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El cuerpo como espacio de encuentro con el otro: Logoterapia y corporalidad

15/04/2013

“No hay nada más poderoso que una idea cuyo tiempo ha llegado”

Por: Dra. Adriana Virginia Sosa Terradas, Ph.D

 

A lo largo de mis años como logoterapeuta considero que han sido muchas veces mis pacientes, con sus padeceres y sus síntomas, los que me han guiado en mi búsqueda de mayor conocimiento y de nuevas técnicas para aliviarlos.

La temática de este trabajo es el resultado de una búsqueda personal de herramientas que la logoterapia no me aportaba frente a pacientes que habían sufrido sucesos traumáticos en su corporalidad, como por ejemplo abusos sexuales, violaciones, accidentes de tránsito y asaltos violentos, entre otros.

Como logoterapeutas orientamos nuestra tarea hacia la movilización de los recursos noéticos para plantear el antagonismo del cuál es capaz la espiritualidad humana. Somos testigos constantemente de esa fuerza indómita del espíritu que plantease Frankl, y la mayoría de nuestros pacientes son capaces de lograrlo. Ahora bien ¿qué me sucedía con el registro del trauma que quedaba en el cuerpo? Seguía permaneciendo impidiéndole a la persona el desarrollo de una vida plena desde lo corporal; dado que el miedo, la angustia y el estado de alerta seguían estando.

Mi primer búsqueda se orientó a lo que me podía aportar la fenomenología y me encontré con la siguiente afirmación: “Mi cuerpo no es “un” cuerpo sino que es mío” “Mi cuerpo es mío por su misteriosa referencia a mí, al yo conciente con el que está fusionado”[1]

De hecho nuestro cuerpo se encuentra tan identificado con nosotros que al hablar solemos decir “me peino”, “me lavo”, étc en vez de “mi cuerpo se peina, se lava…” Por lo tanto mi cuerpo tampoco es el cuerpo de la anatomía ni el de la fisiología ni un mero instrumento ni está aislado de mí. Por lo cuál mi cuerpo es la encarnación de mi yo y mi yo es un yo “corporizado” Por consiguiente también encuentro al otro y me encuentro con el otro a través de “su” cuerpo como corporización de su subjetividad.

Gabriel Marcel sostiene que yo no “tengo mi cuerpo” de la misma manera que tengo “mi casa” o “mi lavarropas”, sin embargo podría decir sin errar que efectivamente “tengo un cuerpo” , en tanto la persona que soy es más que mi cuerpo. Aunque mi yo y mi cuerpo se imbrican mutuamente, “yo no soy mis ojos, ni mis piernas” por lo cuál descubrimos una cierta “no identidad”, un “hiato” entre mi cuerpo y yo. Este hiato es reconocido por Frankl y al apelar para que se agrande a través del autodistanciamiento, el paciente descubre que “él es más que su cuerpo enfermo, doliente o impulsado”. Pero ¿qué sucede cuando ese hiato se ha reducido severamente, casi obturado por la herida dejada por el trauma?

Con el trauma, el cuerpo se transforma de “sujeto de intención” en “objeto de malestar”, un malestar que aparece repentinamente y coarta mi vida de relación, empezando a significar una carga pesada, de la cuál quisiera deshacerme, separarme… El trauma genera una conciencia corporal desgarrada, un cuerpo conciente tironeado por fuerzas contradictorias. Asimismo el trauma rompe con el hilo unificador de la temporalidad ya sea dejando al paciente en un eterno presente o condenándolo a retornar a la situación perpetuamente.

Merleau-Ponty sostiene que el cuerpo sabe más del mundo de lo que nosotros desde nuestra razón conocemos.[2] Es por ello que los pacientes víctimas de trauma experimentan una constricción y un estrechamiento de la vida emocional, rechazando en el campo intersubjetivo toda relación que suponga la eclosión de los afectos rechazados (Storolow, 2007).

Es por ello que en mi búsqueda de ese “saber del cuerpo” que menciona Merleau-Ponty me encuentro con las Terapias de Avanzada introducidas en la Argentina y denominadas así por los Dres. Solvey. Estas técnicas tienen como antecedente a la Programación Neuro Lingüística de Bandler y Grinder (1980) y como iniciador del paradigma a Milton Erickson, aunque aseveraciones acerca de la localización en el cerebro de las funciones mentales las encontramos desde los egipcios(1550 AC), Hipócrates(400 AC), hasta nuestros días.

