El acto del amor

Por José Miguel Mayorga González

Para dar inicio a este ensayo que llamo el Acto de amar, es para mi muy agradable observar que en las obras de Coelho como las de Frankl y sus seguidores, el Amar es un acto puro he importante para la adquisición del sentido y mas profundamente del acto que lleve a vivirlos.

El amor es el único camino para arribar a lo más profundo de la personalidad de un hombre. Nadie es conocedor de la esencia de otro ser humano si no lo ama. Por el acto espiritual del amor se es capaz de contemplar los rasgos y trazos esenciales de la persona amada; hasta contemplar también lo que aún es potencialidad, lo que aún está por desvelarse y por mostrarse. Todavía hay más: mediante el amor, la persona que ama posibilita al amado la actualización de sus potencialidades ocultas. El que ama ve más allá y le urge al otro a consumar sus inadvertidas capacidades personales, (Frankl, 1962). En esta cita, escrita por Frankl, podemos observar como la palabra acto es muy importante en el amor, y como el ser debe arribar a esta forma espiritual de hallar el sentido y de hallar vida en otros seres y el amor ve lo único posible, es decir lo que sólo la persona amada en su absoluta singularidad puede ser, (Martínez, 2005)

En el estudio y la investigación acerca del amor en Coelho y Frankl, es muy curioso, ver que en las obras de Coelho (1988, 1989, 1997, 2000 y 2006), el amor es una forma pura de hallar y de inspirar al ser a su leyenda espiritual. Pero lo más curioso es que Coelho (1989) indica que existen tres Palabras para designar el amor… Eros, Philos y Ágape. Pelusso (1987), citando a Frankl plantea que, existen tres formas de amor correspondientes a tres niveles ontológicos de la existencia: un amor físico-libidinal (llamado amor sexual), un amor erótico-psíquico (enamoramiento) y un amor espiritual (llamado amor verdadero o amor autentico).

Si se observa bien en las dos apreciaciones el amor se divide en tres palabras o niveles. De esta forma se trabajara con estos niveles indicándolos con los nombres dados por Paulo Coelho, pero entendiendo que la logoterapia tiene las mismas ideas a estos planteamientos del amor.

A continuación describiremos las tres palabras para definir el amor, pero antes es preciso indicar que en la logoterapia hay muchos autores que hablan del amor, y este abarca un gran repertorio de investigación, es así como este libro, solo abarcara a algunos autores y seguidores de la obra Frankliana, sin el motivo de dar negación a lo planteado por los demás autores, que no se citen y que trabajen ampliando la obra Flankliana.

Creo, y es una certeza que observe durante la investigación de los actos, que estos al ser recíprocos uno del otro y estar en movimiento, para que el ser actúe en pos de sus sentidos y significados, hacen crecer y activar en el hombre el acto de Amar y una de las posibilidades que la Logoterapia forja es la responsabilidad del ser humano por su amor maduro (ayuda a clarificar el proceso de amor en niños y adolescentes, así como a la conciliación entre el tiempo pasado y el presente de las personas mayores) para que vaya en busca de la unión y la complementación en beneficio del ser amado, de la causa elegida, del trabajo realizado, del dios en el que tenga fe, favoreciéndose a sí mismo. Es decir, perpetrando su Yo a través de este encuentro, como un regalo de los otros y de la vida, (Miramontes, 2005)

Como se menciono antes el Acto de amar se divide en tres formas, expresiones, palabras o niveles, que ampliaremos a continuación:

Eros o físico-libidinal: Este nace de la presencia y de las cualidades físicas de otra persona y se expresa en una excitación sexual (Luna, 1996). Además del sentimiento entre dos persona, (Coelho, 1989). Yo creo en mi libre postura, que el Eros es un amor individual, que se expresa por medio del gusto a las otras personas, pero en donde solo pude llegar a una relación sexual.

Debemos indicar que «la unión sexual cumple en el ser humano la doble finalidad de la procreación y la vinculación a la pareja. Pero el hecho de que la sexualidad esté al servicio de la vinculación a la pareja presupone una relación interhumana, es decir, el amor como unión individualizada. El amor es una relación interhumana individualizada, y un cambio constante de pareja está en contradicción con él. (Frankl 1984, 1995).

