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Humanizar la salud desde la Logoterapia

Por Roberto Vecco

Humanizar la Salud desde la Logoterapia

Parece que la medicina moderna (salvo raras excepciones) responde más que a formar “Médicos” a formar “científicos” y “Técnicos” en cuestiones “Médicas”. No se enseña a pensar, no se enseña a ver al paciente de manera integral y humana, como un semejante con angustias, problemas, dudas como yo mismo soy al comienzo y termino bajo una bata blanca, asumiendo un complejo de ser superior, endiosándome, olvidándome incluso de la identidad humana que existe más allá del rol del Doctor.

Carlos Alberto Seguin (*Arequipa, 1907 – † Lima 1995) ya lamentaba que la formación médica no enfatizara en la relación médico-paciente lo suficiente, en el desarrollo de una actitud ética y promoviera una cultura más técnica que humanista. En su libro “Amor y Psicoterapia” indica como inapropiado que el primer contacto de los alumnos se realice con un cadáver. Por superficial que parezca esta observación para algunos que justificarán la “necesidad de la enseñanza médica” con cadáveres, antes que el estudiante pueda tener contacto con una persona viva, este primer encuentro orienta al “futuro médico” a formar una “visión antropológica” sobre su “objeto” de “curación”, que empieza a formarse como “inerte” y “conjunto de órganos” desde los primeros años.

En esta etapa es importante no sólo un contacto inicial en consultorios médicos, sino la enseñanza sobre el verdadero “objeto” de estudio y “curación”, que no es “objeto inerte” u “órgano”, sino más bien “sujeto sufriente”. Tal como indicó Viktor E. Frankl (1095-1997): Homo Patiens (Hombre Doliente).

El Dr. Fernando Cabieses (1920-2009), desatacado médico neurocirujano e investigador peruano, nacido en México fundó junto a otros profesionales y empresarios en el año 1998 la Universidad Científica del Sur, bajo el lema: “Universidad Humanista”. Dentro de la currícula ofrecía propuestas innovadoras como la realización de un curso de “Introducción a la medicina” en clínicas y hospitales, que permitía consolidar el deseo de Seguin, incluso cuando muchos de los alumnos descubrieran que la medicina no era lo que les gustaba realmente.

Lo que no entendieron ni Carlos Alberto Seguin, ni el Dr. Cabieses fue que el “Humanismo” no es sólo una actitud altruista o de respeto a la vida y existencia del Ser-Humano, sino una constante investigación y compromiso sobre el significado de “lo humano”. Investigación y compromiso que nunca termina, ya que “lo humano” no puede ser entendido a cabalidad durante nuestra corta existencia. Investigación no sólo de los fenómenos físicos, psicológicos, sociales, sino también de las manifestaciones e inquietudes filosóficas, espirituales, religiosas, artísticas, etc. Todo lo que venga del Ser-Humano debe incluirse en su estudio y ser incorporado. Investigación que no sólo es externa, sino que implica nuestra “propia humanidad”, el conocimiento de nosotros mismos nos ayuda a comprender mejor “lo humano”. Por ello Frankl decía que no es posible hablar de HUMANISMO, sin antes no tener claro ¿Qué es e Ser-Humano?

Considero que el proceso de desarrollo y formación personal de la Medicina Humanista podría obtener mayor coherencia e impacto a partir de la LOGOTERAPIA y la ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA.

La Logoterapia fue creada por Viktor Emil Frankl, un médico psiquiatra, psicólogo y filósofo discípulo de Sigmund Freud y Alfred Adler, que por su condición de judío fue encarcelado en los campos de concentración Nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Constituye un Sistema para el estudio, tratamiento y desarrollo del Ser-Humano basado en elementos científicos, médicos, psicológicos, terapeúticos, filosóficos y antropológicos que parten de una visión integral del Ser-Humano como ser Orgánico, Psicológico, Espiritual y Social. El sistema gira bajo las tres interrogantes siguientes: ¿Qué es el Ser-Humano?, ¿Quién soy yo? y ¿para qué existo?

