De las cartas del desierto del Dr. Guillermo Pareja Herrera: Lucidez urgente y Desierto.

Guillermo Pareja

Lucidez urgente

Las aspiraciones humanas apuntan hacia lo alto, hacia arriba.
Tener éxito es alcanzar la cima, la cúspide  -social, política, económica, etc.
El éxito, la fama, tienen privilegios de todo tipo.
Desde la altura se ven a las cosas y a las personas como insignificantes y pequeñas.
Los privilegios tienden a volvernos ciegos para con los demás seres humanos.
Cuantos mayores  privilegios se tienen, más lucidez se necesita.
Lucidez viene de luz.
Luz para ver la realidad como es y no creerle a  nuestra ceguera.
La lucidez es una suerte de razonar y sentir normalmente y su opuesto es el delirio y el paroxismo.
Por eso, la gente sabia pide luz para comprender, luz para decidir, luz para ser justo en lo posible con todos y en todo.

Desierto.

Cada cuando, al ausentarme, me preguntan una y otra vez que cómo vivo en el desierto y cómo es ese lugar de nada. Dentro de mí sé cómo es el desierto pero cuando quiero explicarlo no sé.
Sólo puedo compartir algunos rasgos.

El desierto es inconmensurable así que no lo puedo definir pues eso será una pretensión de meterlo en un par de líneas.

Tierra desnuda, donde reina el viento que según sea la hora y el tiempo del año trae arena blanca, ocre, roja, negra.

Según sea la hora y el tiempo del año el viento canta, llora, aúlla, susurra, seduce.

El desierto vale, no por lo que tiene, que nada tiene.
El desierto vale por sus carencias, por sus pobrezas que son riquezas.
Pobre en ruidos, rico en silencios. .
Aquí se hace mucho con poco y lo menos es más.

Sus habitantes humanos y no humanos somos silenciosos.

Alacranes, arañas, serpientes, el estilizado cactus que mira al sol cara a cara y conversa con el cielo estrellado se mece con el viento ligeramente.

Somos hechos de arena, somos arena de paso, liviana, desnuda, que hoy está aquí y mañana estará allá.

Metáfora de la vida misma.
Aquí no corremos, vamos como la arena y el viento a paso libre y tranquilo.

Viento y arena nos moldea, nos quita la hojarasca, nos deja desnudos de cosas, de ideas, reducidos a lo elemental.

Desierto pobre, pero rico que inspiró a Saint Exupery, escribiendo en el desierto del Sahara, para acuñar en boca de su Principito: “…sólo se ve bien con el corazón, lo esencial es invisible para los ojos.”
En otro momento de su peregrinaje en el desierto anotó: “…lo que más embellece al desierto es el pozo que esconde en alguna parte.”
El desierto, mi patria de arenas, sol, viento y estrellas.
El desierto, mi patria del silencio.

Psicoterapeuta, escritor, ciudadano del mundo, nacido en Perú, Vivo en el desierto de Chihuahua, México…una de las regiones hermosas de este planeta. Es un gran regalo vivir por un tiempo en este mundo, dejarlo mejor y partir…
Autor de obras como El mundo y el tiempo de Viktor Frankl.
Viktor Frankl. Comunicación y Resistencia entre muchas otras.

 

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