Logoterapia en cárceles

Por Lucía Copello

 

Los campos de aplicación de la logoterapia son diversos. Este artículo tiene la finalidad de ahondar en uno de ellos: la aplicación en el ámbito carcelario.

Si quisiéramos remontarnos al origen de la aplicación en las cárceles tenemos que recurrir a una experiencia que vivió el autor de la logoterapia, el Dr. Frankl, cuando en 1964 fue invitado a dictar una charla en el penal de San Quintín.

Recordemos como relata Frankl la experiencia en su libro “Psicoterapia y Humanismo”[1]: “Mañana tendré el honor de pronunciar el discurso de apertura de la Feria del Libro Austriaco. El título que he elegido es “El libro como terapéutica”. Hablaré de la curación mediante la lectura. Hablaré a mi auditorio acerca de casos en los que el libro ha cambiado la vida del lector, y de otros casos en los que un libro ha salvado su vida, evitándole el suicidio. Incluiré casos en los que un libro ha ayudado a personas en el lecho de su muerte y a personas que se hallaban en la cárcel. Incluiré el caso de Aarón Mitchell, la última víctima de la cámara de gas en el presidio de San Quintín, junto a San Francisco. Yo dirigí la palabra a los presos, a instancias del director de la prisión. Cuando concluí, uno de ellos se levantó y me preguntó si quería decir unas cuantas palabras a Aarón Mitchell, que iba a ser ejecutado. Fue un reto que hube de aceptar. Le referí a Mitchell mi propia experiencia en los campos de exterminio nazis, cuando vivía a la sombra de la cámara de gas. Incluso entonces, le dije, no vaciló mi convicción acerca de la incondicional plenitud de sentido de la vida, ya que, o bien la vida tiene un sentido –y entonces deberá mantenerse aunque sobrevenga la muerte- o bien no tiene sentido alguno, en cuyo caso carece de interés agregarle años de prosecución de una actividad absurda. “y créanme-dije-, incluso una vida que ha carecido toda ella de sentido, una vida que no ha sido sino desolación, puede, en su último momento, aparecer dotada de sentido si nos enfrentamos con tal situación extrema del modo adecuado.” Como ejemplo le referí el argumento de la novela de León Tolstoi La muerte de Iván Ilich, que como recordarán ustedes se refiere a un hombre de unos sesenta años que de repente sabe que ha de morir en el plazo de un par de días. Esta certeza no sólo le hace enfrentarse a la muerte con entereza, sino también afrontar el hecho de que ha dilapidado su vida, de que ha estado virtualmente desprovista de sentido. Y esta toma de conciencia le hace crecerse, elevarse por encima de sí mismo y ser capaz, retroactivamente, de colmar su vida de un infinito sentido.

Poco antes de su ejecución, Aarón Mitchell concedió una entrevista, que fue publicada en el Chronicle de San Francisco, en la que se ponía de manifiesto de modo indudable que el mensaje de Tolstoi le había afectado.

Esto demuestra cuánto beneficio puede proporcionar un autor al hombre de la calle, incluso en una situación vital extrema: ante las puertas de la muerte. También puede apreciarse el alcance de la responsabilidad social del autor. Por supuesto, ha de garantizársele la libertad de opinión y expresión; más ello no significa que le corresponda a la libertad la última palabra, que todo se reduzca a ella. La libertad amenazará con degenerar en arbitrariedad si no se halla equilibrada por la responsabilidad”

Hasta aquí la experiencia de Frankl. Veamos ahora cómo podríamos plantear un trabajo concreto de aplicación de la logoterapia en cárceles:

 

PROPUESTA DE TRABAJO

Dijo Goethe: “si tomamos al hombre simplemente como es, los hacemos peor; pero si lo tomamos como debe ser, hacemos de él lo que puede llegar a ser”. Esta frase fue tomada como punto de partida para planificar y desarrollar la propuesta de trabajo que leerán a continuación.