Neurofisiología de las Técnicas de Integración Cerebral

Hasta mediados del siglo pasado, la observación de los hemisferios cerebrales, sostiene que eran simétricamente idénticos en ambos sexos. Hoy sabemos con certeza que ambos hemisferios presentan diferencias morfológicas y funcionales significativas. Ambos hemisferios están unidos por el cuerpo calloso formado por un cúmulo de fibras nerviosas que actúa como un superconductor de información captada en uno y otro. Cuando la información entre ambos hemisferios se logra adecuadamente, el resultado es un pensamiento integrado.

No voy a detenerme en mencionar todas las diferencias que se han hallado entre ambos hemisferios y sí voy a centrarme en una diferencia característica entre ambos: lo familiar y rutinario y lo nuevo o desconocido. El hemisferio derecho (HD) es adecuado para procesar información nueva, mientras que el hemisferio izquierdo (HI) procesa información familiar, rutinaria o conocida. El trauma es siempre procesado por el HD por lo cuál provoca siempre una vivencia de novedad, peligro y desconocimiento. Durante la exposición a recuerdos traumáticos se produce un aumento de la actividad en el HD y en la corteza visual derecha ante los flashbacks. Mientras tanto el área de Brocca (HI-lenguaje) tiene una disminución notable de oxígeno y se atenúa. Es debido a ello que los pacientes traumatizados tengan dificultad en poner en palabras sus sentimientos. Van der Kolk y colbs (1980) demostraron a través de estudios con TEPT (PET. Tomografía con emisión de positrones) que al pensar en un trauma se activa el HD y se inactiva el HI impidiéndole a la persona el acceso a recursos, pensamientos o creencias positivas y a la familiaridad del hecho.

Las Terapias de Avanzada permiten desensibilizar traumas en menor tiempo y sin necesidad de un trabajo tan arduo por parte del paciente, lográndose una modificación apreciable en los síntomas de manera duradera. Nos referimos también a los traumas que Francine Schapiro denominó traumas con “t” pero generan efectos disruptivos en el SNC

El cuerpo y sus ritmos

El ritmo circadiano: son los ciclos de alrededor de 24hs que regulan una notable cantidad de funciones metabólicas y fisiológicas. La glándula pineal, dada su sensibilidad a la luz afecta los biorritmos corporales, hace de mediadora y determina cuáles son las fuerzas que actúan en el cuerpo y la mente. Es llamada la “glándula de la paz” (B. Jennsen) debido a su rol bioquímico en el descanso, la relajación y la curación.

Los ritmos ultradianos : los seres humanos miramos con un ojo dominante en distintos momentos producto de la activación hemisférica, la cuál cambia cada 90 minutos. Ocurren más de una vez por día e inciden en cómo archivamos y evocamos la información.

Los ritmos nasales : el rinólogo alemán Kayser (1895) postuló la existencia de una dominancia nasal en humanos, donde el flujo de aire se modifica de la cámara derecha a izquierda de la nariz, entre los 20 minutos a las 3 horas. Con cada inhalación afectamos la química del cuerpo y respirando por cada orificio nasal alternadamente podemos activar un hemisferio (contralateral) o el otro a voluntad.

Los ojos y la activación hemisférica

Como hemos mencionado cada hemisferio lee una misma situación de manera diferente. Por lo cuál en el caso del trauma en el HD perduran el dolor y el sufrimiento mientras que en el HI se percibe la situación traumática de una manera más objetiva, realista y con recursos. Ante lo que se encuentra disociado y produce síntomas si logramos la activación rápida y secuencial de ambos hemisferios se produciría un intercambio de información a través del cuerpo calloso y la posibilidad de integrar el suceso traumático accediendo a los recursos que posee la persona. El ojo es una vía de acceso rápida y efectiva a ambos sistemas nerviosos (central como autónomo)

Los hemisferios tienen además funciones de comando sobre el sistema nervioso autónomo, simpático y parasimpático (no voluntario, controla las funciones corporales vitales). El HI simpático tónico mantiene la vigilia, los procesos lógicos (Yang/color rojo); y el HD parasimpático atónico, duerme, sueña, crea…(YIN/color azul). Si queremos neutralizar el exceso de activación de un hemisferio por ejemplo: la luz o el color azul neutralizan el HI, mientras que la luz o el color rojo activan el HD.

Como verán estas técnicas buscan explorar y corregir las energías corporales del paciente, exploradas milenariamente en oriente y avaladas por la física moderna. El aspecto sólido de la materia es un concepto hoy ilusorio, ya que todo se encuentra en movimiento como si fuera un organismo viviente (holomovimiento, Bohm, D).

