En nuestra vida diaria pedimos y hasta exigimos que el lenguaje sea explícito, concreto. Pareciera que esa es la garantía de una comunicación correcta y exitosa en las ciencias, la matemática, el comercio que exigen exactitud y precisión.
En el campo de los sentimientos, de los afectos, del cariño, del amor y de las artes lo sugerido, lo insinuado, es poderosamente efectivo. Un gesto, una caricia, un color, un acorde… pueden llevarnos a mundos insospechados.
El mundo de lo sugerido, de lo insinuado despierta en nosotros una natural apertura y aceptación. Lo sugerido y lo explícito son como la mano izquierda y la mano derecha, se complementan.
17 DECEMBER 2017