 

Objetivos Generales:

Optimizar la calidad de vida del individuo, brindándole la posibilidad de aprender a valorar la experiencia de “permanecer” en la cárcel como una oportunidad de crecimiento y maduración personal.

Trabajar en la posibilidad que descubra el sentido a la experiencia de ser prisionero.

Elaborar con los prisioneros conceptos logoterapeúticos tales como: libertad, voluntad de sentido, responsabilidad, culpa, amistad, situación límite, existencia de valores, suprasentido, sentido de la vida, sentido del dolor y sentido del trabajo, entre otros, con el objetivo de brindar herramientas que enriquezcan su personalidad y le faciliten, el día de mañana, la reinserción en la sociedad.

Defender la vida y la dignidad humana bajo cualquier circunstancia o condición de vida.

 

Metas A Alcanzar Para Lograr Los Objetivos Generales:

Facilitar en el prisionero los procesos de autoconciencia y de darse cuenta de su modo de ser en el mundo. Que puede concientizarse de las consecuencias de su modo de ser en el mundo.

Trabajar con el prisionero en la apertura de la conciencia de manera tal que pueda descubrir la posibilidad de hallar un sentido a su vida, en la experiencia de estar prisionero.

Que el individuo haga consciente que el fundamento esencial de su vida es el asumir la responsabilidad de hacerse cargo de su propia existencia, que asuma la tarea de conducir su propia vida.

Procurar descubrir en los diferentes condicionamientos y padecimientos (Biológicos, psicológicos y sociales) la dimensión existencia espiritual por la que la persona toma actitud ante su situación personal.

Que el prisionero descubra que, por su autotrascendencia natural, puede ir de su dimensión somática y psíquica a la dimensión más específicamente humana que es la noética, espiritual. Darle a conocer que ésta dimensión existencial-espiritual no se ve afectada cuando un padecimiento avasalla a la persona hasta producir el desmoronamiento de sus dimensiones somática y psicológica. La persona profunda no enferma y, en cambio, puede ofrecer ante el padecimiento la fuerza opositora y resistente del espíritu (antagonismo psiconoético)

Facilitar el descubrimiento de las dimensiones: libertad, responsabilidad y posibilidad de realizar valores.

Que el prisionero pueda descubrir un horizonte amplio (por qué vivir, para qué o para quién vivir: el ser y el quehacer en la vida como elementos básicos) en el que pueda realizar valores de creación, de experiencia o de actitud, como respuesta a las preguntas concretas de la vida.

Que el prisionero descubra que su ubicación en el tiempo le ofrece la posibilidad de una integración en el presente, del valor del pasado y del valor potencial del futuro como generadores de acciones llenas de sentido y valor.

Favorecer la libre y fluida expresión del preso dado que el punto de partida es asumir que la persona ha de hacerse responsable de su existencia por medio de opciones libres.

Facilitar al individuo la auto-exploración, descubrir sus capacidades latentes y las posibilidades de opción.

 

Aspectos Puntuales A Trabajar Desde La Problemática Carcelaria:

o Concepto de Hombre y Necesidad de Re-Humanizarse: Descubrir el valor de cada uno, cual es el deber ser que estar orientando al ser. Trabajar la autoestima. Otorgarle a la “dimensión espiritual” un valor fundamental, ya que en base a esta dimensión espiritual la persona va a desarrollar su capacidad para descubrir las posibilidades de sentido, reconocerlas y actuar. Esto le va a permitir responder día a día a su realidad.

o La responsabilidad: Un objetivo a alcanzar será el fomentar la conciencia de responsabilidad del prisionero. Responsabilidad entendida como habilidad para responder, para responder conscientemente. Todo hombre debe responder de sus actos no porque esté obligado a ello, sino porque son las consecuencias de lo que decidió, de lo que eligió hacer. El apropiado uso de la libertad presupone reconocerla para poder posteriormente asumir la propia responsabilidad, el compromiso con una acción, con una causa o con una persona, en la respuesta libremente aceptada. Somos responsables no sólo de algo sino ante algo, y este algo es la conciencia antes que nada, porque tengo que decidirme ante ella, y en esta se contiene la posibilidad de ser bueno o malo, delincuente o no, etc.

