Tres grupos de Valores para el Sentido

Por Edgardo Flores

Valores creativos, experenciales y actitudinales

Desde que el hombre se convirtió en verdadero ser humano, sufrió una privación que hemos tenido que soportar desde aquellos tiempos; al principio de nuestra historia como humanidad perdimos algunos de los instintos animales básicos que nos indican cómo actuar, qué hacer, hacia dónde ir, en qué momento realizar determinada conducta. La segunda merma ocurrió (y sigue ocurriendo) en referencia a las tradiciones. De un tiempo para acá, aquellas tradiciones que nos ayudaban a saber cómo comportarnos, también están sufriendo un menoscabo, y con ello, también nosotros perdemos aquellos indicadores que nos ayudaban a saber qué es lo que teníamos que hacer.

En respuesta, algunos seres humanos se han visto en la “obligación” de tomar una actitud que les permita seguir un rumbo, ante un mundo que nos invita a tomar diversos caminos: algunas personas hacen lo que otras personas hacen (conformismo) o, simplemente hacen lo que otras personas quieren que hagan (totalitarismo). Cualquiera de las dos opciones que se elija, son una respuesta ante el cuestionamiento sobre hacia dónde vamos, qué tenemos que hacer, cómo comportarnos.

Entonces, ¿cómo develar nuestro sentido de vida? ¿Cómo descubrir cuál es nuestra misión a la cual debemos responder? El sentido de vida siempre está cambiando, pero éste nunca cesa; de alguna u otra manera lo podemos descubrir. De acuerdo con la logoterapia, existen tres modos distintos de encontrar nuestro sentido de vida; a través de los valores creativos, experenciales y actitudinales.

¿Has hecho algo en donde sientas que eres “verdaderamente” tú? ¿Algún deporte, hobbie, o actividad reacreativa? ¿Algo que realices con verdadera pasión? Seguramente existe algo; quizás esa actividad la has dejado por otras actividades más “importantes”. Esta es la primera forma de hallar nuestro sentido de vida: a través de los valores creativos. Estos valores son como “llevar a cabo un acto”. Son aquellas actividades que nos ayudan a expresarnos de manera abierta, es donde podemos encontrar un espacio dentro de nuestra existencia ajetreada; es comprometerse con algún proyecto, con un sueño, y perseguirlo con todas tus fuerzas. Esta realización a través de un acto puede ir desde aspiraciones magnánimas, hasta pequeñas obras que marcan la diferencia. Tanto pueden encontrarlo aquel que sueña con la creación de alguna asociación en pro de algo, como aquellos padres que se consagran y comprometen en la educación de los hijos. ¡Es crear algo! ¡Ser creativos! Es dejar una huella perdurable en la historia, tal vez no mundial, pero sí en la de nuestros seres queridos. Son en esas obras donde podemos encontrar nuestro sentido de vida. Seguramente tenemos que realizar actividades que no son completamente de nuestro agrado, pero nos motiva continuar en nuestro diario andar al contar con aquella función que llena el espíritu de fortaleza.

La segunda forma de descubrir nuestro sentido de vida es a través de los valores experenciales, es decir, poder disfrutar de algo, o de alguien. ¿Cuántos de nosotros hemos dejado de disfrutar de una puesta del sol? ¿O de la simpleza de una fresca brisa? ¿Nos permitimos experimentar en nuestro ser la sensación de la risa de un niño? Los valores experenciales nos dan la oportunidad de poder vivir, de experimentar, de sentir, de disfrutar, de querer, de atrapar. Pero el ejemplo más importante es el experimentar el valor de otra persona a través del amor, pues a través de experimentar el amor hacia una persona inducimos a nuestro amado a desarrollar un sentido, y así, de manera indirecta, lograr el nuestro propio. Así que poder experimentar, de disfrutar, de agradecer, de vivir plenamente, es una manera de encontrar nuestro sentido de vida. Alguien dijo alguna vez: “es en los pequeños detalles donde podemos encontrar el significado de la vida”. No estuvo nada lejos de la verdad.

El tercer camino para descubrir nuestro sentido de vida, son los llamados valores actitudinales. Estos incluyen virtudes como la compasión, la valentía o un buen sentido del humor. Aquí incluye la capacidad del ser humano para poder elegir nuestra con entera libertad, a pesar de todos los condicionamientos que pudieran existir. “Al mal tiempo buena cara”, reza un dicho muy conocido por todos, y nos da una vista rápida sobre el significado de los valores actitudinales. Sin embargo, el ejemplo más famoso es el logro del sentido a través del sufrimiento. Cuando alguno de nosotros nos enfrentamos a una situación difícil, inevitable, por ejemplo, una enfermedad incurable; es cuando se presenta la oportunidad de cumplir el sentido más profundo: ser responsables de la actitud que vamos a tomar frente a esa realidad insoslayable.

Y así es como se muestras estos pequeños caminos de cómo encontrar nuestro sentido de vida. Las vías existen en nuestro diario andar, no es necesario inventarlas. Únicamente hay que tener los “ojos del espíritu” para poder ver las oportunidades que la vida nos presente, y responder a ellas oportunamente.

Edgardo Flores Herrera

Universidad Autónoma de Yucatán

Facultad de Psicología

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Comentarios

  1. Alirio gonzalez

    Estimado amigo muy hermoso tu escrito. Creo profundamente en la Logoterapia como posibilidad de terapia alternativa. muchos saludos.

  2. Manuel Ortiz

    Excelente artículo. No cabe duda que la Psicología y filosofía de Victor Frankl le han dado sentido a la existencia de muchas vidas.

  3. Alejandro Arenas

    Excelente, me gusta mucho este foro, hasta ahora lo descubro, siempre me ha interesado los temas de victor frankl, por medio de los libros de sthephen covey. Me gustaria poder participar mas activamente de esto. Gracias

  4. Jesús Páez Ramos

    Buenas noches, me gustaría saber cómo se llama el libro en el que el Dr. Frankl habla sobre éstos tres valores.

    ¡Muchas gracias!

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