Logoterapia y Sentido de Vida

La Logoterapia es conocida como la Tercera Escuela Vienesa de la psicoterapia.

Viktor FranklDetrás del Psicoanálisis de Sigmund Freud y la Psicología Individual de Alfred Adler, sin embargo, se diferencia de ellas en cuestiones fundamentales. Mientras Freud se enfoca en la voluntad del placer, Adler en la voluntad del poder, Frankl prefirió trabajar en el ser humano la voluntad de sentido, es decir, para el psicoanálisis el motor del ser humano son las pulsaciones que le surgen de manera consciente o inconsciente y que buscarán ser satisfechas por cualquier medio, para la psicología individual la razón del ser humano es superar sus complejos de inferioridad y satisfacer la necesidad de poder que tiene en sí, y para la logoterapia lo esencial en el hombre es la búsqueda de significado en la vida, una misión qué cumplir, un sentido de trascendencia.

Para entender la Logoterapia primero hay que entender al hombre, al ser humano que la propuso: Viktor Emil Frankl. Viktor E. Frankl creció en una familia tradicional judía, donde recibió el calor y amor maternal y paternal. Cuentan que teniendo apenas la edad de 4 años se despertó un día sobresaltado con la idea de que él algún tenía que morir.

Y es justamente la conciencia de muerte uno de los aspectos importantes dentro de la Logoterapia. Frankl afirmó categóricamente que “sólo la muerte da sentido a la vida”. ¿Es acaso una visión catastrófica la logoterapia? ¡No, todo lo contrario! La logoterapia busca hacer ver la vida como un regalo que no hay que desperdiciar, en la que hay que trascender, encontrarle sentido, para que, cuando la muerte llegue, podamos despedirnos con una sonrisa.

¿Qué pasaría si nunca muriéramos? Es probable que el ser humano no tomara muchas cosas en serio, dado que la conciencia de perpetuidad le daría la garantía de hacer las cosas una y otra vez sin preocuparse de las consecuencias. Sin embargo, es gracias a este saber que somos seres fugaces que podemos comprometernos con nuestra existencia, porque sabemos que no tendremos otra, que esta nos pertenece y que habrá que llenarla de sentido.

¿Pero qué es la muerte? ¿La nada? ¿El todo? ¿La simple pérdida de la existencia? Si vamos a morir, ¿entonces tiene sentido la vida? La tiene, porque quien ha llenado su biografía de sentido podrá trascender incluso la muerte.

La misma historia nos ha regalado grandes ejemplos. Uno de ellos, reciente, es Steve Jobs, quien, a pesar de las adversidades ha logrado dejar una huella indeleble en la historia de la humanidad.

La vida de Viktor refleja en toda su plenitud la postura filosófica de la Logoterapia. Esto es importante: la logoterapia no es nada más una teoría psicológica, sino que es una filosofía de vida, una visión antropológica, una cosmovisión.

La confirmación de la postura de Frankl llegó en lo que él mismo ha llamado su experimentum crucis. Desde 1941 Viktor contaba con una visa con la cual podría emigrar a los Estados Unidos de América para defender y hacer crecer su corriente psicológica, sin embargo, le agobiaba la idea de abandonar a sus padres en medio de un ambiente hostil contra los judíos. Era septiembre de 1942.

En medio de esta agonía se topa con una piedra de mármol que le aclara sus angustias. Dicha piedra tenía grabada la frase “Honrarás a tu padre y a tu madre” y él la entendió como el cuestionamiento que la vida le hacía y él respondió permaneciendo, junto con su esposa, al lado de sus padres.

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Fueron apresados por la Gestapo y le fue asignado el número 119 104, y comenzaba así su “experiencia de la cruz” que lo llevó a encontrarse con su “existencia desnuda”. Una existencia carente de cualquier máscara, era solo y él. Ni siquiera se le llamaba por su nombre. Era un simple número más.

Ahí no es tratado distinto a los demás. No ejerció la psiquiatría ni siquiera la medicina (con excepción de las últimas semanas). Sólo un número más. Fue obligado a caminar con los pies desnudos sobre la nieve, levantarse muy de madrugada, acostarse ya entrada la noche, comer extremadamente pobre, tener una vivencia infrahumana, vivir con la angustia de morir a cada instante, y ser testigo de tantos y tantos suicidios.

Para la Logoterapia el ser humano es un ser completamente libre. ¿En qué se basa esta libertad? ¿Qué acaso no estamos determinados?

Muchas corrientes ideológicas han afirmado que el hombre es un individuo condicionado, sea ya por los impulsos o por la infancia, por necesidad de poder, por su ambiente, por condicionamientos, por la sociedad, la historia, por la biología, por la genética, o por equis o ye cuestión. Sin embargo, el hombre nunca está obligado, siempre es libre. Es decir, no se puede negar nunca la influencia de las diferentes variables que convergen en la existencia de cualquier ser humano, pero no por ello el hombre es esclavo. El hombre permanece libre a pesar de cualquier circunstancia. Es libre de elegir.