o La culpa: cambiar la connotación negativa de la culpa, darle una mirada positiva, como un “despertador” para modificar actitudes. Reflexionar sobre el ser prisionero, ¿Por qué están ahí?, poder separar las acciones que uno hace con lo que uno es, es decir diferenciar la acción de haber cometido un delito con el “ser” delincuentes. El haber cometido uno o varios delitos no los hace delincuentes de por vida, tienen la oportunidad de ser de otra manera. Una elección o decisión (equivocada) en el pasado no determina de forma fatalista el futuro. El hombre, reconociendo los errores (sentimiento de culpa y reparación) aprende para el futuro, re-decide de forma adecuada y significativa. Elegir entre las diferentes posibilidades en el aquí y ahora constituye un acto de responsabilización. Si el prisionero se des-responsabiliza, elimina la posibilidad de sentir culpa, lo cual hace que, en la mayoría de los casos, esa culpa sea proyectada al exterior y la diluya en aquello en lo que fue proyectado (sociedad, gobierno, ellos son los culpables). Éste proceso elimina uno de los motores más fuertes de la motivación para lograr un cambio de actitud: La culpa real. Es la culpa la que lleva al individuo a replantearse un cambio, a realizar una nueva acción.

o “El Permanecer”: aprender a valorar la experiencia de permanecer en la cárcel como una oportunidad de crecimiento y de maduración personal. Que ésta experiencia límite de sufrimiento colabore con su humanización, actuando como “maestro” que le brinda la ocasión de crear valores de actitud. También será necesario profundizar el significado de la prisión en su vida: antes, durante y después. Esto podrá colaborar para que el prisionero tome conciencia de que sus aspiraciones y objetivos (situados en el futuro) se van construyendo poco a poco en base a las decisiones que va tomando en el presente.

o Re-descubrir capacidades latentes: traer a la luz aquellos aspectos valorativos positivos, a partir de los cuales se intentará conseguir en el prisionero la recuperación de la autoconfianza y la mejora de su estima personal. Si el prisionero mejora en su autoconfianza y en su autoestima podrá tomar una actitud resiliente ante lo que le toca vivir ya que contará con facultades para sobreponerse a la situación adversa que padece.

o El valor de la vida: defender la vida bajo cualquier condición. “Si a la vida a pesar de todo”. Dijo Nietzsche: “sólo quien tiene un por que vivir soporta casi cualquier cómo hacerlo”. Debemos comprender que la vida de un individuo se realiza amando, trabajando y también sufriendo; cada individuo va tejiendo su historia, de manera única e insustituible. Esta peculiaridad personal y única de cada uno es el factor decisivo para encontrar nuestro sentido en los distintos momentos que se suceden en nuestra vida. Sentir que la vida es para algo y que, por tanto, debe hacerse algo. Si se vivencia que la vida es para algo, se sobreentiende que ese accionar siempre debe ser trascendente.

o Libertad incondicionada: Libertad de la voluntad, el hombre es sustancialmente libre, posee libertad interior de elegir qué actitud tomar ante los errores, sufrimientos y limitaciones.¿Privados de libertad? De forma parcial, la libertad interna permanece siempre. El hombre es capaz de responder libremente a las condiciones puestas por el destino. Fomentar la conciencia de que en todas las situaciones van a existir diversas posibilidades de elección. “El hombre es lo que decide ser”, aquí observamos la importancia de la decisión del individuo en cuanto a los condicionamientos que lo rodean, es decir, el hombre dentro de sus limitaciones, es libre para elegir respecto a su comportamiento, actitud, actividades y vivencias. Libertad que además le permite transformarse, elegir no sólo la clase de persona que está siendo, sino también la clase de persona que puede llegar a ser. Resulta esencial presentarles a los prisioneros los alcances del ejercicio de su libertad y su contraparte que es la responsabilidad.

