Logoterapia poética. El aflorar de la conciencia a través de la poesía.

Por Galo Carretero

 

Trabajo de investigación para obtener el titulo de:
Especialista en Análisis Existencial y Logoterapia por la Sociedad Mexicana de Análisis Existencial y Logoterapia.
México, D. F. Septiembre 2007

 

¿QUE ES LA POESIA?

La poesía es el arte que se manifiesta por la palabra. El lenguaje es el instrumento diario de la comunicación, es familiar a todos. Lo que se debe buscar en la poesía son ideas y problemas, se debe transformar el lenguaje en una estructura verbal. Así se despertará la sensibilidad hacia la esencia de lo poético. Es ver que si lo que se pretende y propone decir existe realmente en ella. Esto no quiere decir que sea una valoración decorativa o esteticista. La única actitud autentica ante el arte será siempre una participación sentimental y emocional, hay que lograr la pureza del sentimiento. Para lograr esa pureza de sentimiento hay que aprender a no quedarnos insensibles ante los hechos, debemos hacernos sencillos e ingenuos, preguntarnos a conciencia por todo lo que conocemos y sabemos y cambiar nuestra comprensión en humildad, y así será posible llegar a la esencia de las cosas.

Pfeiffer (1954), citando un poema de Matías Claudius sobre la muerte, dice así:

 

!Ay!, es tan oscura la alcoba de la muerte

suena tan triste cuando se mueve

y alza ahora el pesadísimo martillo,

!y da la hora!

 

“Es el lenguaje utilizado por Claudius en este poema que le da vida a la forma verbal, así se nos da el objeto del poema, en el lenguaje y por medio de él. Lo que queremos es que otras personas tomen parte de lo que llevamos dentro de nosotros mismos. En el ejemplo anterior quiere Claudius que sintamos y vivamos lo que el ha sentido y vivido. Nos comparte las vibraciones de un sentimiento interno, y un sentimiento humano.”

Todo conjunto de palabras tiene dos aspectos, el que oímos y el que es accesible como los sonidos y los sentidos. En el lenguaje se tiene una tonalidad determinada, cierto ritmo y cierta acentuación. En cuanto al material accesible tiene una articulación sintáctica y dice algo objetivo. En la acústica del lenguaje, el tono, el ritmo y la acentuación son expresiones del estado de ánimo del que escribe, en la formación semántica el lenguaje se refiere a un contenido objetivo. En el ejemplo es muy importante el aspecto musical del lenguaje. Los cuatro versos de Claudius tienen ritmo y melodía; lo que se traduce en nuestro espíritu y sólo podremos captar algo de su configuración auditiva, rica en una vibración rítmica y un sonido melodioso (aunque se dice que un poema es intraducible, en el poema de Claudius en idioma alemán presenta toda la belleza armoniosa y musical que por muy buena que sea la traducción no es tan profunda). Sin embargo, lo que nos quiere decir es completamente explicito y puntual con una gran maestría.

A veces se identifica el ritmo con la cadencia mensurable y contable del verso, con el esquema métrico.

Veremos un ejemplo de Goethe:

 

No cantéis con canto lúgubre la soledad de la noche.

No, que ella !Oh hermosa!

está hecha para la compañía

por eso, en el largo día,

recuérdalo, querido corazón,

todo día tiene su tormento

y cada noche su placer.

 

En este poema hay una vida interna que anima a los enérgicos versos: el ritmo es difícil. Avance que se sobrepone a grandes y pesados obstáculos y el movimiento es de ondas superficiales, alado, alegre y juguetón.

El mundo de la poesía está conformado no sólo del poeta sino también, y en primer lugar, por el lector, con el interprete, el crítico y el filósofo. Sin lectores no tendría ningún sentido la poesía. El objetivo poético debe tener como ideal una imagen llena de sentido.

¿Que es la poesía y que es el poeta?

Platón nos habla de la inspiración común, peculiar estado en el que el poeta es poseído por fuerzas extrañas que le dirigen impulsivamente la obra poética. La poesía es definida por Platón como una manía divina. El poeta es un entusiasmado, un endiosado, un poseído por las musas, aquel que en su interior ha penetrado el influjo divino, cuando no Dios mismo.

Otro tanto pasa con el rapsoda que recita o canta la poesía.

En la tesis platónica la poesía no es obra de ciencia ni de técnica, es producto de un poder irracional que invade al poeta y lo convierte en un instrumento de una voluntad que deja de ser autónoma.

