El Duelo: Una reflexión sobre las aportaciones del libro, “En la Tristeza Pervive el Amor”, de la Dra. Elisabeth Lukas.

*Adriana Servín Figueroa.

Una de las experiencias más dolorosas e inevitables en  la vida, es sin duda  la muerte de un ser amado. Sin embargo, pocas veces estamos preparados para afrontar esta experiencia , quedando en algunas ocasiones sumidos en una profunda tristeza y vacío.

En nuestro aprendizaje sobre la muerte intervienen diversos factores, por un lado está el bagaje social y familiar que rodea este hecho ineludible de la existencia humana. Es así , que vamos formando una concepción sobre  la muerte, a veces llena de terror y negación, rodeada de rituales culturales , religiosos y familiares, para mitigar el dolor de la pérdida, que es, pocas veces afrontada como una oportunidad de crecimiento y de dar un renovado y más profundo sentido a nuestra vida.

Son múltiples los autores  en el campo de la Psicología y el Desarrollo Humano,  que han abordado el duelo , pero sin duda la Logoterapia ofrece una valiosa aportación no solo para el manejo del proceso de duelo por los profesionales de la salud mental sino también para toda persona en su camino hacia el sentido y trascendencia, especialmente ante la triada trágica: sufrimiento, muerte y culpa, que se vive descarnadamente en el duelo.

En este artículo se presenta una síntesis y reflexión sobre los puntos centrales  del libro de la reconocida logoterapeuta, la  Dra Elisabeth Lukas: “En la tristeza pervive el amor”, donde trata el tema del duelo, resaltando la trascendencia del amor que nos unió con la persona fallecida, para poder vivir éste,  no como camino hacia un vacío, sino a un significado, que nos abre al amor plenificante con la persona amada y a nuestra propia trascendencia , para poder dar un sentido al inevitable dolor ante la muerte.

El duelo: Un camino hacia la trascendencia del amor.

La Dra. Lukas empieza señalando que el duelo no es única y exclusivamente un sentimiento, pues  el duelo  “se halla en lo más profundo del corazón, en el centro espiritual y mental de la persona….  es el conocimiento de una pérdida valiosa. No hay nada que pueda borrar ese conocimiento…. No hay nada que pueda deshacer esa pérdida “, p 12.

Es precisamente esto, lo que, como dolientes, nos  resulta más  difícil de aceptar,  que  nuestra  pérdida es insustituible y que nuestra vida  no volverá a ser como antes, pues después del duelo, si bien se puede renacer a un nuevo sentido, no se puede recuperar lo perdido.

Sin embargo, este conocimiento y consciencia de que se ha perdido algo valioso, abre la puerta a la comprensión y a la posibilidad de dar un sentido a la perdida, a lo vivido, a lo valioso , a lo significativo y así el doliente puede ir madurando este duelo como camino hacia su propio crecimiento y trascendencia.

El dolor impulsa a un mayor conocimiento de sí mismo y a adueñarnos del profundo sentido de nuestra vida, a resaltar el verdadero valor de la existencia humana: el amor, que es la llave que nos abre a la autotrascendencia,  pues el amor pervive, el amor trasciende y nos posibilita a que ninguna pérdida sea completa, ningún amor sea destruido, pues lo espiritual nos abre a la presencia eterna, amorosa y trascendente del amor que nos unió con la persona fallecida y seguirá siendo un vínculo profundo.

Este conocimiento de la pérdida, como señala Elisabeth Lukas, conduce a la comprensión de que, en nuestra vida ha existido algo valioso y  este entendimiento nos reconforta y consuela.  El doliente no se queda aislado, ni en el vacío, pues las correspondencias amorosas vividas le dan un significado a su vida.

Un aspecto fundamental es que la autora resalta que “la verdadera riqueza es una vida realizada en la entrega y en las muchas y maravillosas correspondencias de valores que cuando acaban deberán ser lloradas” p.17.  Por eso en el duelo se refleja nuestra riqueza.

El duelo se da contextualizado en un momento de nuestra historia personal, enclavado en el contexto histórico- social de nuestro tiempo, de ahí la importancia de hacer esta reflexión  a la luz de los valores que permean nuestra sociedad actual, marcada por el hedonismo, materialismo y egocentrismo. Pues no resulta difícil ver con qué facilidad se abandona una relación, la dificultad para entablar vínculos profundos y duraderos entre las personas, que ya no tienen a quien amar y tampoco por quien llorar.

Es lo que el sociólogo y filósofo polaco Zygmunt Bauman señala como “amor líquido”, o el psiquiatra español ,  Enrique Rojas en su obra “ El hombre light”,  como amores y relaciones que no duelan, que no comprometan, que no creen vínculos, relaciones y personas desechables, amor de un día, mientras se tenga un bienestar personal y muchas veces egoísta, nada que pida, nada que comprometa, nada que duela, todo por encima, pero a la larga, esto está generando  en las personas un mayor sentimiento de vacío, soledad, adicciones, consumismo,  depresión y suicidios.