o Voluntad de Sentido: El hombre está motivado por la posibilidad de encontrar el sentido de su existencia, es una motivación especial, es un motor, una necesidad innata del ser humano de encontrar y realizar un sentido y un fin en su vida, una razón para ser feliz. El ser humano necesita encontrar su sentido de vida; su cumplimiento da a la persona paz, plenitud y felicidad. Trabajar éste aspecto colaboraría a que el prisionero aprenda a encontrar satisfacciones en todas las tareas que emprenda, evitando así que intente alcanzar la felicidad a través de medios equivocados. La voluntad de sentido no se puede expresar, pero necesita de la conciencia y de los valores para darse

o Realizar valores: orientadores del deber ser, el “norte” de la existencia. Dignifican al hombre. Al hombre no le conviene vivir según un sistema de valores piramidal, ya que si el individuo vive ese valor tan grande que casi es único (por ejemplo: salir de la cárcel) al perderlo o no conseguirlo puede perder el sentido de su vida y entrar en un vacío y desesperación. Es bueno trabajar con el prisionero en la construcción un sistema de valores paralelo, llevando al mismo nivel más valores significativos, ya que así, aunque se pierda un valor o se dificulte alcanzarlo, se tiene la posibilidad de sustituirlo o alcanzar otros.

o La conciencia como recurso: la logoterapia encuentra a la conciencia como el órgano de sentido, es decir, la conciencia ayuda al hombre a descubrir el sentido de su vida. Debemos prestar atención a nuestro oído interno para escuchar nuestros sentidos y nuestra jerarquía de valores. Deben tener conocimiento los prisioneros que pueden apoyarse en su conciencia para percibir el sentido tras la confusión de los valores que hoy se viven. La conciencia puede intuir el significado de la situación del momento.

o Esperanza y confianza: Debemos forjar en el prisionero esperanza, entendida como un espíritu de rebeldía ante lo aparentemente inmutable, un noble impulso hacia la vida que lleva a vencer el desaliento de los callejones sin salida que la vida misma nos impone[2]. Encontrar en la esperanza una forma de oponerse activamente a los acontecimientos de la vida, una manera de no aceptar lo actual como definitivo, aún cuando tenga apariencia de inmutabilidad. Es un noble impulso hacia la vida, un verdadero motor que acciona a favor de vivir. Es un impulso al acto, que nos lleva a vencer las situaciones que se nos presentan como “callejones sin salida”, es decir no pretende la esperanza modificar la realidad de los hechos sino que actúa sobre el modo de asumirlos. Trabajar sobre el sentido situacional: aprovechar la experiencia para desplegar valores de actitud.

o Trabajo: Sería de gran utilidad organizar la vida diaria del prisionero otorgándole en carácter de “trabajo” las distintas tareas que hacen a la convivencia (limpieza del lugar, de la ropa, cocina, etc.) y a sus necesidades individuales. De esta manera podemos por un lado adjudicar pequeñas responsabilidades y por otro apelar a la conciencia del individuo para que las cumpla o no. Sería un trabajo constante de iluminación de significados y posibilidades de elección. La asignación de responsabilidades permite la corrección y el señalamiento mediante la confrontación, o sea, el enfrentamiento continuo del individuo con las consecuencias de su accionar.

Confiar en los prisioneros ofreciéndoles una experiencia de trabajo, siendo está una buena oportunidad para que se hagan más conscientes de su libertad y de su responsabilidad a la hora de encarar una tarea. Dice el Dr. Bretones “Trabajar y trabajar. Hasta que el trabajar se convierta en Tarea. Hasta que la tarea se convierta en misión. Hasta que este sentido de misión descubra en la acción nuestro deber ser. La misión termina en humanización. La tarea del hombre se convierte en misión en el momento en que toma conciencia que, de alguna manera, tiene que ser cocreador del mundo”[3].

