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La Psicoterapia Existencial: Una introducción para Logoterapeutas.

*Adriana Servín Figueroa. 

Introducción.

En el transcurrir de la historia se ha podido observar como diferentes escuelas de pensamiento filosófico y psicológico, han nacido como respuesta al momento histórico y social del momento.

Así fue como la llamada Tercera Fuerza de la Psicología, surge en la segunda mitad del siglo XX, marcado por la turbulencia en un nuevo orden mundial en Occidente, el capitalismo avasallante, la guerra fría, la lucha por los derechos civiles y una sociedad de consumo.  En este contexto se desarrollan las Psicoterapias Humanistas y Existenciales, buscando alternativas para dar una respuesta a los problemas existenciales del hombre de la postguerra.

En la Tercera Fuerza de Psicología, se incluyen la Terapia Centrada en el Cliente de Rogers, las aportaciones de Abraham Maslow, la Terapia Gestalt, así como la Psicoterapia Existencial, entre las que destacan las aportaciones del pionero Ludwig Binswanger, Rollo May, Irvin Yalom, Viktor Frankl y Ernesto Spinelli.

Algunos autores engloban tanto al enfoque Humanista con los Existenciales, ya que comparten algunos principios acerca de la concepción del hombre y la intervención terapéutica.  En este artículo exclusivamente nos centramos en la Psicoterapia Existencial, a fin de presentar una introducción general sobre esta importante escuela de psicoterapia, que tiene importantes aplicaciones en la actualidad.

Antecedentes Filosóficos.

En el siglo XIX en Europa surge el existencialismo como una corriente de pensamiento en respuesta al racionalismo y empirismo dominantes en la época.

Estos pensadores enfatizan la importancia del significado de la vida y la capacidad de cada ser humano para elegir libremente.

Los primeros filósofos considerados como existencialistas son Sören Kierkergaard y Frederich Nieztche, en la segunda mitad del siglo XIX.

Estos pensadores abordan temas como el significado de la existencia, la libertad, la individualidad y la responsabilidad personal.

Posteriormente en el siglo XX, fueron germinando estas ideas y surgiendo nuevos pensadores que continuaron los pasos de estos pioneros, entre ellos podemos destacar a Martin Heidegger en la primera mitad del siglo. Su trabajo se considera eje central entre la filosofía existencial y la psicología existencial. Empleó el método fenomenológico para analizar la totalidad de la experiencia humana. Su término “Dasein” se refiere a que el mundo y el sujeto son inseparables. Considera al ser humano como “un ser en el mundo”.

El método fenomenológico fue posteriormente incorporado a la intervención psicoterapéutica existencial, pero veamos brevemente algo sobre este método.

La palabra fenomenología viene de los vocablos griegos: pahinomenon (aparecer, mostrarse), y logia (discurso, ciencia). Como método,  nace en la segunda mitad del siglo XIX en Alemania, a raíz del debate entre las llamadas “ciencias del espíritu” y las de la “naturaleza”. Entre estos pensadores estaban Brentano, Freud, Husserl y Wundt, entre otros, quienes enfatizaban que la naturaleza había que explicarla, pero que la vida humana había que comprenderla, por lo que necesitaba de un método diferente y adecuado a la condición humana.

Edmund Husserl, es considerado padre de la fenomenología, por su destacado trabajo en la primera mitad del siglo XX, cuyo objetivo es describir las “esencias mentales” por las que la persona se experimenta a sí misma, el mundo y a otros, a través de la información exacta de lo que aparece en la conciencia.

La fenomenología aplicada a la psicoterapia busca comprender el trastorno de la persona de acuerdo a sus circunstancias, esto es, buscando captar el sentido de la experiencia subjetiva y conductas observables en relación a situaciones personales y sociales concretas.

(Langle, 2008; Sassenfeld, 2012 y Tobías & García-Valdecasas, 2009).

Psicoterapia Existencial.

Esta psicoterapia tiene sus bases filosóficas en la filosofía existencial, fundamentalmente en el desarrollo de su concepción sobre la naturaleza humana y las condiciones de la existencia.

En términos generales, la Psicoterapia Existencial se define como: “un método de relación interpersonal y de análisis psicológico cuya finalidad es promover un conocimiento de sí mismo y una autonomía suficientes para asumir y desarrollar libremente la propia existencia” (Villegas, 1988, citado en Tobías y García-Valdecasas, 2009,p.445).

Entre los representantes de esta escuela de psicoterapia están como su pionero en la primera mitad del siglo XX, Ludwig Binswanger, quien aplicó la fenomenología a la psiquiatría, incorporando las aportaciones de Heidegger y Husserl con el psicoanálisis y llamó a su enfoque Análisis Existencial.

Posteriormente en la segunda mitad del siglo XX, destacan las aportaciones de Rollo May, quien introdujo el existencialismo de Heidegger en la Psicología americana, y se centra en el estudio de las dimensiones trágicas de la existencia humana.

También Viktor Frankl, se sitúa entre los psicoterapeutas existenciales, puesto que la Logoterapia está fundamentada en la tradición existencialista. Resalta la dimensión espiritual como la distintivamente humana, así como la libertad de la persona, su responsabilidad y búsqueda de sentido, como motor central de la existencia, tocando la tríada trágica (muerte, sufrimiento y culpa).

Para Frankl el Análisis Existencial es un análisis referido al ser responsable para poder hacer consciente lo espiritual. De acuerdo con Viktor Frankl el Análisis Existencial y la Logoterapia son dos facetas del mismo planteamiento, el primero indica fundamentalmente una tendencia de investigación antropológica y la Logoterapia hace referencia a un método de tratamiento psicoterapéutico. (Frankl, 1977).