Ahora puedo decir que Eros es la forma más primitiva de expresar amor. Es el amor propio de la carne del instinto, que lleva al hombre, a esa búsqueda de placer, sintiendo el amor como un amor individualizado, en donde la posibilidad más grande es que se pierda el amor y se pase a un goce sexual.

Según Frankl citado por Luetich (2005):

Plantea que la optimización del goce sexual exige que no se aísle ni se desintegre la sexualidad separándola del amor y deshumanizándola. Pero no debemos olvidar que la sexualidad así deshumanizada no se humaniza de pronto, sino que requiere un proceso. Tomemos, […] para explicarlos, un par de conceptos de Sigmund Freud: la distinción entre objetivo y objeto del instinto. Cuando empieza en la pubertad el desarrollo y la maduración de la sexualidad en sentido propio se produce la descarga de tensiones sexuales acumuladas -en el sentido de un objetivo del instinto-, una descarga que no hay por qué concebir en forma de acto sexual: para esto basta la masturbación. Sólo en una fase posterior del desarrollo y la maduración sexual se agrega un objeto de instinto, aparece en el horizonte una pareja idónea para el acto sexual, una pareja cualquiera: para esto basta una prostituta.

Esto significa que la sexualidad no alcanza aún en esta fase el plano propiamente humano, no está aún del todo humanizada, ya que en el plano humano la pareja no pasa a ser objeto, sino que es sujeto y, sobre todo, no puede ser utilizada como mero medio para un fin, el fin de la satisfacción del instinto o de la obtención del placer. Lo cual no excluye obviamente que el placer aparezca tanto más, cuanto menos el hombre se preocupe por él.

¿Qué ocurre cuando el hombre, en su desarrollo y maduración, se estanca en la primera o en la segunda fase, o “regresa” a una de las dos fases? Mientras el individuo se encuentra en la primera fase y cree poder realizar el acto sexual sin el objeto del instinto […] necesita de la pornografía. Pero si no ha pasado más hallá de la segunda fase, esta “fijación” se manifiesta en la promiscuidad, y en todo caso ya le basta la prostitución.

Resulta así que tanto el consumo de pornografía como la necesidad de prostitución, incluida la necesidad de promiscuidad, son síntomas de retraso psicosexual.

He dicho que la sexualidad humana se deshumaniza cuando queda degradada en simple medio para la obtención de placer. Pero también es un abuso considerar la sexualidad como mero medio para la reproducción en lugar de dejarla ser lo que es: expresión del amor. Y precisamente una religión que define a Dios como amor debía haber evitado definir ex cathedra que el matrimonio y el amor sólo tienen sentido si se ordenan a la procreación. En todo caso, esto se proclamó en una época en la que no sólo el casamiento por amor era una excepción, sino que lo normal era una gran mortalidad infantil. Hoy nos encontramos, en cambio, con el problema contrario: la explosión demográfica. Y tenemos “la píldora” a nuestra disposición. Pero la píldora sólo puede contribuir a humanizar la sexualidad si ésta se emancipa: la sexualidad sólo pasará a ser la culminación del amor si se pone voluntariamente y temporalmente, y no forzosamente, al servicio de la procreación.

El amor puramente físico mira solamente a la posesión de la otra persona, quien no es acogida en su unidad, sino simplemente en actitud de satisfacer un impulso, (Luna, 1996).

Philos o erótico-psiquico: Es producida por las cualidades psíquicas del otro y se expresa en enamoramiento, (Luna, 1996) y también en cariño, generando la amistad. El cariño es un grado mayor de afecto y su signo externo es la caricia física”. Esto marca el comienzo de una amistad íntima, (Miramontes, 2005).

Pero al entrarnos a Philos no solo estamos poniendo en juego nuestras emociones, si no además toda la parte noética, ya que es en este amor, que comúnmente, las personas, nos encontramos a prueba, contra la realización del acto de vivir nuestros propios sentidos, o el vacío existencial, y todo lo que trae este.

Philos, es muy importante, no solo para entablar una amistad, sino para realizar el acto de enseñar, pero también se encuentra disfrazada la duda, esa duda que genera, seguir a otro, aún en contra de nuestros sentidos.