o Acción y Trascendencia: Dijo Goethe que uno puede conocerse a sí mismo no por medio de la reflexión sino por medio de la acción. la logoterapia entiende por trascendencia aquella opción de vida libre, voluntaria y responsablemente elegida, por la cual el hombre sale de sí mismo, no en sentido escapista, sino que sale al mundo para hacer su vida útil a alguna causa o a alguien. Podemos utilizar las diversas tareas o trabajos que el prisionero realice como una manera de ejercitar la trascendencia; que trabaje no sólo para beneficio individual sino teniendo como destinatario el bien a los demás (un compañero de prisión, su familia, etc.)

o Internalizar normas básicas de Convivencia: Incorporar pautas de comportamiento en la convivencia diaria con sus pares y en las diferentes actividades que realicen. Reducir conductas impulsivas, fomentar el desarrollo de un proceso interior de reconocimiento y expresión de los sentimientos mediante una adecuada verbalización. Fomentar la solidaridad grupal mediante la distribución y asignación de roles y de responsabilidades para fines comunes.

Fomentar la capacidad de reflexión, aumentar la tolerancia a la espera y a las frustraciones y trabajar sobre la dificultad para reconocer las consecuencias de las propias acciones

 

Metodología a Emplear:

Debido a que cada cárcel posee características particulares, la metodología a emplear se ajustará a la realidad de cada una de ellas. Tendremos que tener en cuenta a la hora de planificar el trabajo diversos factores, como son: las características sociales de la población (edad, sexo, nivel de alfabetización, características psicológicas), normas y pautas específicas y el espacio físico de trabajo que dispongamos.

 

Sería ideal trabajar en tres niveles:

o A nivel grupal, se podría implementar un encuentro semanal con los prisioneros que deseen participar del mismo por propia voluntad. El encuentro puede estar organizado como taller con la finalidad de trabajar de manera práctica y vivencial distintos temas teóricos de la logoterapia.

o A nivel individual, se podrían ofrecer entrevistas personalizadas. Los objetivos de éstas podrían ser: recolectar información básica del individuo (personal, familiar y jurídica), acompañarlo en su situación de “ser prisionero” trabajando los aspectos que él proponga, escuchándolo y dándole contención. Trabajar todo lo que surja en relación a los encuentros grupales en función a su propia historia personal, profundizar sobre el significado de que esté en prisión para otras personas significativas para él (pareja, padres, hermanos, hijos); sentimientos de soledad, frustración, vergüenza, esperanza, abandono, entre otros.

o A nivel familiar, sería de gran utilidad armar grupos integrados por familiares de diferentes presos en donde en un primero momento se acompañe y se contenga a la familia en el proceso de tener un familiar preso; además se deberá trabajar en el importante papel que cumplen rehabilitación del preso y en la reinserción en la sociedad.

Sería ideal complementar el trabajo propuesto realizando un trabajo paralelo con las autoridades y el personal penitenciario para que entiendan cuál es la antropología y el marco teórico desde el cuál encaramos y sostenemos nuestro trabajo.

 

Análisis Final:

Visto desde la cultura occidental la perdida de la libertad es unas de las experiencias más duras por las que puede atravesar el hombre. Esto no se vive igual en otras culturas orientales. En occidente predomina un tipo de cárcel “castigo” en dónde la experiencia de ser prisionero no es reparatoria sino más bien destructora del psiquismo. El trabajo propuesto en las páginas anteriores anhela ser una pequeña semilla que contribuya a modificar la realidad que hoy tenemos en nuestras cárceles.

“El ser humano no es una cosa más entre las cosas, las cosas se determinan las unas a las otras, pero el hombre, en última instancia es su papel determinante. Lo que llegue a ser- dentro de los límites de sus facultades y su entorno-lo tiene que hacer por si mismo”[4]. Dice Frankl “El hombre es su papel determinante”, entonces: ¿cómo no intentar optimizar la calidad de vida del preso teniendo en cuenta las condiciones actuales en las que se encuentra?; ¿Cómo brindar la posibilidad de aprender a valorar la experiencia de “permanecer” en la cárcel como una oportunidad de crecimiento y maduración personal?; ¿Cómo trabajar en la posibilidad de descubrirle el sentido a la experiencia de ser prisionero?; ¿Cómo formarlos en una visión distinta de hombre de la que tienen?, ¿Será inútil elaborar con los prisioneros conceptos logoterapeúticos tales como libertad, voluntad de sentido, responsabilidad, culpa, amistad, situación límite, existencia de valores, suprasentido, sentido de la vida, sentido del dolor y sentido del trabajo, entre otros? ¿No podremos brindarles herramientas que enriquezcan su personalidad y le faciliten, el día de mañana, la reinserción en la sociedad?