Yo creo que el poeta, aunque esté siempre inspirado, no es un instrumento de un poder irracional, sino de un poder intuitivo que capta el mundo y la vida a golpes de intuición. Una intuición intelectual y emotiva, que engrandece su imaginación, que es la forma en que el sentido de las palabras se convierte en otro sentido figurado, en una comparación tacita. Una traslación de la intención significativa de las palabras que se recrean en el arte poético. El ritmo poético son valores expresivos recreados por el poeta.

Karl Jaspers (1933) concluye sobre el ambiente espiritual de nuestro tiempo: “El pronóstico incitante de lo posible sólo puede tener por misión hacer que el hombre se acuerde de sí mismo, en la riqueza representativa de su ser y de su destino trascendente.”

El hombre es un ser sediento de belleza. Antes de que aparezca una actividad artística, cualquiera que ésta sea, existe la belleza del universo, que es natural y además ideal, que irradia siempre armonía. Esta armonía que está inmersa en los valores espirituales. La belleza es plenitud de vida, que se corporiza en formas llenas de expresión.

Platón nos habla del resplandor de la verdad, “que es lo deslumbrante del hombre, que pone en su obra, es la plenitud existencial. La belleza natural y la belleza artística son muy superiores a cualquier ansiedad de lo que no tiene sentido o no sirve y que sólo es útil. La belleza se opone a lo feo, a lo desagradable, a lo corriente, a la tontería y a la presunción”. Porque lo que realmente estamos buscando día a día es el alimento de nuestro espíritu, que no puede ser lo horroroso, lo malo, sino que es la búsqueda del bien de la verdad y de la belleza. Encontramos, en casi todos los artistas y en las diferentes formas de expresión del arte, que se refieren muchas veces a metáforas, las cuales son un indicio de un sentimiento o de una sensación, o del algún problema que es una forma de traspasar los sentimientos; los encontramos entre la vida y el espíritu, pero siempre se inclina por la vida, es así que encontramos los principios metafísicos de la belleza. Es posible entonces lograr un encuentro entre el sentimiento y la expresión del mismo, dando como resultado un valor estético universal. La forma de estampar la belleza en el lenguaje está incrustada en el espíritu y en la sensibilidad del ser humano. El poeta absorbe la realidad de la vida y nos la devuelve en forma artística.

La cantidad de material que contiene un cuerpo poético semejante a la música se expresa en versos, en donde a veces se repiten las mismas palabras, sobre todo consonánticas, en una frase. Esto se conoce como aliteración, o cuando se encuentra una palabra que corresponde el sonido de ella con el sonido de otra, cuando hay las mismas vocales en las terminaciones del verso, esto se conoce como asonancia.

El complicado y enmarañado lenguaje de la poesía siempre tiene una maleabilidad interna, con juegos de palabras muy estéticas, con una rica fantasía, con una fuerte musicalidad de las palabras, lo que nos da un resultado embriagador.

La poesía nace a través de las palabras culminantes o centrales, por medio de sonidos, fonemas, movimientos y significados espirituales, efectos artísticos deliciosos.

No es posible hacer poesía sin estar inmerso en la fatalidad de la vida, la poesía no es metafísica que trata del ser en general y de sus problemas trascendentales. La poesía es generada en el hombre y está hecha por el hombre y para el hombre, penetrando en el sentido último de las cosas, la sustancia única e indivisible del hombre, que apoyan el poder indomable de su espíritu para perfeccionar su ser y arreglar al mundo.

La poesía es un universo que se interna en el espíritu humano y que atraviesa el corazón, que va más allá de la culpa, el sufrimiento y la muerte.

El hombre habita la tierra por la emoción y el pensamiento que la emoción produce, sus experiencias, vivencias y situaciones quedan en el registro de sus emociones y no en la historia del pensamiento científico. El escribir un poema no se debe hacer en el momento que experimentamos una emoción, se debe escribir en el momento del recuerdo.

Pasoe (1985) dice: “La existencia intelectual de una emoción es su existencia en la inteligencia, esto es, en la memoria, únicamente parte de la inteligencia, propiamente tal, que puede conservar una emoción. Un alma colmada de belleza, se encuentra consigo misma en la escritura o la lectura de un poema (…) En el interior del alma (nous de los griegos) se haya una corriente de poesía que es la agnósfera colectiva del hombre, en donde encontramos amor, clarividencia, delicadeza, discernimiento, fantasía y pasión”.