Parece que el hombre contemporáneo está olvidando que fuimos creados por el amor y que solo por el amor descubrimos nuestro rostro humano y nuestro sentido trascendente , pues como dice Lukas “ el amor es un poder celestial” .

Me parece muy valioso conservar lo que la autora señala sobre el amor: “ El tiempo pasa, pero el amor permanece; la muerte deshace los compromisos y el amor permanece. …. Aquella parte fundamental de la relación mutua que era amor “sobrevive” incluso al fin de la relación “.p. 20

Como señala Viktor Frankl, citado en Lukas, (2011), “el duelo por una persona a la que hemos querido y perdido hace que, de algún modo , perviva.  El objeto de nuestro amor o de nuestro duelo que perdemos objetivamente en el tiempo empírico, se conserva subjetivamente en el tiempo interior: el duelo lo hace presente” p.21.

El Dr.  Frankl lo vivió en los campos de concentración, al perder a su esposa, padres, amigos… Yo también lo he vivido al perder  a mis seres queridos,  es algo inexplicable en momentos, difícil de traducir en palabras, pero maravilloso.  Es un no quedar abandonados y solos por la muerte de un ser amado,  el duelo nos permite abrirnos a una nueva vida, donde  podemos ver con mayor nitidez el amor eterno, el valor de nuestra existencia, todo lo que hemos recibido de la persona que ya no está,  el tiempo compartido y el amor que nos seguirá uniendo eternamente. El duelo nos abre al Suprasentido y a la paz que solo se puede tocar cuando  en el duelo, aunque sea por momentos,  tocamos la puerta de la eternidad.

Algo que me parece muy valioso es que Elisabeth Lukas señala que en el duelo, podemos agradecer lo vivido en el pasado, y que esto nos ayuda a cerrar heridas, aliviar el dolor y devolver la paz  y libertad interior, con la confianza puesta en un “orden de sentido superior”, de manera que todo lo acontecido en el pasado, lo bueno y lo no tan bueno, se resignifica en el amor que pervive.

Sin duda el proceso de duelo, que pasa por los siguientes pasos, es un tiempo para que el doliente pueda poco a poco ir recuperándose , reconfortándose y despertar a un nuevo sentido de vida, más profundo, más auténtico, más trascendente.

Los pasos son, de acuerdo con la Dra. Lukas:

  • Retiro a la calma.- Las personas que están de luto buscan un retiro de sus actividades cotidianas, de sus contactos sociales, necesitan del silencio para asimilar, para aceptar lo que sucedió, para reconfortarse y reencontrarse en su interior con el recuerdo y la presencia amorosa de la persona fallecida, que sigue viviendo en él por el amor eterno que los une y es el principio para descubrir un nuevo sentido en su vida.
  • Enfrentamiento con la situación.- Tras el sosiego se pone en marcha el enfrentamiento espiritual con la nueva situación. La vida tiene preparadas nuevas tareas llenas de sentido.
  • Lucha por una posición digna de vivir.- Ahora el doliente tiene que encontrar respuestas a las preguntas que lo intrigan, pero primero, hay que eliminar preguntas mal planteadas, como por ejemplo, ¿ por qué me sucedió esto a mí?, ¿ por qué este castigo?, etc, y centrarse en preguntas que hagan referencia al sentido , por ejemplo, ¿ qué lección puedo extraer?, ¿ puede incluso la tragedia transformarse en un triunfo interno?, De estas preguntas se puede partir para descubrir el sentido de la perdida, y una comprensión más profunda y auténtica de la propia vida y de nuestro sentido único y trascendente.
  • Intensificación de la espiritualidad.- Finalmente, como señala Lukas, las respuestas para vivir sólo se pueden dar desde la fe, entendida más allá de lo religioso. Y es precisamente ante las experiencias límite y las fases de duelo cuando la persona puede más fácilmente tomar consciencia de sus recursos espirituales, de la voz de la trascendencia y el Suprasentido que hay en ella, y que le abre al encuentro del sentido último de la existencia. Primero ante la muerte del ser amado, que de manera consecuente, también nos acerca a nuestra propia finitud, a nuestra propia muerte, pero también a nuestra propia eternidad y trascendencia.

Sin embargo, hay que tener presente que se puede alterar un trabajo de  duelo saludable, cuando el doliente reacciona de manera extremadamente sensible, pudiendo presentar trastornos de ansiedad, síntomas fisiológicos,  culpa , ira.

La Logoterapia, al ser una psicoterapia desde lo espiritual , además de una filosofía de vida, es una alternativa para ayudar al doliente a transitar por los pasos del duelo ,  como diría Lukas, facilitando que la persona despliegue sus recursos espirituales , ir más allá del dolor, para renacer espiritualmente pudiendo descubrir y dar un sentido más pleno a su vida, más auténtico y  trascendente.