El Estudio y comprensión del Ser-Humano desde la Logoterapia

La Logoterapia como Antropología Filosófica constituye un modelo para estudiar, definir y comprender al Ser-Humano (Antropología) desde la filosofía Existencial. Dice Viktor E. Frankl: “No existe una psicoterapia sin teoría del hombre y una filosofía de vida subyacente”[1]

El Ser Humano para la Logoterapia es un Ser Tridimensional compuesto por una dimensión orgánica-somática donde se realizan los procesos fisiológicos, una dimensión psicológica de los procesos psíquicos-emocionales y una dimensión propia del Ser-Humano denominada dimensión Noética[2]. Esta visión antropológica tiene su origen en Nicolai Hartmann [3] y Max Scheler[4]

Lo Biológico, Psicológico y Noético no sólo son los tres componentes del hombre, sino también producen manifestaciones inseparables, equivalentes y complementarias, por lo que ningún método de investigación, técnica terapeútica o filosofía que pretenda tener una visión honesta e integral sobre el Ser-Humano debería ubicarse más cerca o lejos de alguno de sus otros dos componentes. Por ello, Frankl nos presenta al Ser-Humano desde esta concepción antropológica como “Unidad a pesar de la diversidad”, es decir, a pesar de que el hombre se encuentra constituido por dimensiones diferentes, estas constituyen un todo inseparable. “El Hombre no es cuerpo, mente y espíritu, sino Cuerpo-Mente-Espíritu”. El hombre visto desde la Logoterapia no puede resumirse a la sumatoria de tres palabras separadas, es más bien el resultado de la unión inseparable de estos tres componentes que dan como resultado una serie de manifestaciones propias y únicas a cada situación y a cada individuo.

El eje de la Logoterapia es pues el Ser-Humano, pero no visto desde la perspectiva única del conocimiento científico, o mejor dicho, de una de las innumerables ciencias que se han desarrollado para dicho objetivo (biología, medicina, psicología, genética, sociología, antropología, etc.), tampoco analizado desde una perspectiva meramente filosófica, sino estudiado y comprendido desde una visión integral científica y filosófica, tanto en lo teórico (conceptos) y lo práctico (la vida cotidiana), pero sobre todo integrando sus mecanismos internos (procesos biológicos, fisiológicos, dinámicas psíquicas conscientes e inconscientes, procesos cognitivos y conductuales, etc.), las expresiones únicas de su especie (razón y consciencia, auto-trascendencia, arte, religión, misticismo, búsqueda de sentido, etc.), las reacciones o formas de experimentar situaciones límites donde surge toda la expresión de su ser (enfermedad, sufrimiento, culpa, muerte, angustia, etc.) o manifestaciones individualidades donde el hombre se distingue a nivel individual, del resto de su especie en su forma de crear, experimentar o actuar ante estímulos similares. Podríamos con esta definición entender entonces la Logoterapia como un “Compendio de lo Humano”, que engloba en su visión del Ser-Humano, cualquier conocimiento, idea o manifestación que contribuya a tener una imagen más clara sobre su significado.

Desde esta perspectiva la Logoterapia no debería limitarse a ser entendida a un enfoque nacido de Frankl, sino como una tendencia de estudio del Ser-Humano donde se incluyen cuestiones tan diversas como la fisiología y morfología de las células, la genética, la neuroanatomía, el desarrollo de la personalidad, el sub-consciente, el morir humano, el amor, el fenómeno religioso y artístico, el trabajo, la ciencia y la tecnología, la influencia de la cultura en la vida del hombre, la psicopatología, las relaciones sociales, la filosofía, la teología, la historia, etc. Desde esta concepción, es deber pues del Logoterapeuta ahondar en un conocimiento cada vez más profundo del hombre sin dogmas, a través de una actitud y rectitud científica y filosófica.

Considero que mientras más conozcamos al Ser-Humano, mejor responderemos a la pregunta sobre el hombre, mejor comprenderemos la esencia de la logoterapia, nuestra intervención terapéutica será mucho más efectiva y nuestra vida más plena.