Platón nos recuerda: “Todo aquel que osara aproximarse al santuario de la poesía sin estar agitado por el delirio que viene de las musas, quienquiera que estuviese persuadido de que el arte le basta para ser poeta, quedaría siempre lejos de la perfección, siempre sería eclipsada la poesía de los sabios por los cantos que respiran divina locura.”

Hölderlin (2001) escribe la esencia de la poesía, Heidegeer el origen de la obra de arte, y se reúnen en un título abreviado de Arte y Poesía. Tomaremos del primero las cinco palabras guía.

1. “Poetizar: la más inocente de todas las ocupaciones.

¿Hasta dónde es la más inocente? ¿La poesía se muestra en la forma modesta del juego? Sin trabas, inventa su mundo de imágenes y queda ensimismada en el reino de lo imaginario. Poetizar es por ello inofensivo. E igualmente es ineficaz, se queda en un hablar y un decir. La poesía es como un sueño, sin ninguna realidad, un juego de palabras sin lo serio de la acción.

2. Y se le ha dado al hombre el más peligroso de los bienes, el lenguaje para que muestre lo que es.

Pero, ¿hasta dónde es el habla el más peligroso de los bienes? El peligro es la amenaza del ser por el ente. Pero el hombre expresado en virtud del habla es un revelado a cuya existencia como ente asedia e inflama, y como no-ente engaña y desengaña. El habla no es lo que primero crea el lugar abierto, la amenaza y el error del ser y la posibilidad de perder el ser, es decir, el peligro. El habla es su propiedad. Dispone de ella con el fin de comunicar experiencias, decisiones, estados de animo. El habla sirve para entender. El habla no es un instrumento disponible, sino aquel acontecimiento que dispone de la más alta posibilidad de ser hombre.

3. El hombre ha experimentado mucho. Nombrado a muchos cuerpos celestes desde que somos un diálogo y podemos oír unos de otros.

Nosotros los hombres somos un diálogo. El ser del hombre se funda en el habla: pero ésta acontece primero en el diálogo. Esto no es sólo una manera como se realiza el habla, sino que el habla sólo es esencial como diálogo. Pero, ¿a qué se llama ahora un diálogo? Evidentemente el hablar unos con otros acerca de algo. Así entonces, el habla es el medio para llegar uno al otro. Desde que somos un diálogo podemos oírnos uno a otros. Poder hablar y oír son igualmente originarios. Somos un diálogo. El diálogo y su unidad son portadores de nuestra existencia (dasein).

4. Pero lo que queda, lo instauran los poetas.

Esta palabra forma la conclusión de la poesía. En memoria (Andenken) y dice:”Más lo permanente lo instauran los poetas.”

La poesía es instauración por la palabra y en la palabra. ¿Qué es lo que se instaura? Lo permanente. Pero, ¿puede ser instaurado lo permanente? ¿No es ya lo siempre existente? No. Precisamente lo que permanece debe ser detenido contra la corriente, lo sencillo debe arrancarse de lo complicado, la medida debe anteponerse a lo desmedido. Debe ser hecho patente lo que soporta y rige al ente en totalidad. El ser debe ponerse al descubierto para que aparezca el ente. Pero aún lo permanente es fugaz. Es raudamente pasajero todo lo celestial, pero no en vano. Pero que eso permanezca está confiado al cuidado de los poetas. Lo que dicen los poetas es instauración, no sólo en sentido de donación libre, sino a la vez en sentido de firme fundamentación de la existencia humana en su razón de ser.

5. Pleno de méritos, pero es políticamente como el hombre que habita esta tierra.

Lo que el hombre hace y persigue lo adquiere y merece por su propio esfuerzo, todo esto no toca la esencia de su morada en esta tierra, todo esto no llega a la razón de ser de la existencia humana. Esta es poética en su fundamento. Pero nosotros entendemos a la poesía como el nombrar que instaura a los dioses y la esencia de las cosas. Habitar poéticamente significa estar en la presencia de los dioses y ser tocado por la esencia cercana de las cosas. Que la existencia es poética en su fundamento quiere decir, igualmente, que el estar instaurada no es un mérito, sino una donación.