La aplicación de la logoterapia en el ámbito carcelario es de gran utilidad a nivel individual y comunitario ya que invita a la re-humanización en el ser humano, lo hace más humano al hombre, le ofrece un camino para buscar y encontrar el significado y la misión de su vida, transformando su pasado, dándole sentido a su situación actual e iluminando de una nueva forma su porvenir.

Desde el testimonio de Víktor Frankl como prisionero de diferentes campos de concentración podemos observar como el hombre puede madurar en el dolor y crecer en él. Hacer del sufrimiento una “escuela de humanización” es una elección personal, en todos nosotros está la capacidad de desplegar nuestra libertad espiritual interior para tomar una actitud ante las circunstancias que nos atormentan.

 

 

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[1] Frankl, Víktor; “Psicoterapia y Humanismo”, Editorial Fondo de Cultura Económica; México, 1982, Pág 100-102.

[2] García Pintos, Claudio: “Cita a Ciegas”, editorial San Pablo, Bs. As, 2003, Pág. 150

[3] Bretones, Francisco: “Logoterapia, apelación a la vida como tarea”, editorial San Pablo, Bs. As, 1998, Pág.148.

[4] Frankl, Viktor E, “El hombre en busca de sentido”, editorial Herder, Barcelona, 2001, Pág. 127.

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Comentarios

  1. A quien corresponda: Mil Gracias.

    Soy Médico y desde hace 15 diás estoy trabajando en una cárcel, también soy Instructor de Tai Chi y lo primero que ofrecí además de mi pericia médica, fue la oportunidad de implementar la práctica de Tai Chi.

    En este preciso momento estoy redactando la propuesta que verbalmente ya fue aceptada y festejada, en la exposición de motivos y justificación teórica decidí recurrir a la experiencia de Viktor Frankl en “El hombre en busca de sentido” bajo el pleno convencimiento que la meta espiritual tanto del Tai Chi y el Chi Kung como de la Logoterapia son exactamente las mismas; dar con esta propuesta específica para tomar como guía de mi propia propuesta francamente facilita mucho el trabajo.

    Muchas gracias por haber decidido publicarla, cordialmente,

    Dr. Ernesto Velázquez
    Montevideo-Uruguay

    • JAVIER FLORES

      HOLA
      SOY JAVIER FLORES MEDICO. NECESITO SISTEMATIZAR UN PROGRAMA DE LOGOTERAPIA DENTRO DE UNA PRISION Y NECESITO EVIDENCIA CIENTIFICA DE LA EFECTIVIDAD DEL PROGRAMA …..

      ASI COMO CAPACITA A LOS PSICOLOGOS, MEDICOS, ABOGADOS TRABAJADORAS SOCIALES. CRIMINALISTAS .

      GRACIAS DE ANTEMANO

  2. Raúl Antonio López Zarco

    soy estudiante de Doctorado en Ciencias Sociales y estoy realizando una investigación sobre la re inserción social y este articulo me parece muy bueno

  3. MARIO ALMADA

    HOLA BUENAS TARDES SOY PSICOLOGO Y LLEVO VARIOS ANOS TRABAJANDO CON JOVENES PRIVADOS DE LIBERTAD, MIEMBROS DE PANDILLAS Y MEGUSTARIA CONOCER MAS AFONDO SOBRE LA LOGOTERAPIA EN ESTE TIPO DE MEDIOS Y CON ESTAS POBLACIONES.

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