De acuerdo con Elisabeth Lukas, como se ha señalado,  el duelo es un proceso de aprendizaje interior acerca de la pérdida de algo valioso. De esta manera, las personas que pasan por un duelo suelen convertirse en muchos aspectos, en personas con una sabiduría especial, ya que hacer frente a su pérdida les ayuda a dominar su sufrimiento, dar un sentido a éste, valorar lo vivido, el pasado, las personas y las relaciones.

Como conclusión, la autora termina su obra,  haciendo referencia al consejo de Elisabeth Kübler- Ross a sus lectores: “vivir para decir adiós”, lo que significa aprender a vivir sin miedo a la muerte, conscientes de que esta vida es transitoria, pero que,  podemos hacer presente en nuestro ser, más allá de nuestra finitud, la eternidad que ya desde este momento se hace presente en nuestro interior, gracias al amor que pervive y por el que podemos sentirnos en comunión con el Suprasentido y con aquellas personas que ya no están físicamente, pero cuyo amor siempre será eterno.

Bibliografía.

*Bauman, Z. (2005). Amor Líquido. Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos. Ed. FCE

*Lukas, E. (2011). En la tristeza pervive el amor.  Ed. Paidós.

*Rojas, E. (2000). El hombre light. Una vida sin valores. Ed. Planeta.

**Adriana Servín Figueroa, es Licenciada en Psicología por la Universidad Iberoamericana (UIA). Tiene la Maestría en Orientación Psicológica y el Doctorado en Investigación Psicológica por la UIA.

Es logoterapeuta por el Instituto de Logoterapia, S.C. y actualmente está  cursando el Diplomado en Tanatología con enfoque Logoterapéutico en SMAEL.

Ha sido profesora en el Departamento de Psicología y en el Área de Reflexión Universitaria de la UIA, Ciudad de México, además del ejercicio profesional independiente de orientación psicológica con enfoque logoterapéutico.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Comentarios

  1. Mari Lopez

    Me parece muy interesante lo que la logoterapia ayuda a reconfortar en el duelo,especialmente dando un consuelo, porque es muy difícil vivir un duelo, y lo que dice este libro es muy consolador, yo no soy psicóloga,pero desde que tome un seminario en la univ de la tercera edad, sigo leyendo sobre logoterapia

  2. Josefina B.

    buenas noches, me puede recomendar otros libros sobre el tema del duelo,estoy haciendo un diplomado en Desarrollo humano. gracias

    • Adriana Servín

      Josefina:

      Con mucho gusto, otro libros sobre el tema que te pueden interesar son:
      *Jorge Bucay “El camino de las lágrimas” . Ed Océano.
      *Elisbeth Kübler-Ross “La muerte .Un amanecer”. Ed Luciernaga
      *Carmen Castro. ” Tanatología. La familia ante la enfermedad y la muerte” Ed. Trillas
      *Carmen Castro. “Tanatología. La inteligencia emocional y el proceso de duelo.” Ed. Trillas.
      *Nancy, O´Connor. “Déjalos ir con amor. La aceptación del duelo”. Ed. Trillas.

      Un saludo cordial

  3. Manuela Espíndola

    Me sorprende la claridad con la que se explica un tema tan complejo, al menos para quienes no estamos inmersos en este tema. Considero muy valiosa la información y digna de retomar las veces que sea necesario. Las experiencias a lo largo de nuestra vida están sujetas a pérdidas de diferente índole por lo que cuando se señala que es necesario ir más allá del dolor y renacer espiritualmente porque el amor sigue ahí, es una aseveración maravillosa. Felicidades por el artículo.

  4. Hna. Lolita Arango M.

    El artículo que nos comparte la Lic. Adriana Servín sobre “El Duelo”, es un reflexión muy profunda y a la vez enriquecedora. Como bien lo comenta al inicio del artículo es una acontecimiento inesperado y que, muchas veces, no se sabe enfrentar de la mejor manera. También se me hace muy valioso, este artículo, en el sentido que citando frases y consejos muy profundos de la Dra. Lukas nos lleva a preparnos o para ayudar a quien pueda estar pasando por esta etapa dolorosa del “duelo”. Felicidades Lic. Adri, y que Dios le siga concediendo abundamente Su Espíritu Santo.

  5. Adriana Servín

    Josefina:
    Algunos otros libros sobre el tema, que pueden ser de tu interés son:
    * Elisabeth Kübler-Ross: “La muerte un amanecer” Ed. Luciérnaga.
    * Carmen Castro. ” Tanatología. La familia ante la enfermedad y la muerte”. Ed Trillas.
    *Jorge Bucay “El camino de las lagrimas” Ed. Océano.
    *”Como enfrentar la muerte” Sociedad Mexicana de Tanatología.
    *Carmen Castro: ” Tanatología. La inteligencia emocional y el proceso de duelo” Ed. Trillas.

    Un saludo cordial.
    Adriana

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