La poesía no es un adorno que acompaña la existencia humana, ni sólo una pasajera exaltación ni un acaloramiento y diversión. La poesía es el fundamento que soporta la historia. La poesía es el lenguaje primitivo de un pueblo histórico. Cuando el poeta queda consigo mismo en la suprema soledad de su destino entonces elabora la verdad como representante verdadero de su pueblo. Cada pueblo tiene una vocación de lo eterno y de lo universal. La poesía de un pueblo esta íntimamente ligada a la espiritualidad de cada pueblo. Las diferentes poéticas de las diferentes naciones tienen características esenciales dentro de lo que es, ha sido y seguirá siendo la poesía. De no haber sido así no se tendría la poesía de tantos autores que han aportado la esencia espiritual de cada nación, con un afán de plenitud que necesita de la perfección y de la eternidad.

El poeta se vuelve el que le da nombre a las cosas… La flor no es flor hasta que no es vista y admirada por el hombre, no hay infinitud ni grandeza en el mar si no es visto y admirado por el hombre. Los poetas son los vasos sagrados donde se conserva el vino de la vida, el espíritu de los héroes. La distancia entre lo alto y lo bajo de la vida la resuelve el poeta, en la unión de los contrarios armónicamente. En su alma se va sumando la esencia del espíritu que todos tenemos. El Universo necesita de la poesía.

Basave (2002) dice que: ”El arte poético no es una actividad filosófica, cognoscitiva, sabia, sino actividad artística, creativa, bella. Se trata de un conocimiento de vivencia emotivo existencial que se expresa bellamente en una obra. Lo que dicen los poetas es instauración, no sólo en sentido de donación libre, sino a la vez en sentido de firme fundamentación de la existencia humana en su razón de ser. Se trata de un estar y ser en una vivencia emocional que se expresa bellamente en el poema. Lo que la poesía crea es un bello complejo verbal. Hay que descifrar el sentido y el significado del complejo verbal. Estudiar, profundizar las palabras con sus virtudes con su implícito potencial, con su referencia al sujeto y al mundo de la cultura humana.”

La fantasía del paciente traslada la realidad a la esfera de lo ideal. Platón nos habla de “la inspiración como un peculiar estado en que el poeta es poseído por fuerzas extrañas que le dirigen impulsivamente a la obra poética, la define como una manía divina.”

Aunque el poeta siempre esté inspirado, no es un instrumento de un poder irracional, es ante todo un ser intuitivo que capta el mundo y la vida por intuición.

Bousoño (1998) nos dice que: “La labor poética consiste en modificar el lenguaje, el paciente debe cambiar el sentido de los signos o relaciones entre los signos de la lengua, porque ésta modificación es condición necesaria de la poesía.”

Bousoño también piensa que “los contenidos psíquicos de cada paciente son únicos en la intensidad de sus elementos afectivos, en la nitidez de sus percepciones sensoriales y en la complejidad sintética de sus conjuntos. La lengua en cambio no puede aludir individualmente a las cosas ni manifestar sintéticamente lo que las realidades tienen de complejas. La lengua con su carácter analítico, falsea la expresión compleja y justa de los contenidos anímicos. Para hacer de la lengua el instrumento poético, es preciso hacerle sufrir una transformación. Más allá de esa estructura externa, material o expresiva como la estudiada por Bousoño, está la estructura interna espiritual.

Sólo cuando se dan chispazos metafísicos del sentimiento, los versos llevan el nombre de poema.

Vasconcelos (1999) expresa: “La poesía es aquella parte del arte que por medio de las palabras y el ritmo ensaya transmutar lo real en divino.”

Las palabras son la plástica del poeta y la poesía es la música del amor, así como el amor es el modo de la existencia divina.

Fray Luis de León lo dejo dicho: “Poesía no es sino una comunicación del aliento celestial y divino. La gracia de la inspiración es primero la respuesta que ofrece, el poeta viene después”. Cuando el paciente supera el sentimiento real y canta lo emotivo universal, nos comunica su estado emocional y el fruto de su inspiración. El poeta es como lo quería Platón, un endiosado, un arrebatado.

Ortega dice: “El misterio de la poesía siempre viejo y siempre nuevo se renueva sin cesar.” Machado (1946) pensaba que “el elemento poético no era la palabra por su valor fónico. Ni el color, ni la línea, ni un complejo de sensaciones sino una honda palpitación del espíritu; lo que pone el alma con voz propia en respuesta animada al contacto del mundo”. Los universales del sentimiento, los ecos inertes, pueden sorprenderse mirando hacia dentro en un íntimo monólogo. Al poeta se le plantean dos impositivos contradictorios, esencialidad y temporalidad. El pensamiento lógico y formal no tiene tiempo. Cuando se piensa lógicamente queda abolido el tiempo.

