La trascendencia en Logoterapia.

Por Federico Ríos

 

SOBRE LA AUTO TRASCENDENCIA

En oposición a la teoría de la homeostasis, cuyo fin sería mantener el equilibrio psíquico-orgánico, en la noodinámica siempre confluye un va­lor del mundo exterior al que remite el deber, como por ejemplo tener una familia, crear una obra, ejercer una profesión. La homeostasis es­tá vinculada al ego.

En el hombre se dan las dos cosas: el deseo de placer, y el es­fuerzo por tener un sentido y valores en lo espiritual.

La voluntad de sentido es la principal motivación del ser humano. Se produce una superación del ego y el hombre tiene la capacidad de llegar más allá de sí mismo. Es lo que Frank llama “capacidad de autotrascendencia”

La autotrascendencia es en la logoterapia, el nivel superior de desarrollo de la existencia humana.

Frankl integra el concepto fenomenológico de la intencionalidad en la noción de autotrascendencia, que es una de las particularidades más esenciales de la existencia humana y que refleja la apertura del ser humano al mundo.

Estar siempre dirigido hacia algo o alguien distinto de uno mismo, es un hecho antropológico primordial.

El hombre al autotrascenderse se orienta hacia el mundo, debido a una constante tensión entre el ser y el deber ser. Salir de uno mismo implica ser-en-el-mundo y por lo tanto ser-con-otros.

Ser-en-el-mundo no es otra cosa que estar fundamentalmente orientado hacia un fin, hacia un valor que hay que realizar. Significa estar vuelto hacia la comprensión del significado profundo e íntimo de la propia existencia.

Se define al ser humano como ser persona y comprendemos su desarrollo en términos de relación con el otro. Se logra la plenitud como personas en el encuentro con el otro. Buscándola desesperadamente no se logra a plena realización personal, sino cuando somos capaces de ayudar para que otros la encuentren y así acercarse a la felicidad.

Esto es autotrascender, salir de sí mismo hacia los otros.

Hay dos características antropológicas fundamentales de la existencia:

la autotrascendencia, y la capacidad de distanciarse de sí mismo, que son retomados de Kierkegaard.

La autotrascendencia señala que el existir siempre hace referencia a algo que no es ese mismo existir, a algo o a alguien, a un sentido que hay que cumplir o a un ser humano con el que se realiza un encuentro.

El hombre no llega a ser realmente hombre sino cuando se entrega a una tarea, cuando se olvida de sí mismo al ponerse al servicio de una causa o al entregarse al amor de otra persona.

En la propia autotrascendencia se encuentra la esencia de la existencia.

Ser hombre significa ir más allá de sí mismo, significa estar siempre vuelto hacia algo o hacia alguien, dedicarse a una tarea, a una persona amada, a un amigo, a Dios.

La autotrascendencia tiene un formidable valor terapéutico, capaz de proporcionar alivio en aquellos momentos en que se siente uno más abatido.

Los valores son para Frankl, el vínculo de la autotrascendencia del hombre.Sin valores no hay desarrollo.

Autotrascenderse es reconocer que existe algo en la propia vida que no es el ‘yo mismo’

Al proyectar el yo más allá de sí, se toma distancia, y se descubre lo que realmente uno es y lo que puede llegar a ser.

La misión o tarea, es la forma de la autotrascendencia, con lo que implica la tensión entre el ser y el deber-ser: donde el ser es la situación actual y el deber una situación transformada en sentido constructivo. El ser como hecho real y el deber como el hecho ideal.

La desatención a la realidad acaba por arruinar a la persona.

Sostener un pensamiento que mantenga conexión con la realidad es razonar correctamente, y no es solo elaborar un pen­samiento coherente.

Con la autotranscendencia, por la capacidad de superar los límites del espacio y del tiempo, se puede decir que «el hombre es una esencia en busca de sentido».

El autodistanciamiento se refiere a la habilidad de salir de uno y contemplarse a sí mismo “desde afuera”. Con el autodistanciamiento, el “yo” espiritual se aleja del “yo” material y con frecuencia éste constituye el primer paso para lograr la curación.

Es la capacidad que tiene el hombre de poder distanciarse del síntoma y de las situaciones conflictivas que se le presentan.

Por el autodistanciamiento, podemos tomar conciencia de nuestros problemas y tensiones, y verlos con cierta objetividad.

También el humor es una forma práctica de autodistanciamiento, con el se facilita la búsqueda del sentido.

MODELO DE AUTOTRASCENDENCIA

El hombre puede autotrascenderse según tres dimensiones de su personalidad.

Tiene tres dimensiones motivacionales:

1º- La dimensión consciente. Lo que sabe que debe hacer para realizar sus valores. La madurez se mide con la respuesta a los valores e ideales.

2º- Es la disposición a autotrascenderse por ideales naturales y filantrópicos. La persona madura se orienta hacia un bien real, mientras que la inmadura hacia un bien aparente.

3º- Está orientada a los valores naturales.

Una persona normal psicológicamente, no necesariamente es madura espiritualmente.

Solo la primera dimensión implica libertad y responsabilidad.

MADUREZ: CAMINO DE TRASCENDENCIA

Se debe tener una visión dinámica de la madurez. No se trata de “llegar”, sino de “vivir en la madurez”. Es necesaria la libertad de elección.

El amor es en la experiencia humana, el ámbito en donde mejor se puede describir la madurez de la persona. Es la síntesis de: inteligencia – afectividad – moralidad. Un verdadero amor necesita un desarrollo en estos tres ámbitos.

El amor refleja su madurez. Para conocer una persona, hay que ver “como ama”.

Un amor maduro no solo busca su propio bien, sino el bien del otro.

Según Sto. Tomas de Aquino la persona es un existente abierto a la trascendencia, al ser distinto del propio, a diferencia de la cosa material, cerrada sobre sí misma. Por el conocimiento y por la voluntad libre, la operación de la persona es intencional, como sujeto en tensión a un ser objeto que no es ella y que está más allá de ella.

La persona es una especie de antena espiritual de la realidad.

A través del lenguaje, la persona alcanza la interioridad trascendente de otras personas con las que se comunica.

La trascendencia objetiva implica la trascendencia real del ser.

 

ARQ. FEDERICO RIOS. Julio 2009 arquitectofede@hotmail.com

 

 

BIBLIOGRAFIA

LOGOTERAPIA – LA BUSQUEDA DEL SENTIDO Lukas, Elisabeth Paidós, Barcelona, 2003

AUTORREALIZACIÓN VERSUS AUTOTRASCENDENCIA

DEL HOMBRE AUTORREALIZADO AL HOMBRE AUTOTRASCENDENTE

Lic. Marcela Arocena Ponce de León

PSICOANALISIS Y EXISTECIALISMO Frankl, V.E 1997- México: FCE

EL SENTIDO DEL SUFRIMIENTO

J. Francisco Gallego Pérez 2005

PROBLEMAS FUNDAMENTALES DE LA FENOMENOLOGIA Husserl, Edmund Madrid – Alianza EDITORIAL 1994

METODO TEOLOGICO Bernardo Logerman

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