Antes que “ciencia y técnica médica” hay que comprender al “Ser Humano” y revisar nuestra propia “Visión Antropológica”

Una de las preguntas fundamentales formuladas por la filosofía, el arte, la religión, la ciencia, la Psicología y cualquier otra corriente de pensamiento o saber ha sido siempre: ¿Qué es el Ser-Humano? Viktor E. Frankl dijo que no existe una psicología sin una concepción sobre el ser-humano.

De la misma manera todos poseemos una respuesta a dicha pregunta, que en la mayoría de casos suele ser inconsciente e incluso opuesta a la respuesta verbal, que podría ser influida por la cultura. La visión que tenemos sobre el Ser-Humano suele tener una naturaleza generalmente no consciente y estar vinculada a cuestiones de carácter emocional tales como experiencias pasadas, vínculos paternos, influencia del contexto cultural (sobre todo ideas de carácter religioso, social y político), desde esta perspectiva la educación y el conocimiento van ayudando a consolidar una visión previamente establecida en la infancia.

Hasta hace unos siglos era para algunos pueblos inconcebible ubicar dentro de la categoría del ser-humano a ciertos grupos raciales o existía un completo desconocimiento de los aspectos orgánicos, psicológicos y espirituales de la naturaleza humana. Muchas veces surgían mitos para explicar el origen del Ser-Humano y así dar respuesta a la pregunta. La visión antropológica no sólo constituye una valiosa herramienta diagnóstica, sino también terapéutica que repercute en toda la vida del individuo y abarca todas sus dimensiones. Se supone que mientras más experiencias de carácter desagradable o traumático se experimenten, la visión sobre el Ser-Humano será más negativa, lo contrario en relación a cuánto más afecto y satisfacciones en la vida. Los diversos sistemas sociales, políticos y/o religiosos han buscado generar una imagen negativa del Ser-humano con el fin de articular y justificar estrategias políticas de control sobre otros pueblos o grupos sociales o modular su conducta a través de los mecanismos de “miedo”, “culpa” y “vergüenza”, con frecuencia se resaltan las bondades de un Dios, un héroe, un líder militar o un gobernante, pero muy pocos han resaltado las virtudes, potencialidades y bondades del hombre común, que se confronta a la vida cotidiana.

Esta información sobre el Ser-humano, esta respuesta a la pregunta posee una gran repercusión, condicionando nuestros vínculos con nosotros mismos, con los demás y con el mundo. Una visión negativa, tergiversada o reduccionista sobre el significado del Ser-Humano, es altamente peligrosa y capaz de generar sufrimiento y dolor: Motivado por “asuntos pendientes del pasado” o “influencias culturales” el Ser-humano es reducido a la dimensión de un animal, objeto o instrumento, muchas veces de forma inconsciente, permitiendo el atropello de sus derechos. Por otro lado una desinformación sobre el funcionamiento y naturaleza del Ser-humano podrían provocar sufrimiento y procesos neuróticos prevenibles (ejemplos de ellos: El desconocimiento del potencial maligno del Ser-Humano por parte de una niña no instruida sobre el tema bajo una visión del ser-humano altamente optimista podrían suscitar un exceso de ingenuidad y confianza peligrosa para ella. El desconocimiento del funcionamiento natural del cuerpo podrían generar angustia y neurosis en personas que perciben los efectos del mismo, sin poder comprenderlos, tal es el caso de personas con enfermedades psíquicas somatógenas o que atraviesan etapas fisiológicas de grandes cambios orgánicos y hormonales como la adolescencia, la menopausia o la vejez). De la misma manera una mayor información podría ser de por sí curativa (tal es el caso de un paciente con ideas suicidas al cuál se le acaba de amputar una pierna, al cuál se le brinda una información atractiva sobre cómo lo más importante no es lo que “se ha perdido”, en este caso la pierna, sino los que ha quedado; o el caso narrado por Francisco Bretones sobre Estela, una paciente obesa que por haber formado una imagen negativa de sí misma en relación a la obesidad, evitada visualizar sus potencialidades, “aquello que podía hacer a pesar de” la obesidad; o el caso de un paciente que aquejado y deprimido por una enfermedad cardiaca congénita es informado sobre la anatomía y funcionamiento de su propio corazón, que a pesar de estar enfermo sin desearlo, se esfuerza de forma heroica bombeando la sangre que fluye a través de sus venas, arterias y capilares cada segundo).