Pero al paciente no le es dado pensar fuera del tiempo. La poesía debe apuntar a la esencialidad. Las ideas de los pacientes no son categorías formales o cápsulas lógicas, son directas intuiciones del ser, que provienen de su propia vida. La inquietud, la angustia, los temores, la resignación, la impaciencia que el paciente compone son signos del tiempo, y a la par, revelaciones del ser en la conciencia.

La razón y la voluntad deben ser relegadas a un segundo plano para poder alcanzar lo poético. Es necesario vaciar nuestro ser para dejarlo listo, abierto para recibir y que nos descubra el misterio de la poesía y que nos podamos regocijar en nuestros sentimientos.

Slomon piensa que: “Un valor sentido en su verdadera pureza, separado de las causas que lo han producido, viene a caracterizar el estado poético del alma del poeta.”

Juan Hytier solía decir que “la poesía es una metafísica del sentimiento. Dondequiera que exista un hombre que aguce sus sentidos y sentimientos puede brotar la poesía.”

Unamuno quiere que “nos elevemos de lo circunstancial y temporal a lo universal y eterno. En el seno de nuestro recinto, de nuestro país, y de nuestra época, hay que buscar para encontrar lo eterno. “

El paciente es como un niño que contempla con ojos maravillados el espectáculo de la naturaleza. Con una emoción virgen se estremece con sus imágenes, reconoce y recuerda sus situaciones y no las define, solamente goza sus vivencias y las puede expresar. Más que pensar en el hombre y en las cosas, el paciente contempla directamente lo esencial de ellos y lo recrea y lo escribe. Esencialmente es fundamentar al hombre y a las cosas de este mundo en sus palabras. Hay cierta virtud iluminadora en la trama de nuestra existencia que nos mueve a la revelación de nuestro ser genuinamente nuestro. Lo más íntimo se convierte en forma y lo más exterior está preñado de una honda significación. No podemos concebir la poesía como sustitución de la vida, sólo la comprendemos como la iluminación de la existencia humana y del universo. Leamos el siguiente poema de Octavio Paz (1997) al respecto:

 

Capitulo III

LA LOGOTERAPIA EN LA ESCRITURA

Frankl (1994) dice: “Los pacientes se quejan de vacío y tedio. Lo que hace falta es que el terapeuta le procure a su paciente la posibilidad de elegir valores y metas. La logoterapia se basa en la unidad tridimensional, tres dimensiones que finalmente hacen una unidad, lo físico, lo psíquico y lo espiritual, cada uno con sus posibilidades, sólo la espiritual puede cambiar las limitaciones físicas y psíquicas. Si cambias tu actitud, todo puede cambiar. Yo soy el único que decide, que transforma, que tiene una voluntad de sentido, que ejerzo mi libertad y mi responsabilidad sin culpa conscientemente, vivo ese significado de vida que yo encontré. Es tener la actitud de decirle sí a la vida a pesar de encontrarme en situaciones extremas.”

La libertad es la posibilidad de elegir, la libertad sin sentido, sin un significado no es una libertad responsable, ya que hacemos lo que los demás hacen, o hacemos lo que otros nos imponen a hacer. Tenemos la libertad y la responsabilidad de modificar nuestro destino, no cambiarlo pero asumir una actitud libre ante él. Tenemos que realizarnos al escoger libremente una misión que provenga de nuestra conciencia y cumplirla con responsabilidad. La logoterapia es un tratamiento desde lo espiritual, el análisis existencial es un análisis de lo espiritual, hacemos con estas dos armas un conocimiento espiritual de la existencia del hombre. Entonces podemos decir que el hombre es esencialmente espiritual. El hombre siempre estará en busca de un sentido, y de esta manera la logoterapia ayuda para que se manejen a toda capacidad las potencialidades del espíritu. También se busca acrecentar el poder desafiante del espíritu frente a las situaciones que nos presenta lo físico, en lo psíquico y en lo sociológico. Es el rechazo a la facticidad, para modificarla. Lo que nos lleva a ejercer nuestra libertad y hacernos conscientes de nuestra responsabilidad, y así como se encontró el inconsciente colectivo de la humanidad, así se determinó el inconsciente espiritual del hombre que lleva inherente el poder desafiante del espíritu, que nos hace ir hacia Dios.

