Un nuevo libro de Logoterapia: Economía y felicidad. Una vida con sentido. De Alejandro de Barbieri

Nueva publicación que esperamos esté próximamente a la venta en México y en todos los países de habla hispana.
Puedes comprarlo en línea entrando a: http://www.entrelibros.com.uy/Fin-de-Siglo/Autores/A-C/Alejandro-De-Barbieri/Economia-y-felicidad/flypage.tpl.html

Logoforo felicita al autor, Alejandro de Barbieri y comparte el prólogo escrito por Sergio Sinay:

Una lectura feliz

He sido feliz leyendo este libro. Mi prólogo podría finalizar aquí y, tras la lectura de las páginas que siguen, al lector le resultará muy fácil entender lo que digo. He sido feliz porque encontré palabras preñadas de sentido, palabras que celebran con fundamentos la importancia de vivir y que orientan, con firmeza y con afecto, con rigurosidad y empatía, a caminar la vida por el camino central, sin tentarse con atajos y cortadas que, al cabo, lejos de llevarnos a un punto de comprensión y valoración de nuestra propia existencia, nos conducirán al filo del vacío. Esos atajos se nos ofrecen a diario y por docenas, se nos dice que por ellos se llega al paraíso y así no solo se nos empuja por la pendiente de la angustia existencial, sino que se nos priva de ejercer algo que Alejandro De Barbieri propone y pregona en cada párrafo: el coraje de vivir.

He sido feliz durante la lectura porque resoné empáticamente con cada una de las ricas ideas que aquí se despliegan y porque accedí al encuentro enriquecedor y estimulante que es cada experiencia compartida con Alejandro. He visto trabajar a Alejandro, lo he visto vivir (su profesión, su amor de padre, su amor de esposo, su amor de hijo, su amor de hermano, su amor de hincha carbonero, su generosa y afectuosa actitud de amigo, su amor por cada autor que se suma a su nutrida y nutriente biblioteca, su amor por cada persona que abre ante él un capital tan sagrado como es el de los propios dolores, temores, necesidades y esperanzas). Porque he visto y compartido todo eso es que estas páginas resonaron en mí tan  henchidas de verdad. Lo que aquí van a leer no es un refinado y estéril producto de laboratorio. Es el fruto de una experiencia profesional, intelectual y vivencial asumida con responsabilidad. Alejandro nos habla de la felicidad en vivo y en directo, sin complacencia inconducente, con coraje y con certezas.

Aquí no hay fórmulas (y frente a este libro los vendedores de fórmulas quedan tan desnudos como aquel rey del cuento) pero sí hay mapas. Un mapa, sabemos, no es el territorio. Un mapa nos orienta, pero no nos exime del viaje y es en el territorio, transitándolo (en este caso, en la vida real de cada día) donde se conocen los paisajes, se superan los imponderables, se descubren accidentes geográficos inesperados, se decide ante las situaciones inesperadas. Un mapa puede ser igual para todo viajero, pero cada quien es el responsable de su propio periplo. Como un baqueano, Alejandro De Barbieri entrega su voz sabia, clara y confiable en varios puntos del camino. Con esa voz nos alentará a continuar, a completar el tránsito. Porque, como se sostiene a lo largo de este libro, son los procesos y no los sucesos los que dan sentido al viaje entero. Y los procesos llevan tiempo, compromiso, presencia  y responsabilidad.

Personalmente he trabajado y trabajo en el tema de la felicidad como uno de los rayos en la rueda del sentido existencial. Eso me ha llevado a estar en permanente contacto con variados trabajos, estudios, análisis y propuestas sobre el tema. Con alegría digo aquí que el libro de Alejandro de Barbieri es acaso el más vivo y vibrante, el más sólido y fundamentado de aquellos con los que me he encontrado. Estas palabras no son producto del cariño que siento por Alejandro. Es al revés, la lectura de este libro me ha llenado de agradecimiento por su autor y ha engrandecido mi afecto por él. Si no lo conociera, me hubiera gustado conocer a quien escribió estas páginas. Pero lo conozco, afortunadamente, y sé que este libro no solo está escrito, sino que además está vivido. Por esa razón, seguramente, el estilo es nítido, sólido, puro músculo, sin una gota de grasa. Las palabras salen así cuando nombran lo que existe, lo que se ha vivido, cuando transmiten ideas claras, fundamentos consistentes.

Estoy convencido (vivencialmente convencido) de que la felicidad es el producto de una manera de vivir. No elegimos ser felices, elegimos vivir responsablemente, es decir respondiendo con acciones a las preguntas que la vida nos plantea a cada momento con situaciones. Somos responsables de nuestras acciones e inacciones, de nuestras palabras y nuestros silencios y de los efectos que todo eso produce en los otros, en el mundo que habitamos y compartimos, y de cómo respondemos a tales efectos. La suma y combinación de esas respuestas da como resultado momentos felices. Cada momento feliz, entendido como huella de nuestros pasos, es un momento de sentido. Y un momento de sentido ilumina una vida. No hay sentido ni felicidad en donde el otro (el prójimo, el semejante) está ausente. Del mismo modo un libro completa su sentido cuando el otro, el lector, está presente. Estoy seguro de que  ese  punto de encuentro en el que la escritura y la lectura crean para ambos, escritor y lector, un momento de sentido, una huella profunda de felicidad, que es lo que viví en la lectura (y seguramente se repetirá en mi relectura del libro ya impreso), se multiplicará por cada lector de estas páginas tan necesarias como bienvenidas.

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