Adicciones y dimensión espiritual

Por Dr. Efrén Martínez

 

MODELO DEL PROCESO DE RESTRICCIÓN DE LO NOETICO EN LAS DROGODEPENDENCIAS

En el abordaje de las drogodependencias existe diferentes modelos de aproximación: El modelo moral, el modelo de la enfermedad, el modelo de la adaptación, el modelo de afrontamiento del estrés, el modelo bio-psico- social y una gran cantidad de apreciaciones dentro de los diferentes enfoques psicológicos. En este aporte, se pretende exponer de manera un tanto sistemática la visión del desarrollo de restricciones –o el impedimento de sus manifestaciones- de la dimensión noética en el campo de las drogodependencias:

 

VIDA VIVIDA

Desde la Ontología dimensional de la Logoterapia se comprende al hombre como una unidad indisoluble de cuerpo, mente y espíritu, es decir, se comprende en una y con una dimensión espiritual, en donde se considera al ser humano una unidad múltiple de tipo Bio-Psico-Socio-Espiritual, en relación con un mundo interno, un mundo externo y un mundo trascendente.

La vida como hecho fáctico que es, al mismo tiempo es posibilidad de ser, es decir, es facultativa.

Es posibilidad de ser, el ser humano puede oponerse a la captación subjetiva de una circunstancia, a pesar de las vivencias introyectadas y de la construcción de un modo de ver el mundo, para de esta forma dar un nuevo significado, transformado de esta manera y en el presente, la historia que ha venido escribiendo; si nos mantuviéramos desde un punto de vista determinista condenaríamos al ser humano por lo que ha sido, olvidándonos tristemente de lo que puede llegar a ser.

El pasado no deja nunca de actualizarse.

La vida vivida nunca deja de vivirse, por lo tanto la comprensión de la vivencia juega un papel de vital importancia en la aproximación hacia el ser humano.

 

VIDA VIVIDA COMO CONSTRUCCIÓN DE LA VULNERABILIDAD

El ser humano desde siempre entra en contacto con el azar de la existencia.

Ante este azar, el hombre –como posibilidad- puede construir a pesar o a partir de las circunstancias; sin embargo, la vida vivida en dichos momentos contempla diferentes caminos de curso, algunos de ellos facilitan estados de vulnerabilidad que impiden esas manifestaciones del mundo de lo posible, pues la dimensión espiritual se ve restringida por múltiples condicionamientos introyectados en la vida vivida.

Cuando la dimensión espiritual se encuentra restringida debido a la poca actualización que se le da a dichos recursos y por los condicionamientos introyectados, la persona se encuentra en un estado de vulnerabilidad para el desarrollo de problemas de adicción (por supuesto también para otro tipo de problemas).

De esta forma se podrían exponer dos momentos

Las personas que han restringido por diferentes circunstancias sus manifestaciones espirituales y que debido a ello tienen mayor vulnerabilidad para desarrollar un problema de adicción.

Las personas cuya restricción noética no es mayor, por lo cual su proceso de adicción es más lento, pero finalmente reprimen y restringen sus manifestaciones espirituales y se generan un problema de adicción.

Los restrictotes de los contenidos espirituales poseen contenidos bio-psico-sociales, algunos de mayor fuerza biológica (Enfermedades propiamente dichas), otros de mayor fuerza psicológica (Trastornos de personalidad, psicosis…) y otros de índole social (Hambre, cultura…). Sin embargo es importante resaltar que el todo está en la parte y la parte esta en el todo. Si se logra contactar con una pequeña luz del logos, si se logra contactar con una pequeña manifestación espiritual en medio de las circunstancias de restricción más adversas, es posible abrir la puerta de lo espiritual para oponerse a lo psicofísico y manifestarse a pesar de las restricciones.

 

DINAMICAS RETROACTIVAS

La limitación del espíritu humano consiste, en la dependencia del espíritu hacia su cuerpo… a la integridad de la función instrumental y expresiva de su organismo. Esta doble función -¡en la que se basa toda capacidad de acción o de expresión de la persona espiritual!- se puede perturbar; pero no por esto destruir a la persona espiritual…

Al encontrarse restringida la dimensión noética, se desarrolla al interior del ser humano una dinámica que limita la expresión espiritual e impide la manifestación del poder de oposición del espíritu.

La primera afección se da en la expresión de la libertad de la voluntad. La adicción a las drogas se apodera de la capacidad de elección, convirtiendo los condicionamientos psicofísicos en pandeterminismos que aumentan la vulnerabilidad y/o refuerzan el círculo adictivo. Los pandeterminismos se manifiestan como mandatos a los que el organismo psicofísico esta supeditado obligándolo a mantenerse en un estado subhumano, casi sin diferencia de los animales.

Al permanecer detenida la libertad de la voluntad, el llamado a responder del ser humano de igual forma se restringe. A pesar de la restricción de la dimensión noética, no por ello, deja el hombre de ser responsable; puede que el ser humano no sea responsable de su adicción (en el sentido de herencias genéticas y condicionamientos sociales), pero si es responsable de la actitud que asume frente a ella, la dimensión noética debe ser antes un poco esclarecida.