En la actualidad destacan los trabajos de psicoterapeutas existenciales como Irvin Yalom, en Estados Unidos, Ernesto Spinelli en Europa; Miguel Jarquín y Yaqui Andrés Martínez en México.

Se puede decir que el objetivo terapéutico de la Psicoterapia Existencial es concretamente analizar el proyecto existencial de la persona, para que ella pueda tener una autodeterminación de su existencia. (Langle, 1995, Sassenfeld,2012; Tobías & García-Valdecasas,2009).

Desde esta perspectiva, los trastornos son formas inauténticas de existencia, vacío existencial, pérdida de libertad, dilemas existenciales que la persona enfrenta ante experiencias como la muerte, la incertidumbre y la soledad, entre otras.

Aquí, la angustia es vista como un vehículo para el desarrollo, por el que el terapeuta busca que la persona pueda vivir su angustia como una experiencia de crecimiento y significado existencial.

No hay una técnica terapéutica específicamente existencial, lo fundamental es el desarrollo de una relación profunda terapeuta-cliente, para poder abordar y profundizar en los temas existenciales de la persona.

El método fenomenológico es comúnmente empleado, así como el diálogo socrático (terapeuta-cliente), para dar un espacio para examinar, afronta, clarificar y ampliar la conciencia respecto a los problemas existenciales inherentes a la existencia concreta de la persona, en cuanto “ser en el mundo”.

Por lo tanto, resalta la concepción de la persona como un ser en relación con los diferentes factores de su existencia, el mundo, el otro y sus dimensiones psicofísica y espiritual.

Para mayor ilustración de este tema se incluye un interesante cuadro sobre algunas de las preocupaciones existenciales, horizonte terapéutico y técnicas utilizadas por esta Escuela de Psicoterapia, presentado por Cristina Tobías y José García-Valdecasas, (modificado de

Pérez- Álvarez, l996 e incluido en Tobías y García-Valdecasas, 2009, p. 451).

Preocupaciones Existenciales Horizonte de Sentido Técnicas
Angustia ante la muerte.

 

Situacionales.

Adquisición de fortaleza Desidentificación: confrontar la muerte cara a un cambio personal.

Desensibilización: familiarizarse y acostumbrarse a la muerte.

Reconstrucción Situacional: Enfatizar las condiciones en lugar de las emociones. El sujeto imagina el suceso estresante en las peores condiciones y luego lo imagina en situaciones más agradables. Dando relevancia a la interacción de la persona con su ambiente circundande.

 

Asumir la Libertad. Toma de Responsabilidad. Hacerse cargo. Confrontar en “no puedo” por el “no quiero”. Desarrollar la voluntad.
Incomunicación. Confrontar la Soledad. Identificar y comprender lo que hace por los demás. Aprender a estar en soledad.
Sentido de la vida. Autodistaciamiento y Autotrascendencia. Intención Paradójica: Pretende recuperar el control exagerándolo, desear el miedo en lugar de huir de él. Derreflexión: Instruir al cliente para que deje de atenderse a sí mismo y se concentre en el ambiente externo como determinante del desarrollo de la persona.

Es importante resaltar que actualmente se están realizando importantes trabajos sobre la Psicoterapia Existencial. En México, destacan los trabajos del Dr. Miguel Jarquín y el Dr. Yaqui Andrés Martínez, quienes además han sido formadores de muchas generaciones de psicoterapeutas existenciales en nuestro país. Sus obras, entre las que se cuentan numerosos artículos en revistas especializadas, así como libros sobre el tema, constituyen lecturas indispensables que no podemos dejar de estudiar los profesionales que tenemos como eje central en nuestra práctica el Análisis Existencial y la Logoterapia. (Jarquín, 2004 y Martínez, 2008).

Conclusiones.

La problemática existencial que enfrenta actualmente el ser humano es sumamente compleja, las antiguas cuestiones y preocupaciones existenciales que han estado presentes a lo largo de la historia de la humanidad, ahora se enmarcan en un contexto social, histórico y político en constante cambio. Incluso pareciera que en momentos el ser humano está siendo rebasado, estando cada vez más confundido ante esta vorágine. Las Psicoterapias Existenciales son una valiosa alternativa para estos problemas existenciales que deben ser objeto de estudio profundo y científico de los profesionales de la Psicología y la Logoterapia.

Referencias.

  • Frankl, Viktor (l977) La presencia ignorada de Dios. Editorial Herder.
  • Jarquín, M. (2004). La Psicoterapia existencial: una aproximación. Ediciones LAG. Colección Sentido.
  • Langle, A. (1995). Logoterapia y Análisis Existencial. Una determinación conceptual de su lugar. Existenzanalyse, 12, 1, 5-15.
  • Langle, A. (2008). La espiritualidad en psicoterapia. Entre inmanencia y trascendencia en el Análisis Existencial. Revista de Psicología, UCA.  4, No.7, 5 – 22.
  • Martínez, Y. A. (2008). Filosofía Existencial para terapeutas y uno que otro curioso. Ediciones LAG. Colección Sentido.
  • Sassenfeld, A. (2012).  Sobre la antropología filosófica que fundamenta la psicoterapia de orientación humanista-existencial. Google académico.
  • Tobías, C y García-Valdecasas , J. (2009). Psicoterapias humanístico-existenciales: Fundamentos filosóficos y metodológicos.        Asoc. Española de Nueropsiquiatría.    Vol XXIX, No.104, 437-453.

 

* Adriana Servín Figueroa es Licenciada en Psicología por la Universidad Iberoamericana, donde además cursó la Maestría en Orientación Psicológica y Doctorado en Investigación Psicológica. Es Logoterapeuta miembro acreditado de la Asociación Internacional de Logoterapia y Análisis Existencial en el Instituto Viktor Frankl de Viena, Austria.

 

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