Archivos: autoexigencia

El mito del fracaso

Puede que esto te tome de sorpresa, pero el fracaso es una ilusión. Nadie fracasa en nada.

Todo lo que haces produce un resultado. Si estás intentando aprender a atrapar una pelota y alguien te la tira y se te cae, no es que hayas fallado. Sencillamente, se ha producido un resultado. La pregunta real es qué hacer con los resultados que produces. ¿Te vas llorando por haber fallado atrapando la pelota, o dices “Tírame otra” hasta que terminas por atraparlas? El fracaso es un juicio.

No es más que una opinión. Procede de tus miedos, que pueden ser eliminados con amor. Amor por ti mismo. Amor por lo que haces. Amor por los demás. Amor por tu planeta. Cuando tienes amor dentro de ti, el miedo no puede sobrevivir.

Reflexiona acerca del mensaje que hay en esta antigua sabiduría: “El miedo llamó a la puerta. El amor contestó, y no había nadie”.

Esa música que oyes en tu interior, urgiéndote a que asumas riesgos y persigas tus sueños es tu conexión intuitiva con el propósito que hay en tu corazón desde que naciste.

Sé entusiasta en todo lo que hagas. Ten esa pasión, sabiendo que la palabra “entusiasmo” significa literalmente “El Dios (enthos) interior (iasm)”. La pasión que sientes es Dios dentro de ti, que está picoteándote para que te arriesgues y seas la persona que eres.

Me he dado cuenta de que los riesgos que se perciben no …


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La teoría del límite y sus aplicaciones terapéuticas

Por Lourdes Zambrano

 

La observancia del límite me abre a la posibilidad de percibir que hay un sentido en mi existencia.

(Ricardo Peter)

 

Hablar de límite es hablar de filosofía. El límite es un concepto filosófico, que fue definido por primera vez, como nos recuerda Ricardo Peter[1], por Aristóteles, quien identificó cuatro cualidades del mismo, entre las cuales destacan dos: consistencia e insuficiencia. [2] Es decir, todo lo que existe ocupa un lugar en el espacio, y sólo ese lugar. La realidad tiene una única forma de existir: siendo limitada. “El límite se presenta como la consistencia de la realidad, y la realidad como la insuficiencia de la consistencia.” [3]

El hombre es también un ser limitado, de eso se ocupa la Antropología del Límite[4]: “Para contar con una condición real de mejoramiento y desarrollo personal, además de pactar con sus propios límites, tiene que acomodarse con los límites ajenos y sortear con los límites de sus alrededores.”[5] Y es aquí cuando los límites se vuelven existenciales, es decir, cuando pasan de ser límites en el sentido metafísico o filosófico de la palabra, límites abstractos, a ser límites reales, límites experimentados por mi persona. O sea, cuando pasan de ser “límites en sí” a “límites para mí”.[6]

Los límites son entonces parte de nuestra existencia, y los experimentamos constantemente: Cuando una tarde lluviosa impide que salgamos a hacer una caminata. Cuando un grupo de manifestantes dificultan nuestra llegada …


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