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Orientación vocacional desde la Logoterapia

Por: Rocío Martínez González

La genialidad de Víktor Frankl supo tomar de la filosofía existencialista las bases para la logoterapia, dejando muy claro las diferencias, pero uniéndose en su base antropológica.

El “sentido” es medular en la logoterapia y también me parece clave en el proceso de orientación vocacional que es mi labor profesional.  Y es precisamente sobre este aspecto al que dedicaré este ensayo.

En orientación vocacional es común encontrar que se hable sobre “el sentido de vida”, de hecho, forma parte esencial de este proceso, que no consiste solamente en la elección de una carrera en una determinada etapa escolar, sino que lo trasciende. La orientación vocacional parte del sujeto y se dirige al proyecto de vida que los jóvenes se plantean para dirigirse hacia donde quieren ir, hacia el lugar en el que quieren estar en el futuro y esto debe tener un “sentido” de lo contrario podría tomarse una decisión superficial.

Esto que en principio es apasionante y que puede sonar como uno de los momentos más esperados de la vida, podría tomarse muy a la ligera, digamos superficialmente o bien, puede tomarse en serio y realmente buscar el camino que lo lleve a descubrir cuál es su lugar en el mundo, cuál es su misión: su porqué y su para qué. Y aquí es donde entran en juego los valores, tal como se vio en este módulo, “su posesión alivia al hombre en su búsqueda de sentido”. Sin embargo, algunas veces se plantean preguntas superficiales que los llevan a realizar una decisión superficial, por ejemplo, los que le dan la primacía al valor económico buscaran una profesión en la que puedan ganar más dinero, y eso, aunque no está mal no ha llegado a trascender, está quedándose en lo superficial. Para otros en cambio, buscan respuestas a preguntas más profundas ¿En cuál profesión pueden poner en práctica sus habilidades y talentos para hacer bien su trabajo y que hagan algo que realmente les guste y para lo que son buenos? Esto ya está mejor planteado y busca de alguna manera hacer algo bueno desarrollándose a sí mismo al tiempo que trabaja. Eso confirma que son los valores los que guían nuestras decisiones, lo que para cada quien sea más importante es hacia donde se dirigirá.

El papel del orientador vocacional consistirá en ayudar al joven para llegar a la autotrascendencia y ver más allá, para que descubra nuevos horizontes en el que quepan los demás, su comunidad y el mundo en el que vive. En orientación vocacional se suele decir que, si hace lo que le gusta, lo hará bien y le irá bien, pero a eso, habría que añadir y “hará el bien” y es allí donde la persona en una expresión de su libertad llega a darse cuenta también de su responsabilidad, de que el hecho de estar aquí en este mundo no es una casualidad, sino que tiene que ver con un sentido de misión, un para qué está aquí y es en este momento cuando comienzan a captar el sentido de la tan controversial palabra “vocación” en el que realmente descubren una misión en su vida, en el que comienzan a vislumbrar un para qué están aquí, que la mayoría logran descubrir o al menos comenzar a esbozar y luego, poco a poco, de acuerdo como vayan avanzando por el camino, esa misión cada vez se volverá más nítida hasta volver a detenerse un poco en el camino para volver a plantearse nuevas metas y así durante la vida, realmente es un proceso continuo en el que  de acuerdo con las etapas que nos toca vivir vamos tomando las decisiones que nos toca tomar.

Esta etapa, cuando llega este momento de la elección profesional, puede convertirse en un momento maravilloso, pero también es cierto que en algunas ocasiones puede resultar abrumador. Esto se manifiesta cuando algunos jóvenes se sienten “etiquetados”, que no saben qué hacer de su vida, a veces solo por el simple hecho de que no se les den las matemáticas les han hecho creer que “no son inteligentes”. Si nos damos cuenta, por lo general en un ambiente escolar se suele decir, “es muy bueno para las matemáticas, es muy inteligente” O si es alguien muy inquieto y activo les han dicho toda su vida “eres un flojo, no te veo haciendo tareas, no te sientas a estudiar”, cuando a lo mejor no se han utilizado estrategias de aprendizaje de acuerdo con su personalidad. Y así se va etiquetando a muchos jóvenes   que no pocas veces terminan creyéndolo. Esto me recuerda a lo que dice Kierkegaard “si me etiquetas me niegas”.  Esa etiqueta cubre el rostro del joven y no deja ver quien es realmente, ni a él ni a los demás. Sin embargo, no todo está perdido, estos jóvenes tienen mucho potencial solo hace falta dedicarles el tiempo y el acompañamiento que necesitan para descubrirse a sí mismos.

Es aquí donde la orientación vocacional toma de las aportaciones de la logoterapia y en este caso escuchamos a V. Frankl que nos dice que la logoterapia es positiva, es optimista ante la vida y lo más esperanzador es que logren cambiar y se sacudan los “no puedo” sean reales, inventados o aumentados y comenzar a trabajar con lo que sí son, tienen y pueden. Y aquí entra la orientación vocacional a trabajar en un proceso de autoconocimiento en el que descubran su personalidad, sus cualidades, así como sus habilidades y sus talentos, lo que les gusta y lo que disfrutan. Cuando lo descubren y ven todo lo que son y lo que pueden hacer con lo que tienen, comienzan a recuperar la confianza, al tiempo que los llena de esperanza. Descubren quienes son, se cae esa etiqueta que no los dejaba verse y que no nos dejaba verlo y comienzan ahora sí a ser capaces de proyectarse hacia el futuro, de tomar las riendas de su vida y dirigirse hacía su meta, y una vez con esto formulado es posible entonces comenzar a ver más allá, hasta que encuentren un sentido, un para qué están aquí que llena de esperanza su futuro. Y esto va muy relacionado con el “sentido de misión o de tarea” porque efectivamente, no se necesita ser extraordinario, es decir, no es necesario ser un genio para que nuestra vida tenga sentido, y cuando los jóvenes descubren esto, que realmente pueden hacer algo bien y pueden hacer el bien ven la trascendencia de su vida y pueden dirigirse hacia su meta con una mirada más clara y un andar más alegre.

En el Diplomado en Logoterapia en línea de Logoforo Academia, he encontrado elementos muy valiosos de la logoterapia aplicables en mi práctica profesional, algunos ya los aplicaba pero la estructura que da la logoterapia ayuda mucho para irlos introduciendo y distinguiendo en el proceso, por ejemplo, cuando habla de la triada de valores o cuando menciona los distintos tipos de sentido, creo que eso, es totalmente aplicable a una práctica de orientación educativa y profesional.

 

Rocío Martínez González

Marzo 2019

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