Conmemorando a Viktor Frankl
Un día como hoy, 26 de marzo, hace 116 años, nace Viktor Emil Frankl.
Un niño inquieto que gustaba de aprender, de reflexionar. Le llamaban «el pensador».
Muy pequeño empezó a cuestionarse sobre el sentido de la vida cuando, de pronto, sobresaltado, se preguntó: ¿Qué sentido tiene la vida si un día nos vamos a morir? Allí nació la semilla de la Logoterapia
¿Cómo? ¡Era solo un niño!
Pues ese cuestionamiento lo llevó a buscar respuestas en el mundo de la teología, la psicología, la filosofía… Como estudiante preparatoriano, por las tardes asistía a una escuela de estudios filosóficos. Una pasión que lo acompañó toda su vida. El joven Frankl se reunía en el Café Siller, en el centro de su ciudad natal, Viena, a discutir temas existenciales con importantes pensadores de la época.
Muy joven decidió que quería ser médico. Pero buscaba un camino que enlazara la medicina y la filosofía. Lo encontró en la psicoterapia.
Director de neuropsiquiatría de un importante hospital en su ciudad, Profesor de la Universidad de Viena con un especial renombre, es llevado en 1942 junto con su familia al primer campo de concentración. Dejó de ser el Dr. Viktor Frankl y pasó a ser el prisionero 119,104.
Perdió su querido hospital, a sus colegas, pacientes, pero lo más importante: ¡a su familia! Es tras la liberación que va enterándose, poco a poco, que cada uno de los miembros de su familia habían muerto. Con excepción de su hermana Stella quien logró huir a Australia. Muy lejos de él.
En un intenso duelo, dicta durante 9 días a 3 enfermeras el libro que hoy conocemos como El hombre en busca de sentido. ¿Sabías que pretendía publicarlo de forma anónima? Fue el editor que tras su lectura le insistió en que debía publicarlo con su nombre. Hoy, traducido a 50 idiomas, ha vendido millones de copias dejando una profunda huella en personas de todas las culturas.
En su momento, nunca lo soñó.
Se dedicó a re-escribir el manuscrito que le fue arrebatado por los nazis, a seguir publicando, impartiendo conferencias en todos los continentes dando a conocer su Análisis Existencial y Logoterapia, invitado por las más prestigiosas universidades del mundo, recibió 42 títulos Honoris Causa.
¡Conmemoremos su nacimiento, honremos su vida y su obra!
«La hora pasa, la pena se olvida, la obra queda.»
Viktor Frankl