Esto es muy común en la distorsión al fanatismo. Veamos a continuación lo que indica Frankl (1894, 1995), al respecto. El hombre de mentalidad colectivista desconoce su propia personalidad al diluirse en la masa; o más exactamente, al sumergirse en ella; el hombre fanático no desconoce su propia personalidad, sino la personalidad del otro, del que es de otra opinión. El totalitarismo convierte al ser humano en fanático…

El correlato del hombre de actitud vital fatalista es el hombre melancólico: también éste con su inhibición psicomotora y su sensación de paralización de la voluntad y de impotencia frente al destino vive cruzado de brazos, incluso literalmente… Es preciso superar, ante todo, el fatalismo. El requisito para ello es que no se considere al hombre como un autómata. No hay ningún automatismo en la existencia humana, ni en lo grande ni en lo pequeño. No hay un progreso automático ni una decadencia automática del mundo, de Occidente, etcétera.

La superación del fatalismo parte de la convicción de que ninguna persona es anónima y de que toda situación es histórica, siquiera en el sentido de la historia personal, de la historia vital no escrita.

Resumiendo a Philos, se me viene a mi memoria una frase de Bach en la que dice que los polos iguales, en el cosmos de la vida se atraen, y esto en mí indica, que pese a todas las circunstancias, estas siempre llegan para enseñarnos algo, y consigo nos envían un ser para ayudarnos a pasarla, sin decir con esto que no somos capaces, pero si que somos humanos y convivimos con otros semejantes a nosotros. Y Frente al fanatismo, puedo expresar que el ser al abusar de Philos, se encuentra encerrado frente a escenarios, que le dan toda la posibilidad de poder y placer, pero lo alejan de la voluntad del sentido y lo estanca.

Philos, genera en nosotros, es ganas de conocer mas al otro y hasta entrarnos a su vida y vivencias, incluso muchas veces queriendo acompañarlo en su sentido, en Philos de enamoramiento es muy común estos, pensamientos. El enamoramiento representa una forma más elevada de amor. Aquí vienen a caer las barreras entre las dos personas que antes eran extrañas. Nace el deseo de intimidad y de descubrimiento del misterio del otro, (Luna, 1996).

Ágape o amor espiritual: Es el nivel máximo de la vivencia amorosa. Consiste en la transmisión del mismo amor de Dios.

Ninguno de los niveles del amor aquí citados tiene que tomarse por malo o negativo, sino más bien como un eslabón necesario para la consecución de la meta siguiente. Lo inmaduro en el adulto consiste en no descubrir la nobleza y la superioridad de acto de donar y de beneficiar al ser amado (Miramontes, 2005).

Hablar de Ágape es hablar del amor verdadero. El amor verdadero no conoce la supuesta debilidad de la autoestima ni el correspondiente deseo de apoyarse en alguien firme, como tampoco le es propio el uso o el abuso de otra persona con fines egoístas. El amor verdadero no busca al compañero protector o estimulante, no quiere hijos que exhibir para el provecho propio ni ansía elogios ni ternura para autosatisfacerse. El amor no requiere absolutamente nada, es soberano, porque la «materia» de la que está hecho es el sí modesto y sin condiciones a la persona amada, como una estrella fugaz que sale despedida de los fuegos artificiales de la Creación. El amor es, como reza una opereta alemana, un «poder celestial». Por todo ello es capaz de hacer lo que sea necesario: dejar ser al otro, dejarlo ir, no retenerlo, con lágrimas en los ojos si es necesario, pero con afecto sincero. El tiempo pasa y el amor permanece; los sentimientos se difuminan y el amor permanece; la muerte deshace los compromisos y el amor permanece. ¿Cómo podría un sí sin condiciones convertirse en un no cuando las condiciones cambian, cuando el otro toma un rumbo diferente, enferma o muere? Aquella parte fundamental de la relación mutua que era amor «sobrevive» incluso al fin de la relación, (Lukas, 2002).

El amor es un aspecto de la autotranscendencia de la existencia humana, lo cual equivale a decir que es uno de los caminos de la propia realización. Por el amor salimos de nosotros mismos para encontrar al otro, para descubrirlo en su riqueza propia. El amor permite llamar “tú” al otro, lo comprende en su singularidad e irrepetibilidad. Por eso no es en absoluto correcto afirmar que el amor es ciego, al contrario, el amor devuelve la vista; es más, incluso es profético; puesto que el valor que el amor hace ver y resplandecer no es todavía realidad sino mera posibilidad; algo que todavía no existe, sino que se desarrolla, puede y debe desarrollarse; el amor contempla y abre posibilidades de valor en el tú amado; el amor, y sólo él, es capaz de contemplar a una persona en su peculiaridad como el individuo absoluto que es. Por eso cualquier explicación del amor que implique someterlo a lo impulsivo o al Ello es insuficiente: no hay amor donde hay determinismo psicológico. Colocado en el marco de la autotranscendencia humana, el amor nos abre a Dios, el ser que no podemos comprender y que, sin embargo, está tan cerca de nosotros, al que nos dirigimos no como un “él” sino como un “tú”. Lo descubrimos en la soledad, pues en ella descubrimos que no estamos solos, que siempre nuestros monólogos fueron diálogos con Alguien. Incluso se podría hablar de una vía emocional hacia Dios en nuestro anhelo de Él: «amo, ergo est».(Pascual, 2002).

