a Marcel a una búsqueda religiosa profunda.

Su vida será entonces un esfuerzo de comunión con todo, todos y el todo: “Participación sin Fronteras”. Estudió filosofía en la Sorbona por cuatro años. Al terminar su carrera, Marcel ejerció como profesor en diversos liceos y al mismo tiempo se …


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Decir no cuando queremos decir no. La importancia de la Comunicación Asertiva.

Comunicarse eficientemente con los demás, con precisión y empatía y dejando una imagen positiva ante nuestros interlocutores es uno de los cometidos clave en una vida en sociedad. Se trata de un proceso complejo, en el que debemos articular habilidades aprendidas y talentos naturales (como el dominio del lenguaje oral y gestual, el don de la oportunidad, la adecuada gestión de las emociones, el encanto personal…). Y en el que hemos de combinar la tolerancia necesaria para aceptar y entender al otro, con la capacidad de expresar nuestras opiniones o preferencias. Hay dos cosas que a muchas personas les resultan problemáticas o difíciles: una es de pedir o solicitar favores, y la otra, decir “no”. Centrándonos en esta última cuestión, dar respuestas negativas supone un esfuerzo, empeñados como estamos en caer bien, en resultar tolerantes, comprensivos, amables y diligentes. La timidez y el déficit de autoestima son problemas añadidos a la hora de decir que no, así como las creencias y costumbres de una “buena educación” mal entendida, cuando implica tener que decir siempre que sí, aun cuando no podemos o queremos decirlo.

Todo empieza en la infancia

Entre las primeras actitudes que aprende un bebé, la de negarse, la de rebelarse ante sus padres, ocupa un lugar preferente. Oponerse es la mejor manera que el niño o niña tiene para afirmarse. Es una forma de marcar una diferencia entre ellos y el exterior, una defensa ante la sensación de …


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