Como bien indica en su libro “La Mirada Interior” Nicholas Humphrey todo régimen que pretenda llevar a cabo una acción induciendo la voluntad de un Ser-Humano sobre otro deberá primero convencer a aquel que dicho Ser-Humano no lo es. Esto es válido para los judíos en el Tercer Reich, para los “reaccionarios capitalistas” de la dictadura Comunista, para las “ratas vietnamitas” en Vietnam, para los “terroristas” de Guantánamo, etc. Pero este mecanismo no se encuentra sólo ligado a la propaganda política, incluso en los actos individuales de violencia, crueldad y asesinato a otros seres humanos, el criminal posee como característica el considerarse más humano que el enemigo o la víctima, en casi todos los casos la persona es incapaz de poner al otro como un Ser-Humano similar a él mismo. Existe también de esta manera una relación directa entre la “Visión Antropológica” y la orientación al bien y al mal del Ser-Humano, pero esto no implica que estemos determinados a actuar de una manera u otra en base a la “Visión Antropológica”, tampoco queremos reducir “todo el problema” a una “simple concepción filosófica sobre el Ser-Humano”. Lo que creemos es que mientras más conozcamos al Ser-humano y tengamos más información “real” sobre lo que significa “lo humano”, más nos conoceremos a nosotros mismos, nuestra vida individual y social será más saludable y plena, dificultando más el desarrollo del lobo de Hobbes.

“Si el psicoanálisis propuso como base del proceso terapéutico tornar Consciente lo Inconsciente. El fin de la Logoterapia como ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA consistiría en tornar Consciente la “Visión Inconsciente de lo que realmente es y significa el Ser-Humano”

Una vez definido ¿Qué es el Ser-Humano? tendremos que definir ¿Qué significa Salud y qué significa Enfermedad?

Muchos de los alumnos e incluso los médicos ni siquiera consideran el significado de la Salud y la Enfermedad. En la constitución de 1946 de la Organización Mundial de la Salud, la salud es definida como el estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.

Cabe ahora preguntarse si “ese completo bienestar físico, mental y social” es lógico real y alcanzable considerando la complejidad del Ser-Humano… o es más un “ideal ingenuo”. ¿Puede el Ser-Humano alcanzar el “Completo” bienestar? ¿Entonces todos los que no alcancen ese bienestar están enfermos? ¿Entonces, aquellos que sientan cualquier tipo de malestar a pesar de no ser considerados enfermos, no estarían sanos? ¿Es posible reducir la Salud a una ecuación equivalente al Bienestar, no sería más el bienestar causa y consecuencia de la Salud? ¿Son la salud, la enfermedad, el bienestar y el malestar siempre permanente estados (estáticos) o procesos cíclicos? Si fueran procesos, la Salud y enfermedad tampoco podrían ser “estados” en sentido estricto”. Bienestar = Salud o Salud = Bienestar ¿En qué situaciones puedo tener salud y no tener bienestar físico, mental y social? ¿En qué situaciones puedo tener bienestar físico, mental y social y sin embargo estar enfermo? ¿Es la salud un estado o una idea? ¿Qué pasa con aquellos que no son conscientes de su “malestar”? Las preguntas sobre lo que significa la Salud y la Enfermedad pueden ser innumerables, nos cabe a nosotros meditar continuamente sobre dichos conceptos… Aprender a pensar la Salud.

¿Si no tenemos claro lo que es la Salud y Enfermedad cómo podremos conducir a nuestros pacientes hacia un estado saludable?

Vemos más o menos dos formas de entender la salud y la enfermedad se basadas en una concepción Salubrista y una concepción Funcionalista de la Salud.

