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¿Justificación o determinismo?…¿Y la libertad?

“Desde que se inventaron los pretextos…”

Inmersos en una parafernalia ideológica, rodeados por doquier de paradigmas sociales, deslumbrados por visiones antropológicas, muchas de ellas encumbradas en la búsqueda de comprender el mundo, las relaciones sociales y al ser humano, así es como ahora nos movemos todas y cada una de las personas en nuestra actualidad.

“Conócete a ti mismo”, la máxima del Oráculo de Delfos se presenta ahora secundada por muy diversas teorías sociológicas, antropológicas, psicológicas, biológicas y demás ciencias que buscan, como muchos de nosotros, explicar desde su particular visión las motivaciones y las razones por las cuales el ser humano actúa como actúa.

Sin embargo, entre tantas corrientes que surgen, gracias al avance de la investigación, nacen posturas que no sólo explican, sino prácticamente aseguran que el ser humano actúa de determinada forma y no admiten las contrariedades… a esta actitud la podemos llamar cientificismo, antropologismo, psicologismo, sociologismo, o los “gismos” que le quieran poner, es decir, la imposibilidad de aceptar explicaciones alternas al argumento que hemos dado.

¿Es posible definir al ser humano desde una postura, llámese psicológica, antropológica, sociológica, genética, antropológica? ¿Es eso posible?

Desde el punto de vista de la psicología, a raíz del aporte de “nuestro padre”, Sigmund Freud, quien “descubrió” los remanentes psicológicos inconscientes en las personas, y a raíz de ellas explicó la personalidad, hasta pasar por Carl Gustav Jung y el inconsciente colectivo, Iván Pavlov y el estímulo-respuesta, Albert Ellis y las creencias irracionales, Carl Rogers y la terapia centrada en la persona, Abraham Maslow y la pirámide de necesidades, entre muchos, ¡muchísimos otros!, todos han aportado al entendimiento de la mente humana, y por lo tanto de las razones por las cuales se actúa de determinada manera y no de otra. Todas estas teorías aportan una luz a la comprensión, y por ello, les damos las gracias.

El problema no es el afán de querer entender, entendernos, ni tampoco lo es el posicionamiento radical que algunos adeptos pueden tomar. Una de las consecuencias de tanta teorización ha sido que muchos de los actos empiezan a ser justificados a partir de estas teorías psicológicas (o también desde cualquier ciencia que haya aportado a la comprensión de nuestra naturaleza humana). Por ejemplo, ahora puede ser cotidiano escuchar que aquel hombre que está siendo violento con su familia está reflejando los efectos de la manera en como lo trataron a él en su infancia; u otro caso, del alumno de universidad que está mal en sus calificaciones habrá que comprenderlo porque tiene “baja autoestima”; o la imposibilidad de manejar adecuadamente nuestras emociones o nuestros impulsos por todas las pulsaciones inconscientes que nos atacan como soldados en plena guerra. La preguntas que surgen son, ¿entonces estamos determinados? ¿Y la libertad qué?

Antes de caer abatido ante los defensores de las diferentes posturas psicológicas responderé que, prácticamente todas las teorías tienen razón, es decir, han aportado al  entendimiento de quién es la persona. Negar que situaciones de la infancia nos influyen, o que la autoestima contribuye, o la existencia del inconsciente, es como negar que el aire no existe sólo por el hecho de no verlo, porque se ha demostrado que afectan…, ¡eso!, que afectan, pero ¡no determinan!

Es decir, aún la postura psicológica más probada es incapaz de establecer una ley que se cumpla en el cien por ciento de los casos, sino que se hacen análisis, se formulan hipótesis, se comprueban o se descartan y a raíz de ello se trabaja para hacer una “cura”, orientación, análisis o guía (según la postura que se tenga) para ayudar al individuo que ha acudido con nosotros para recibir ayuda.

Imposible es el establecimiento de leyes en relación a la naturaleza humana, porque en sí misma es cambiante. A unos les influirá menos que otros determinados eventos, otros más la cercanía o lejanía de una persona les motivará más o menos, etcétera. Hay que esclarecer una parte importante de la persona, y ésta es ¡la libertad!

Jean Paul Sartré argumentó que “el hombre es él y sus circunstancias”, por lo que para él, el ser humano está moldeado por los factores que le rodean, lo cual, tiene su grado de razón, sin embargo, hago una contra-argumentación: “El hombre es él y sus decisiones”, es decir, el hombre se encuentra en completa libertad para elegir a pesar de cualquier circunstancia, es decir, puede encontrarse en la peor de las situaciones, sin embargo, y a pesar de ello, podrá siempre tomar la actitud con la cual afrontar dicho acontecimiento.

Una persona adulta pudo sufrir vejaciones en su etapa infantil, pero al llegar a cierto grado de madurez, se podrá dar cuenta de que puede seguir anclado a las influencias de un pasado lastimero, o tomar la decisión de vivir el presente con la cara fija en el futuro, dependiendo de sí mismo para ser feliz. Otra más, a pesar de sufrir un encarcelamiento por un error cometido, puede vivir esa etapa con la cara en alto, arrepintiéndose, perdonándose, y sacando lo mejor de la circunstancia que le está tocando vivir.

Una característica de suma importancia en lo que es la naturaleza humana es la libertad, libertad que no está condicionada ni por impulsos ni instintos, como en los animales; ni por tribulaciones inconscientes; ni por factores ambientales; ni siquiera por genéticos; una libertad que simplemente está ligada al hecho de ser ser humano. El problema con reconocer que somos seres libres es el caer en cuenta que  dicha libertad viene siempre acompañada de la responsabilidad…

Es por ello, que para evadir la responsabilidad de mis actos, me justifico con un lenguaje cientificista, que los demás debemos comprender y aceptar. ¡No! El ser humano es un ser enteramente libre, libre de sus decisiones, libre de sus actos… pero también responsable, responsable de las consecuencias.

¿Qué decides tú? ¿Eliges no elegir? ¡Ésa es una decisión! ¿Eliges no ser libre? ¡Eso es cobardía! Elige ser libre, elige ser responsable… aunque sea más difícil.

Psic. Edgardo Flores Herrera
edgardo.flores@live.com.mx
@edgardoflores
http://edgardoflores.blogspot.com/

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