Modelos de abordaje de las Terapias de Avanzada

Hay 2 grandes modelos desde el cuál aplicar los conceptos que hemos desarrollado:

1) Las Técnicas de Integración Cerebral (TIC) basadas en el modelo de integración hemisférica, al corregir la lateralidad hemisférica derecha logramos corregir perturbaciones en forma más rápida. Incluyen : EMDR (Schapiro,1987), Técnica de los Anteojos Hemisféricos (Solvey y Solvey,2000) y Técnica de un ojo por vez (Cook y Bradshaw, 2000)

2) Las técnicas basadas en la Energía : los estímulos mecánicos en la piel sobre puntos de acupuntura de la superficie corporal (masaje, toque, apriete, tapoteo) son traducidos en señales digitales mediadas por el ion calcio, las cuáles llegan al cerebro por las vías somato-sensoriales aferentes, hasta alcanzar la corteza, la amígdala y el hipocampo. Los diferentes puntos mandan señales que convergen entre sí, liberando uno o más neurotransmisores que disminuyen la sobreactivación y a través de una inhibición sináptica van a desorganizar, interferir y agregar entropía (incertidumbre) a la actividad límbica (incrementada por el estado emocional) colapsando su capacidad de generar ansiedad.

Aplicación de las Técnicas basadas en la Energía

Parten del concepto de que los poderes innatos sanadores de nuestro cuerpo son los encargados de restaurar la armonía perdida en algún punto del triángulo de la salud. Este paradigma presenta a la persona como existiendo, además de la Espiritual, en una dimensión estructural, química y emocional.

 

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Generalmente las personas tendemos a mantener un equilibrio u homeostasis que refleja distorsiones en el triángulo que originan diferentes signos o síntomas de disarmonía hasta la enfermedad.

Los meridianos

Un meridiano es un sendero de energía que se compone de vasos de acupresión, localizados a lo largo del cuerpo. Los meridianos han sido medidos y mapeados por métodos tecnológicos modernos, electrónica, térmica y radioactivamente.

El sistema de meridianos se compone de 10 meridianos de “órganos”, 2 de “funciones” y 2 meridianos “de la línea media”

Existen distintas técnicas energéticas de diagnóstico a través de los músculos (son bombas de energía) que se relacionan con los meridianos de acupuntura. El trabajo consiste en testear el músculo ligado a cada órgano para ver si está tónico o hipotónico y corregir los hipotónicos a través de puntos reflejos Neurolinfáticos o de Chapman o Neurovasculares o de Bennett y a través de los puntos de acupuntura mismos. Se utilizan sólo las manos para equilibrar desactivando los bloqueos energéticos de acuerdo a la vía prioritaria que el subconsciente de la persona nos indica. Esta técnica se denomina Toque para la Salud (TFH) y fue desarrollado por el kinesiólogo John Thie en 1970.

Un ejemplo clínico

Fabiana es psicopedagoga, tiene 31 años y su motivo de consulta es la elaboración del duelo por la muerte de su padre a causa de una enfermedad autoinmune degenerativa, después de muchos años de lucha y desgaste familiar. Su papá fallece mientras ella está esperando su primer hijo. Nace su beba y a sus ocho meses Fabiana sufre un accidente. Estando en una casa de fin de semana de sus padres, se levanta porque la beba llora, la levanta de la cuna y comienza a bajar la escalera para ir a prepararle su mamadera cuando sin saber cómo resbala y cae todo el piso quedando inconciente en la planta baja. La beba no sufre ningún daño pero ella queda en estado de coma por unos días debido al golpe recibido en la cabeza. Casi no tiene recuerdos de su internación y como secuelas sufre durante unos meses de conductas impulsivas. Al poco tiempo cursa una depresión y descubre que ha perdido completamente el olfato. Consulta con su neurólogo y le dice que puede ser un efecto del traumatismo pero que no hay lesión visible en el centro del olfato. La pérdida del olfato la perturba mucho ya que es un sentido muy importante para ella además de que le influye obviamente en el sentido del gusto. ¿Cómo ayudarla? Pasos:

  1. Testeo Muscular: es un mecanismo de biofeedback que nos permite acceder a la biocomputadora, evaluar y mejorar su rendimiento. Previamente incrementamos el nivel de conciencia del cuerpo sobre el procedimiento a través de la estimulación de puntos de acupuntura específicos (switching on) testeando un músculo indicador o fuerte (deltoides anterior).
  2. Le pido a la paciente que piense en una situación que la hace felíz y me cuenta una anécdota graciosa de su hija. Mientras tanto yo testeo el deltoides y el músculo sostiene.
  3. Le pido a la paciente que recuerde una situación en la que quiso oler algo y no pudo. Testeo deltoides y debilita.
  4. Le pido a la paciente que evalúe su estrés de 0 a 10. La paciente obviamente al recordar la escena le pone un puntaje de 10.
  5. Se testean 14 músculos y según el o los que que debilita/n se localiza la emoción vinculada. En ella aparece la tristeza. Lo relaciona con la muerte de su papá. Elijo trabajar una técnica de visualización comenzando con iniciarla, en posición supina, en el método de relajación progresiva. Revive unas vacaciones con su papá en la playa, la induzco a revivir recuerdos olfativos. Luego del ejercicio surgen asociaciones en ella vinculadas al disfrutar, saborear, paladear. Le indico que son sensaciones vinculadas al sentido del gusto y también del olfato. Se asombra, le pido que piense en ponerse una meta: “Ser capaz de disfrutar más a pesar de no tener a mi papá vivo” Le pido que repita la meta iniciándola con las afirmaciones: “Quiero”, “Puedo”, “Elijo”, “Voy a…”
  6. Testeo deltoides mientras repite cada afirmación y el músculo sostiene con firmeza.
  7. A partir de los ejercicios en 4 sesiones subsiguientes la paciente comienza a oler pero sin poder discriminar los olores.
  8. Actualmente ha empezado a discriminar ciertos olores fuertes.

Vivir con sentido supone un ser humano que se involucra con su sentir y su querer pero para ello es necesario tener en claro cuál es ese sentir y ese querer del momento en el que me encuentro. Si hay algo que me impide, por su fuerza traumática conectarme con mi libertad y con la fuerza de oposición de mi espíritu, no voy a ser capaz de descubrir el sentido aunque racionalmente lo intente. Y es un error del logoterapeuta, a mi entender, orientar al paciente hacia una búsqueda racional del sentido.

Las personas podemos hallar el sentido sólo si experienciamos en todo nuestro ser el “valor que tenemos para afrontar la vida a pesar de…”

Breve CV de la autora

 

Dra. Adriana Virginia Sosa Terradas, Ph.D

Miembro Fundador de la Fundación Argentina de Logoterapia “Viktor E.Frankl”

Tareas institucionales de Administración y Tesorería

Logoterapeuta de niños y adultos

Coordinadora de los Programas de Formación en Logoterapia Clínica para

Profesionales.

Docente Asociada en grado de la Cátedra de Psicología de la Personalidad de la Universidad Argentina “John.F.Kennedy”

Docente de Posgrado en la Universidad de Flores

Asesora de tesinas de grado y de tesis doctorales en la Universidad Kennedy y en la Universidad de Flores

Consultora y Docente Invitada en distintas instituciones de Logoterapia de Latinoamérica.

Autora de numerosos artículos sobre Logoterapia.

Co-autora del libro “Psicología Preventiva y de la Salud”

Co-autora del libro “Psicoterapia con niños centrada en el sentido” (en edición)

Autora del libro “Habilidades para una vida con sentido” . Dau, Perú,2012.


[1] Luypen, W. Fenomenología Existencial. Ediciones Carlos Lohlé, Buenos Aires, 1967. Pág.182

[2] Rovaletti, M.L (comp.). Corporalidad. La problemática del cuerpo en el pensamiento actual. Lugar Editorial. Buenos Aires, 1998. Pág. 39.

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Nancy Graciela Martínez May 1, 2013 at 9:43 am

¡Qué interesante este artìculo sobre corpolidad y logoterapia!. Me gustó la profundidad que le da la autora al texto, en lo relacionado con las neurociencias.
Como Profesora de Psicologìa, confirmo a travès de la experiencia diaria, la importancia del juego en las horas de clases. La enseñanza està muy centrada en transmitir conocimientos y deja de lado la participaciòn del cuerpo en el aprendizaje, y pareciera que mientras màs grandes son los alumnos màs se academiza la educaciòn. Resulta conmovedor ver còmo se mueven en el curso, còmo se distienden y distraen los adolescentes, con actividades lùdicas que se relacionen con las capacidades que se van a trabajar. Luego de los juegos aplico actividades que impliquen leer, comprender, responder.
La pregunta es la siguiente ¿Las actividades lùdicas favoreceràn el estìmulo del hemisferio derecho ?

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Guadalupe September 26, 2014 at 6:07 pm

muy buen articulo, muy completo e ilustrativo

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