La primera que va más de acuerdo con la OMS y el “Sentido Común”, ve la Salud como “ausencia de enfermedad o malestar”, mejor dicho Salud = Ausencia de Enfermedad, lo que nos permite tener en claro que una excluye a la otra, pero que no define ninguna de las dos.

La segunda reduce la salud a la capacidad del individuo para inter-actuar consigo mismo y su medio externo. Es decir “que una persona que a pesar de ser considerada enferma desde la primera concepción” si es capaz de mantener un equilibrio consigo mismo (Ecología Interna) y con el medio externo (Ecología Externa) de alguna manera es Saludable.

Vivimos bajo un sistema de Salud que responde definiciones “poco meditadas” y clasificaciones diagnósticas “reduccionistas”, estructuradas sobre intereses económicos. Para citar un ejemplo: El DSM-IV revisado en el año 1994 incluyó el trastorno por déficit de Atención infantil por Hiper-actividad que durante el mismo año “al ser considerado un “síndrome conductual con bases neurobiológicas y un fuerte componente genético”[2] sacó de la investigación cualquier otro tipo de factor asociado al déficit de atención e hiperactividad como: Malnutrición, factores hormonales, factores psico-emocionales, deficientes métodos para la docencia y desarrollo pedagógica, el rol del docente en la enseñanza o incluso la misma naturaleza inquieta, enérgica y distraída del niño. Dado que es “una enfermedad muy prevalente“ que, según estimaciones, afecta entre un 5 y un 10% de la población infanto-juvenil,[3 es incomprensible que no se realice una mayor investigación sobre estos factores. Tendríamos que preguntarnos que rol tuvo la introducción del metilfenidato (MFD) más conocido por la marca comercial Ritalin en la “nueva definición del trastorno”. Es que la ciencia médica ha adquirido mayor finesa diagnóstica. Este medicamente usado desde el año 1960, pero distribuido como tratamiento específico del Trastorno de Déficit de Atención Infantil por de Hiperactividad fue un “hallazgo casual”, una “bendición divina” para los pobres niños y padres de familia que podrán llevar “una vida tranquila”, a pesar que sus niños empiecen a tener serios efectos secundarios que van desde las náuseas hasta el adenoma hepático. Un “golpe de suerte” para la industria farmacéutica que actualmente factura sólo en una de las marcas en USA, 839 millones por año.

Otro concepto de la Salud se basa en “lo Normal” y “lo Anormal”. Casi siempre aceptado por un criterio cultural y estadístico. Cabe revisar los textos de Michael Foucault y Thomas Szasz tener una visión más clara al respecto. El mal de la minoría es considerado “lo normal”, mientras “los males de la mayoría” son considerados totalmente normales. Si sumamos a esto el factor “Funcionalista” y el “Interés de la industria”, entenderemos los motivos por los cuáles los “Adictos al televisor”, “Trastorno compulsivo del zapping en el control remoto” o “Adictos al consumo compulsivo en supermercados”… no figuran en el DSM-IV.

Bajo estos mismos principios “utilitarismo” e “interés económico” no sólo se estructuran grandes conceptos sobre la Salud y Enfermedad, sino que también se desarrollan protocolos de investigación, políticas económicas y de Salud. Las enfermedades investigadas y los fármacos desarrollados son aquellos que fortalecen la Industria, se investigan enfermedades de gente que tenga “acceso a la cura”, se dejan de lado las “enfermedades de los pobres”. Las enfermedades crónicas son “más rentables” para la industria que las cortas, pues garantizan una clientela continua. Que un médico niegue considerar esta realidad, no sólo es un acto de “ignorancia”, sino también una grave falta de “consciencia” y “ética”. Ya dijo San Agustín que la “Maldad” es la ausencia de bien, como la oscuridad es ausencia de luz… esto es válido también para la Salud, donde la omisión puede ser “un acto dañino para el paciente”.

