Logoterapia aplicada en una clínica de hemodiálisis.

Por: Marianna Tobón

Vivir ante la hemodiálisis, una experiencia transformadora.

Ya son dos años y medio en experiencia profesional en la hemodiálisis como psicólogo de la salud y hospitalaria, son incontables las experiencias que se vivencian, con un único objetivo: Hacer crecer al Ser que se vea vinculado en esta realidad. En la cual es común escuchar este tipo de frases:

“Yo sentía mucho temor de dializarme, aquí nadie dura”

“Yo conocí a alguien (familiar, amigo, vecino) que ya se murió”

“A mí nadie me dijo que esto sucedería”

“Yo no sabía lo que era, mi familia fue la que dejó que me colocaran esto (catéter)”

“Esto mata, uno no logra nunca dejar de estar aquí”

“Esto es fuerte, no cuento con apoyo, mi familia no me entiende”

Estas y muchas otras son las múltiples quejas pronunciadas al momento de ingresar a la clínica de hemodiálisis. Encontrándose, en un primer momento, a personas con en un proceso depresivo, lleno de miedos, pánico y frustración ante la incertidumbre de no saber cuánto tiempo le queda de vida.

En este sentido, a nivel general, la principal conducta es: evadir y rechazar, el principal pensamiento es: Me voy  morir. Por lo tanto es un paciente con aprendizajes difusos, condicionados por lo catastrófico de sufrir una enfermedad física, el temor a morir, el desconocimiento de su responsabilidad y las consecuencias de esta situación, aunado por la desinformación social de esta realidad.

Es importante señalar que la cultura de prevención del cuidado renal, prácticamente no existe, a pesar de que la hipertensión y la diabetes mellitus tipo 2 (principales desencadenantes de la Enfermedad Renal Crónica) son los diagnósticos con mayor población en el país y a nivel mundial. Es por ello que el paciente, solo se aprende de esta situación cuando físicamente se ven limitados por complicaciones de estos órganos o han vivenciado la existencia de esta enfermedad por un familiar, amigo o conocido.

Por lo tanto, es ineludible encontrarse con personas afectadas física, psicológica y socialmente. Donde en su mayoría no se atreven a darse cuenta y aceptar su actual situación, junto a  múltiples limitaciones como por ejemplo: escasos recursos económicos, grado de instrucción muy bajo, falta de apoyo familiar, entre otros. Es por ello que la única herramienta que he conseguido ante estas circunstancias, donde el miedo (por la incertidumbre de la sentencia de muerte) puede más que el amor, es el vínculo (esperanza de que aún hay cosas por hacer)…

Bien lo dice el humanismo y la logoterapia: Lo que sana es el vínculo…

Tomé esta premisa para abrirme paso ante una realidad sin cultura de ayuda psicológica, sin deseos de verse y de amarse a sí mismo. De elegir un cambio y trascender constructivamente.

A través de imágenes, vivencias, dinámicas grupales y experiencias individuales, he ido logrando desarrollar la confianza de los 174 pacientes, sus familiares y personal de la clínica que día a día hacen vida. Muchos han partido (los cuales se les hace su respectivo cierre) pero en su mayoría continúan, y cuando llega uno nuevo sencillamente les recibo con amabilidad y conversamos sobre lo que sería su nuevo estilo de vida,  mostrando las posibilidades de crecimiento ante las adversidades.

Ciertamente al inicio, el proceso de duelo por la pérdida de salud se encuentra presente, sin embargo, depende de cada caso, algunos muestran habilidades para afrontar con coraje esta situación. La puesta en práctica de los valores de experiencias y de creatividad me brindan la posibilidad de ejercer un buen trabajo, pero el valor de la actitud es la entrada que genera el avance en cada paciente.

Sin duda alguna, ser testigo del cambio favorable que brinda la actitud ante las situaciones límite en cada paciente que pasa tres horas y cuarenta y cinco minutos en su tratamiento, junto a un grupo de 39 personas que se ven tres veces por semana, nace un vínculo entre ellos, los familiares, el personal médico y enfermería, todo esto lo conduce a darse cuenta que no es el único que se encuentra en este camino. Por lo tanto, es importante trabajar en la actitud en dirección al sentido y propósito de vida, ver lo constructivo de estar allí, ser consciente de su inversión de vida y lo que gana a través de ello.

Esto hace que el paciente reflexione sobre su vida, alcanzando la apertura del espíritu capaz de seguir adelante a pesar de sus limitaciones físicas (Enfermedad Renal Crónica, afecciones cardiacas y en algunos casos perdida de la vista y amputación de extremidades), psicológicas (diagnósticos de Ansiedad y depresiones recurrente) y sociales (con dificultad para relacionarse con los demás) pone de manifiesto algo más: Un ser apto para seguir adelante sin un motivo aparente, que al hacerse consciente, lo impulsa a aceptar todo esto y experimentar lo esencial de su vida. Logrando transformar su Ser y de esta forma  ser productivos y felices tomando en cuenta todo el desempeño como seres humanos porque aún se puede seguir adelante cuando se conoce el Para Qué.

Lic. Marianna Tobón
Psicólogo mención clínica
Diplomada en psicología de la salud y hospitalaria
Diplomada en Logoterapia, análisis existencial y sentido de vida

Valencia – Venezuela

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Comentarios

  1. GERARDO ALFONSO DE GOIS BELLO

    Excelente..articulo .. felicidades .. Y muchas gracias por su compromiso .. Y dedicación a la hora de brindarnos su colaboración .. Y ayuda .. Éxito y adelante aun queda mucho trabajo .. Y la necesitamos ..

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