Plegaria Indígena

La muerte de un ser querido nos coloca frente a grandes cuestionamientos: ¿Murió prematuramente? ¿Tuvo sentido su vida? ¿Aquí acabó todo? ¿Puedo compensar de alguna manera los pendientes que tengo con esa persona…, visitando su tumba, llevando flores…?
Esta plegaria de los indios yaquis transmite un mensaje de paz y esperanza en una visión de la muerte como transición a otro estado de existencia:

 

No te acerques a mi tumba sollozando.

No estoy allí. No duermo ahí.

Soy como mil vientos soplando.

Soy como un diamante en la nieve, brillando

Soy la luz del sol sobre el grano dorado

Soy la lluvia gentil del otoño esperado

 

Cuando despiertas en la tranquila mañana,

Soy la bandada de pájaros que trina

Soy también las estrellas que titilan,

mientras cae la noche en tu ventana

 

Por eso, no te acerques a mi tumba sollozando

No estoy allí. Yo no morí…

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