Otros médicos son totalmente conscientes de esta industria y la utilizan. Viajes y congresos pagados, regalos y estímulos. Facturaciones porcentuales por medicamentos y exámenes auxiliares que superan en creces los mismos servicios de atención. Ellos escogieron servir más a ellos mismos que al paciente desde el principio. Para ellos el Ser-Humano, la Salud y la Enfermedad no son asuntos que le preocupen más que el “vivir cómodamente”… total, si estudié medicina es para ser “un gran doctor” y “vivir como tal”, incluso a cualquier costo moral.

Una visión reduccionista del Ser-Humano nos hará pensar que la salud es sólo el resultado de procesos biológicos. Así pues la depresión no es más que un “déficit de serotonina”, la drogadicción no es más que la “predisposición genética al consumo”, la “espiritualidad no es más que el desarrollo del lóbulo temporal derecho”, etc. A esto se llama “Biologismo”. Otra mirada reduccionista a nivel biológico, pero un poco más flexible que la anterior propondrá que el Ser-Humano es resultado de la dimensión psicosomática, es decir que es sólo un cuerpo y una mente, siendo siempre la mente producto de lo físico. El “Psicologismo” a su modo trata de explicar al Ser-Humano y sus procesos mórbidos desde una dimensión emocional. El cáncer o la úlcera péptica acá es sólo el producto de ciertos procesos psíquico-emocionales, toda actitud, emoción, conducta o creencia del Ser-humano tiene una “nomenclatura psicológica” y una “Causa en el pasado”. El Ser-Humano entonces si es religioso (busca a su padre en forma inconsciente) o si toma demasiado alcohol (tiene una fijación oral)… en el sentido más extremo del psicologismo. Todo es llevado al pasado y el psicólogo desarrolla una actitud “expectante de cazador de síntomas” para luego armar sus propias interpretaciones que tratará de llevar a la terapia. El “Sociologismo” por su lado ve al Ser-Humano como la expresión de su cultura, deja de lado los aspectos biológicos, psicológicos y espirituales, para mostrarlos como simples productos del ambiente, olvidándose que el Ser-Humano no sólo es producto de su ambiente y cultura, sino también productor de esta. Finalmente la consideración de la dimensión espiritual no excluye la posibilidad del reduccionismo, cada vez más se desarrollan ideas, propuestas y movimientos que proponen una “espiritualidad sin cuerpo”, un “espiritualismo”, que niega las cuestiones biológicas, psicológicas o sociales al extremo de caer en el ridículo, el fanatismo o la “tergiversación de lo espiritual”.

La verdad es poliédrica y cada una de estas dimensiones: Física, Psicológica, Social y Espiritual tiene una parte de una verdad general que deben ser complementadas para comprender en forma integral al Ser-Humano, la Salud y la Enfermedad.

La Salud también responde a esta multi-dimensionalidad, no puede limitarse como pretenden algunos “médicos biologistas” prescindir de los otros factores ligados a la experiencia humana. Todos sabemos ahora más que nunca la influencia de la psicología y lo social en la salud; otros más “atrevidos” empiezan a considerar la “dimensión espiritual” del Ser-Humano ya sea reduciéndola al plano de “creencias” o “aspectos folklórico-culturales” o ya sea reconociendo estas inquietudes o expresiones, como propias del Ser-Humano y su naturaleza. Sin embargo pocos aceptamos aún la “NECESIDAD DE UNA FORMACIÓN MÉDICA INTEGRAL” y la “NECESIDAD DE UNA ATENCIÓN MÉDICA INTEGRAL”.

Cuenta Viktor Emil Frankl el caso de un cirujano que a pesar de su prestigio y dominio de la técnica tras amputar la pierna de su paciente (y “salvarle la vida”), no pudo evitar que este se suicidara. Había ignorado las otras dimensiones que este Ser-Humano poseía y reducido su práctica y concepto de Salud a una dimensión estrictamente biológica.

En medio de una medicina que poco a poco va reconociendo múltiples dimensiones del Ser-Humano, especializándose en cada órgano y sistema, derivando cada parte la persona a un especialista cada vez más específico, no perdemos la esperanza en lograr una verdadera MEDICINA INTEGRAL, donde la LOGOTERAPIA fundada por Viktor Emil Frankl adquiera un rol fundamental, como complemento y puerto de integración de dichos conocimientos.