El hombre es responsable ante Dios, ante sí mismo y ante los demás. El sentido de la vida se puede encontrar bajo cualquier condición. Recordemos los campos de concentración. Pero nos damos cuenta que hay tres caminos que nos llevan al sentido de la vida; primero cumpliendo un deber o creando, segundo experimentando amor, tercero cuando nos enfermamos a un destino que no podemos cambiar, estamos llamados a dar lo mejor de nosotros mismos, elevándonos por encima de nosotros y creciendo más allá de nosotros mismos. Esto es válido para los tres componentes de la triada trágica: culpa, sufrimiento y muerte. Podemos a través de estos componentes conseguir convertir el sufrimiento en un éxito y en un logro humano; extraer de la culpa la oportunidad de cambiar para mejorar, ver en la transitoriedad de la vida un incentivo para emprender una acción responsable.

¿Cómo puedo encontrar el sentido?

Con el autoconocimiento, cuando sabemos de nosotros, todas las virtudes y todos los defectos que alteran nuestra vida.

Soy único, nadie es igual a mí, soy irrepetible, esto me obliga a ser mejor, tenerle un inmenso respeto y amor a la vida, al mundo y al universo, a las personas, a las ideas, a mí mismo; me obliga a tratar de conocerme verdaderamente, porque sabremos que nadie podrá hacer lo que solamente yo puedo hacer y decidir.

¿Cuál es el significado de mi vida?

Solo cuando conozco mis valores y el significado de mi vida podré servir y amar a los otros, entonces estoy trascendiendo. La autotrascendencia es el hecho fundamental de que el ser humano apunta a algo más allá de sí mismo, a algo o alguien, a un sentido que hay que cumplir o a una coexistencia humana. La autotrascendencia es ir hacia los otros, entonces mi vida adquiere significado y sentido, es cuando se puede decir, que mi vida valió la pena vivirla. El sentido es siempre único e inigualable, algo que siempre habría que descubrir; en la vida, empero, no se trata de dar sentido sino de encontrar sentido. La respuesta al problema del sentido final, del sufrimiento humano: nuestra existencia es nuestra respuesta.

Desde la logoterapia se dice que: “Un análisis fenomenológico de la vivencia inmediata genuina, no tergiversada como la podemos llegar a conocer a través del hombre sencillo de la calle, para él la vida es un encadenamiento de situaciones en las que se haya ubicado y que debe manejar según sea y como sea, porque siempre tiene algún sentido bien determinado y que únicamente a él le importa y lo reclama. De la vivencia de valores del hombre de la calle se podría extraer a través de un análisis fenomenológico de la vivencia de valores de estos hombres una axiología verdadera”.

Para mí, ésta es la esencia de la teoría antropológica del hombre de Viktor Frankl, con ella comprendemos el valor importantísimo de los valores del hombre que maneja la Logoterapia y el Análisis Existencial.

La fenomenología y el vacío existencial: de ahí que sea posible encontrar la autocomprensión que le viene de origen al hombre, con la que es posible acercarnos a las situaciones y la vivencias del hombre de la calle como lo nombra Frankl, es decir, los pacientes comunes y corrientes que llegarán a nuestros consultorios. De estas teorías y apreciaciones deduzco que es posible tener un hilo conductor en donde este hombre común pueda expresar sus situaciones más difíciles en una forma escrita a través de la poesía, que por su sencillez y concentración de ideas, sensaciones, sentimientos y metáforas, este hombre nos cuente sus vivencias y entonces podremos tener un punto de partida, para ayudarlo a encontrar el sentido. El sufrimiento en la vida sólo puede ser entendido por medio de la fenomenología, que se puede encontrar en un verso, en una estrofa o en un poema… No esperamos con esto que los pacientes se conviertan en poetas o que escriban un libro de poesía, sino que puedan encontrar una forma de escribir sus situaciones y vivencias, que las plasmen en forma poética con un esfuerzo de concentración de ideas, donde aparecerán las metáforas.

Que cuando lean algún poema también encuentren algún indicio del sentido que el poeta imprimió en esos poemas, que llevan una exaltación a la naturaleza, a la belleza, al amor y a la vida, a los sufrimientos y penas, a la enfermedad y la vejez, que nos ayude a reconocernos y a tener una catarsis con las palabras más bellas que pueden salir del corazón, que además nos da la oportunidad de encontrar un valor: el valor de producir algo.

La tarea de la logoterapia es volver a traducir lo que hemos comprendido en palabras sencillas para enseñarles a nuestros pacientes cómo ellos también pueden encontrar sentido en la vida.