La visión antropológica de la logoterapia ve al ser humano conformado por tres grandes áreas: soma, o área corporal; psique, o área psicológica; y logos, como parte espiritual. El soma es compartido por los tres grandes reinos de los seres vivos (plantas, animales y personas), dado que los tres tenemos sensaciones. El psique es únicamente compartido por los animales y las personas, dado que hay aprendizaje y memoria. Pero sólo el ser humano posee el logos puesto que tiene voluntad, libertad y responsabilidad.

Jean Paul Sartre afirmó que “el hombre está condenado a ser libre”. Una frase fulminante y, pareciera, determinista. Pero lo que él intentaba era reafirmar esta categoría netamente humana en todo individuo. No podemos seguir atados a las excusas, hay que ser conscientes de la libertad que radica en cada uno de nosotros y, por ello, ser responsables de esta libertad.

Esta libertad puede ser angustiante, dado que implica tener todas las posibilidades abiertas. Unas más que otras, pero todas las posibilidades están presentes. Y es, desgraciadamente, de esta libertad de la que muchas personas quieren escapar y por ello toman la decisión de caer en el consumo del alcohol, las adicciones a las drogas, la superficialidad, relaciones fugaces, entre otras más.

El saber quién eres se construye a raíz del dónde vienes y el a dónde vas, es decir, en aceptar nuestro pasado, aun cuando éste tenga momentos difíciles, aceptar y perdonar; y el proyectar nuestro futuro, el hacia dónde estoy dirigiendo nuestros pasos.

La necesidad primordial, para Viktor Frankl, del ser humano es la búsqueda de sentido. Para la Logoterapia todo hombre y toda mujer tienen una misión en la vida. Esta misión no tiene que ser “una gran misión”, pero sí una misión que no puede ser realizada por ninguna otra persona. Por ejemplo, el levantarse de una madre para prepararle el desayuno a sus hijos antes de irse al colegio; o, el trabajo diario del jardinero de una institución hospitalaria; o el escuchar a una persona triste. Cualquiera de ellos, siendo conscientes de que eso les ha tocado, lo vivirán al máximo.

No existe un sentido de vida único, sino que éste es particular, personal e individual. Le pertenece a cada ser humano. También será cambiante con el tiempo y con las circunstancias, pero siempre está presente.

Muchos de los que habitamos en este planeta nos cuestionamos constantemente acerca de la vida, y especialmente, en los momentos más difíciles preguntamos el “por qué” de ello. Pero la vida parece no responder, y esto es, porque la vida constantemente está cuestionando, y somos nosotros los que debemos dar una respuesta.

¿Cómo encontrar nuestro sentido? Como se ha manifestado, es particular, por lo que corresponderá a cada uno de nosotros hallarlo. Sin embargo, la Logoterapia marca tres tipos de valores que son guías para encontrarlo: valores creativos, valores experienciales y valores actitudinales.

Los valores creativos son aquellos en los cuales nosotros creamos algo nuevo en el mundo, no necesariamente en su connotación de creatividad, sino en la posibilidad de dejar “algo”. Y es así como podemos encontrar el sentido de vida en el arte, en el hacer, en el mismo trabajo. Cada que nosotros creamos algo nuevo y que hemos hecho con amor, estamos dejando un legado y estamos en el camino de nuestro sentido de vida.

Por otro lado, los valores experienciales manifiestan la importancia del gozo de nuestro entorno, de la amistad, de las circunstancias, del día a día, de lo cotidiano y lo extraordinario. Es vivir al máximo cada una de las experiencias, porque al final, cada una de ellas es aprendizaje.

Como último, los valores actitudinales. Para la Logoterapia estos son los valores por antonomasia para el sentido de vida de toda persona. Los valores actitudinales se enfocan a la posibilidad de elección de la actitud con la cual vas a vivir la vida, es decir, que aún en que las circunstancias se terriblemente adversas, el ser humano podrá optar siempre en su actitud. Y esta libertad nunca se pierde, permanece intacta, pero hace falta ser consciente y sobre todo, manifestarla. La actitud hacia una enfermedad, hacia la muerte de un ser querido. Pero no únicamente es la actitud en torno a situaciones contrarias, sino también la actitud – y el atrevimiento – de amar a una persona, tu trabajo, tu pasado, tu presente, tu futuro, a tus amigos, a tus enemigos, a ti mismo. También ahí radica el sentido de vida de cada uno de nosotros.

Habrá que dejar de preguntar y empezar a responder. Habrá que dejar de justificarse y empezar a ser responsables. Habrá que dejar las ataduras y vivir la libertad. Habrá que dejar de enfocarnos en nosotros mismos y hallar el sentido en la trascendencia.

¿Estás dispuesto a ser feliz?

Edgardo Flores Herrera
edgardo.flores@live.com.mx
@edgardoflores
http://edgardoflores.blogspot.com/

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