Luego de abordados estos temas: EL SER HUMANO, LA SALUD y LA ENFERMEDAD, tendremos que responder una última pregunta: ¿QUÉ SIGNIFICA CURAR PARA MÍ?, pero esta pregunta deberá ser respondida por cada uno de ustedes, ya que está directamente relacionada al Sentido de Vida, la “Visión Antropológica”, la Autorrealización, Auto-trascendencia, los Valores y la Ética individual.

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[1] Fragmento de “Diálogo de la Logoterapia con otras líneas psicoterapeúticas contemporáneas: La Logoterapia como sistema terapéutico” por Marina Gómez Prieto del Libro “Salvemos al hombre: Latinoamérica unida en la búsqueda de sentido” Editorial San Pablo.

[2] Para Frankl lo “noético” si bien es cierto podría entenderse como Espiritual, no posee un significado de carácter religioso. Proviene de la palabra griega nóos: Espíritu, inteligencia. Se refiere a “aquello que es propio del hombre” y es la dimensión en la cuál ocurren los “protofenómenos” (Fenómenos que no tienen una causa previa), sino que corresponden al plano existencial: Decisiones autónomas, Interés objetivo y artístico, creación artística, la religiosidad, sentimiento ético, comprensión del valor, el amor y la libertad son algunas de las características propias del hombre. Un aspecto importante de la Logoterapia es que a excepción de las demás psicologías o escuelas psicoterapéuticas parte no “de lo patológico del hombre” sino “de lo sano”, de sus potencialidades para superar sus crisis y enfermedades. Frankl dice: “El Hombre siempre está más sano de lo que él mismo cree”, también dice y quizá éste sea su único dogma: “Que el Espíritu del hombre nunca enferma” y sólo se “malogra” o “altera” la caja o la envoltura bio-psicológica. Por más enfermo o loco que un paciente parezca siempre hay un espíritu humano sano que merece respeto, comprensión y amor.

[3] Nicolai Hartmann (1882-1950), filósofo idealista alemán, una de las figuras centrales del pensamiento de principios del siglo XX. Se dedicó al análisis fenomenológico de las diferencias ontológicas del ser humano, describiendo cuatro dimensiones: inorgánica, orgánica, psicológica y espiritual.

[4] Max Scheler (1874-1928), filósofo social y religioso alemán, inspirador de la teoría de los valores, cuyo trabajo reflejaba la influencia de la fenomenología de su Edmund Husserl. “Fue el primer filósofo en hacer un análisis fenomenológico de los aspectos emotivos y prácticos de la conciencia. Considera que en la experiencia emotiva es donde se presentan los valores, hacia los cuales está abierto el hombre. Frankl coincide con Scheler en afirmar que la persona está abierta al mundo y dirigida hacia algo o alguien diferente de sí misma. Ambos preservan la unidad de la persona pese a las diferencias ontológicas, y ambos también defienden la apertura a la trascendencia a través de la conciencia. Precisamente, esta apertura básica es la que se caracteriza a la persona como un ser esencialmente dialogal., Algunos de los puntos básicos de contacto entre Frankl y Scheler son: La unidad en la diversidad de la persona humana, la apertura al mundo y a los valores, la conciencia como órgano de sentido y el carácter dialogal del hombre” extraído del libro “Diccionario de Logoterapia” por Marta Guberman y Eugenio Pérez Soto. Editorial Sentido Lumen Humanitas.

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2 comentarios

  1. hoy te escuhe con cesar lonazo y me pareciste una persona preciosa, atenta y creyente en Dios. Cuando vienes a mty? Me gustaria poder estar en algun seminario tuyo. Saludos, Dios te guarde.

  2. Hola Roberto, voy comenzando en el mundo de la logoterapia y me gustó mucho como explicaste los puntos, me recordó al principio de Psicoanálisis y existencialismo de Víctor Frankl, debo decir que comprendí mucho mejor esa sección gracias a tu artículo.

    Te agradezco mucho.

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