Bretones (2004) cita a Frankl, de su libro The will to Meaning: “La Logoterapia se basa en afirmaciones sobre los valores como hechos y no en juicios sobre hechos como valores, y es un hecho que el hombre de la calle valora a aquel que carga su cruz con coraje indomable, más que aquel que es sólo exitoso. (…) La observación fenomenológica de todo lo que ocurre en el hombre, cuando este piensa, siente y actúa desde el espíritu, nos pone delante de dos conductas, la motivada por la psiquis y la motivada por el espíritu, son dos conductas antológicamente distintas, tan distintas como la trascendencia y la inmanencia. (…) Con ningún otro método que no sea el fenomenológico se podría deducir que en el hombre se dan aspectos de su conducta que van más allá de lo meramente somático y psicológico. Me estoy refiriendo a los aspectos espirituales. La espiritualidad en el hombre es una realidad, pero ningún método, salvo el fenomenológico, es apropiado.

Ya en palabras de Bretones, nos dice: “Son los hombres comunes de la vida cotidiana, anónimos de la calle. De ellos recibe la prueba más contundente de la verdad fundamental de su logoterapia: que existe el espíritu, y por lo tanto, existe eso que se llama necesidad de encontrar un sentido por el cual vivir. (…) La logoterapia es liberadora, porque la experiencia empírica, aprendida en el hombre de la calle, conlleva ese realismo diariamente, la carga propia de cada día. (…) Esa capacidad de apertura y disponibilidad ante lo circunstancial lo predispone al asombro, que constituye el preludio de la sabiduría. (…) A diferencia de antes, veo que las cosas que me atraen tienen sentido, para mí el sentido es aquello por lo cual vale la pena vivir. (…) El hombre de la calle aprendió de una manera empírica. De una manera también empírica enseña a vivir logoterapéuticamente. Los hombres y las mujeres comunes de la calle, cuando viven logoterapéuticamente, es decir, desde el sentido y el espíritu, dejan de ser comunes para convertirse en seres excepcionales, constituyen la prueba empírica de la espiritualidad.”

Lukas (2005) nos enuncia: ”La mejor manera de definir al hombre es como alguien que siempre podrá ser diferente de lo que es en este preciso momento. Las acciones espirituales no son predecibles, son decisiones libres, y como tales, tampoco son lógicas (…) porque si fueran lógicas, podrían anticiparse por medio de la lógica. Entonces son ilógicas, causales, inesperadas y misteriosas. Esto no sólo es válido para decisiones éticas, sino para todas las formas de intuición e inspiración; para la revelación y el conocimiento, el espíritu humano creativo realiza lo nuevo, lo antes no existente, lo diferente a sí mismo y a su entorno, sin que este proceso pueda deducirse obligatoriamente de lo ya existente anterior”.

Continúa Lukas: “El espíritu se trata del espíritu humano, enriquece a un sistema existente con algo agregado. Así podría definirse, se originó y se origina la cultura humana. Desde el punto de vista de la naturaleza, cultura es algo agregado.

El ser humano conoce el ocio y el descanso, pero entonces aparece lo agregado: construye instrumentos para hacer música, expresa en el papel los productos de su pensamiento y de sus fantasías, construye medios de locomoción fascinantes. Cultura, entonces, puede resumirse como lo agregado a un sistema existente, que ha surgido del espíritu humano en un acto no mecánico por una decisión de libre voluntad…”

Actuar culturalmente también siempre es una señal para la salud psíquica y decrece con la enfermedad psíquica. El espíritu humano está capacitado para el riesgo, pero en el neurótico aparece una fuerza contraria: el temor; temor en demasía, que bloquea parcialmente al espíritu con una fuerza acrecentada. En cada vida en particular las iniciativas están vinculadas a ideales y el compromiso vinculado a un mínimo de convencimiento de que existe algo por lo cual valga la pena este compromiso.

Hemos partido del hecho de que la acción en el ámbito cultural disminuye con la enfermedad psíquica. Según esto la enfermedad psíquica, o el mal humor, es el origen y el retroceso del accionar cultural, es la resultante. El ser humano neurótico, psicopático o depresivo, no logra nada esencialmente agregado aparte de cubrir sus necesidades vitales y, en algunos casos, ni siquiera esto.

¿Pero qué sucede cuando personas psíquicamente perturbadas, enfermas, son motivadas para acciones en forma planificada y consciente, lo que equivale a orientarse o encaminarse a la realización de valores culturales? La respuesta es inequívoca: la enfermedad psíquica achica, la neurosis se reduce, como también la psicopatía y la mayoría de los tipos de depresiones.