Ágape, es el amor de sentido, es el amor que nace del mismo espíritu y desemboca en la humanidad, en el mundo, y en donde todos los actos se vuelven, pasos de este amor, con el fin del acto de vivir, y una forma de explicarlo es así:

Entonces fue como si el tiempo se detuviese y el Alma del Mundo surgiese con toda su fuerza ante él. Cuando vio sus ojos negros, sus labios indecisos entre una sonrisa y el silencio, él entendió la parte más importante y más sabia del Lenguaje que todo el mundo hablaba y que todas las personas de la tierra eran capaces de entender en sus corazones. Y esto se llamaba Amor, algo más antiguo que los hombres y que el propio desierto, y que sin embargo resurgía siempre con la misma fuerza doquiera que dos pares de ojos se cruzaran como se cruzaron aquellos dos pares de ojos delante de un pozo, (Coelho, 1988).

Frente a Ágape, no podemos decir que el mal manejo de este conduzca a algo malo, al contrario este no tienen manejo malo, y solo se expresa en pos del propio sentido de nuestros actos.

Así que para terminar este Acto de amor puedo cerrar diciendo a viva voz, que pese a todo hay un sentido, y que el amor Ágape, es una expresión que nos ayuda a caminar hasta por valles de sombras, ya que es la viva expresión de que existe un Dios.

Referencias

Coelho, P (1988). El Alquimista, Barcelona: Editorial Planeta.

Coelho, P (1989). El Peregrino de Compostela (diario de un mago), Barcelona: Editorial Planeta.

Coelho, P (2000). El Demonio y la señorita Prym, Barcelona: Editorial Planeta

Coelho, P (2006). La Quinta montaña, Barcelona: Editorial Planeta.

Frankl, V. (1962) El hombre en busca del sentido. Barcelona: Herder.

Frankl, V. (1984). El hombre doliente (fundamentos antropológicos de la psicoterapia). Barcelona: Herder.

Frankl, V. (1995). La psicoterapia al alcance de todos (Conferencias radiofónicas sobre terapéutica psíquica). Barcelona: Herder.

Luetich, A. (2005). Amor y sexo en el pensamiento de Viktor Frankl.

Lukas, E. (2002). En la tristeza pervive el amor. Barcelona.

Martínez, E. (2005). La Logoterapia como psicoterapia.

Miramontes, F. (2006). Logoterapia. Una psicoterapia comprometida en el amor.

Pascual. Cf. F. (2002). Viktor Frankl y la voluntad de sentido, en Ecclesia. Revista de cultura católica 16, 341-356.

Pelusso, A. (1987), Innamorarsi dal primo incontro. Roma, Cittá nuova.

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Comentarios

  1. Jorge Luis Jimenez Tenorio

    El sentido mas efimero en nuestro hoy, es el Odio, por que en el basammos nuestras frustraciones al no dar sentido a nuestras vidas, dando pie a atras mas fuertes; como la arrogancia y la frialdad al solo tener sexo y no el compartir el placer, el deseo y el amor que hay en cada un de nuestros mas puros sentimientos.

    Las ideas mas sorprendentes en lo que se refiere a un acto unico. EL AMOR:
    se puede amar aun cuando estes en los brazos del desprecio, cuando el sentido de amar es solo tuyo, cuando el sentido por quien amas este en decadencia, por que tu decies amar, por que es tuya y solo tuya la oprtunidad de ser, hacer y tener el amor a tu favor.

  2. Angela Guzmán

    Hola;
    Excelente artículo, te felicito de todo corazón, por ese amor, por esa dedicación, por ese esfuerzo, espero leer muchos más artículos tuyos, y evidenciar ese crecimiento…
    te quiero mucho

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