Necesitamos los métodos psicoterapéuticos justamente para inducir a nuestros pacientes hacia la actividad cultural.

La persona que permaneció trabada en su proceso de maduración logra superar este estancamiento en el transcurso de una actividad cultural, aunque ésta sea sumamente tímida. Para fomentar un desbloqueo de sus recursos y capacidades espirituales.

“¿Cuáles son entonces los argumentos para este tipo de enfoque terapéutico? Estos son: primero, se logra una culturización de los sentimientos; segundo, se logra una culturización del interés; y tercero, se logra una culturización de la comunicación”.

Impresiona casi como demasiado hermoso para ser cierto, que con medios tan simples como una carta, un poema o una frases pueda lograr esto, pero no se lograra sin haber ganado un agregado en la vida del paciente.

El interés en una cosa, en un hacer, el interés por la poesía, junto con el interés por las personas, pertenece a las cumbres del espíritu humano

Bachelard (2002) describe el pensamiento de Roupnel: “El arte es la escucha de esa voz interior. Él nos trae el murmullo escondido. Él es la voz de la conciencia sobrenatural que reside en nosotros sobre el fondo inalienable y perpetuo. Él nos devuelve al sitio primordial de nuestro Ser y al lugar inmenso donde estamos en el Universo entero. Nuestra parcela miserable cobra allí su grado universal y nos entrega la autoridad que él detenta.”

Triunfador sobre todos los temas discontinuos que separan al Ser y componen al individuo, el arte es el sentido de armonía que nos restituye al suave ritmo del mundo y nos devuelve al infinito que nos llama.

Todo en nosotros es entonces participante del ritmo absoluto donde se desarrolla el fenómeno completo del mundo. Entonces todo en nosotros se somete a las supremas directivas, todo se aclara para las clarividencias íntimas. Las luces cobran su significado mensajero. Las líneas despliegan la gracia de una asociación misteriosa a los acordes infinitos. Los sonidos desarrollan su melodía en la voz interior que canta el universo entero. Un amor vehemente, una simpatía universal nos busca el corazón y quiere vincularnos el alma que tiembla en toda cosa. ”El universo que cobra su belleza es el universo que cobra su sentido; y las imágenes en desuso que le atribuimos caen del rostro absoluto que surge del misterio.”

Barbieri (2007) se pregunta “¿Puede la escritura ser terapéutica?” Y luego escribe La cura por la palabra escrita.

El dice que: “El uso de la tecnología, sobre todo en las comunicaciones, nos obliga a integrarnos a ellas, y con eso ayudar a nuestros pacientes, comprometiéndolos con su proceso, ¿cómo? Escribiendo para hacerlos más creativos y estar reflexionando y en su soledad escribir sus sensaciones, sentimiento y emociones y tratando que sea en forma poética.” Frankl es un ejemplo, encontramos que liga en su escritura su propia vida, y lo hace recordando el sufrimiento en los campos de concentración, recordando la perdida de sus padres, de su esposa y de su hijo que venía en camino, de su hermano. De todos los judíos que murieron en el holocausto. Escribió para enseñarnos el camino, encontrar el sentido de la vida, pero al mismo tiempo también escribió para mitigar esos dolores que sufrió por la guerra. La vivencia como dadora de sentido. Es lo que hizo Frankl con sus 27 libros”.

Escribir es una situación que nos da miedo, no sabemos como empezar ni de qué queremos escribir, sólo falta la decisión de hacerlo, que salga lo que salga finalmente es nuestra vivencia, nuestros sentimientos, es dejarse ir, que nos lleve la intuición, la imaginación y lo que siente el corazón, cuando le escribimos algo a alguien, o a algo que nos pasó, a un recuerdo feliz o doloroso, que marcó nuestras vidas. Barbieri sugiere utilizar el uso de la palabra escrita como una herramienta muy iluminadora del proceso de la logoterapia, como un procesamiento consciente de lo espiritual reprimido. Es como un espejo infalible e ineludible, ya que es más que la palabra de su terapeuta, es casi como un sueño, una carta escrita para sí mismo.

Una vez escrito un poema no hay vuelta atrás, lo que dije llegó para quedarse. Las palabras se las lleva el viento. Escribir es hacer una colección de los hechos de mi vida. Entonces el encuentro se enriquece, porque no sólo quedan las palabras dichas, quedan las palabras escritas. Por todo esto, estoy proponiendo que los pacientes hagan un esfuerzo para escribir poesía, y también para leerla, sin importar lo claro que se tenga el concepto de poema.

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