La segunda afección debida a la limitación de esta dimensión es la dificultad de expresión de la voluntad de sentido.

En la restricción de la libertad de la voluntad, el organismo queda gobernado por las voluntades de poder y de placer.

La tercera afección se da en el área del sentido de la vida. Las drogas generan un pseudo sentido captado por una conciencia alterada

Esta dificultad para hallar el sentido único y personal de cada situación, puede interpretarse como una ceguera axiológica.

El mundo de los valores permanece intacto, pero no es posible acceder a ellos y en especial a los valores de actitud fomentando el victimismo característico de la adicción.

En síntesis, podemos resumir la dinámica respectiva de la adicción en dos puntos:

La restricción o limitación de la dimensión noética es proporcional al desarrollo de la morbilidad psicofísica, y

La libertad, la responsabilidad, la conciencia, la voluntad de sentido y el sentido de vida pueden desplegarse de manera proporcional al desarrollo del proceso de adicción.

 

LA VIDA COMO FACILITADOR DE LAS MANIFESTACIONES ESPIRITUALES.

En nuestra experiencia, los conceptos expresados con anterioridad se constituyen como elementos de gran importancia en la comprensión de la adicción para el desarrollo de programas de prevención primaria, secundaria y terciaria.

 

HACIA LA AUTOESTIMA A PESAR DE LA DEPENDENCIA

Ser dependiente de sustancias o tener algún tipo de adicción, ubica al ser humano en una situación límite, en donde la elección y decisión por permanecer o superar el problema, se confunden con una autodeterminación que libera al drogodependiente de toda la responsabilidad: no es mi culpa, estoy enfermo; si bien, la adicción a las drogas puede considerarse como enfermedad, su progresión y desarrollo dependen de la propia capacidad de elección y decisión. Por ello, cuando a través de la adicción se llega a una situación limite, la conciencia manifiesta algunas luces y el usador de drogas puede afirmar como Max Scheler que <<Al cabo de más de diez mil años, es nuestra época la primera en que el hombre se ha hecho, integrante “problemático”, ya no sabe lo que es, pero sabe que no lo sabe>>.

El abuso de substancias es un <<inconsciente intento por volver al paraíso perdido>>; inocencia que ubica al consumidor de drogas en el nivel de un niño insatisfecho, sin paraíso y desprovisto de protección, un nivel con características infantiles como la carencia de responsabilidad, el egoísmo y el egocentrismo; como características de orfandad como las dificultades afectivas, el cinismo, los mecanismos de defensa e incluso la crueldad. El niño interior que existe en todos los seres humanos se convierte a través del consumo de drogas, en una de las paradojas de la adicción, buscando protección y encontrando abandono, buscando seguridad y encontrando miedos, buscando el paraíso y encontrando el infierno.

Los barrotes invisibles de la drogadicción, hacen que la vida de un adicto activo se encuentre llena de contradicciones y autoengaños, eligiendo caminos y paradojas como las siguientes:

Evadir el dolor consumiendo –Aumentar el dolor por consumo.

Buscar la libertad en las drogas –encontrar la esclavitud en ellas.

Intentar ser uno mismo – Terminar siendo otro adicto.

Buscar la diversión – Encontrar el dolor.

Encontrar seguridad -Llenarse de temores.

Buscar amigos -Hundirse en la soledad.

Eludir los problemas – Aumentar las dificultades.

Llenar el vacío interior –Aumentar la pérdida de sentido.

Es sorprendente el engaño en que se sumerge el usador de drogas, envolviendo todo su ser en la falsedad del paraíso que busca. La oscuridad de la toxicomanía es tan profunda que oculta el sentido de vida y fomenta el descubrimiento de antivalores, frustra la voluntad de sentido y reduce al ser humano a un ente sin control ni poder de elección: convierte a una madre en asesina del hijo que lleva en su vientre y que se droga a través de ella, transforma en irresponsable a un padre que deja sin comida a sus hijos por ir a drogarse, conlleva a los hijos a ser ladrones de sus padres, desborda el instinto sexual para cometer incestos y violaciones, reduce el valor de la vida a un <<nada más que…>> incitador al suicidio y conduce al hombre a la ruina moral; sin embargo, es tal el poder de las drogodependencias que aún y a pesar de lo mencionado con anterioridad, el consumo de drogas aumenta cada día más trágicamente nos expone ante cerebros inundados de sustancias que continúan negando que tienen un problema de adicción.

Para nadie es un secreto que vivimos en una sociedad adicta y es innegable la existencia de ciertos condicionamientos sociales, biológicos y familiares que precipitan, predisponen y/o exacerban el uso de sustancias, conduciendo al ser humano hacia la dependencia a pesar de la autonomía que desconoce. Sin embargo, redefinir la concepción del mundo y aceptar que con condicionamientos y posibles dependencias nuestra autonomía es real, no es una tarea fácil; pues en ocasiones es dentro de nuestra propia cárcel en donde se empieza a gestar ser libre innato, esclareciendo e invitando al poder desafiante del espíritu hacia la ruptura de las cadenas de la adicción.

Ser autónomo significa asumir la responsabilidad de los actos y de las decisiones que se toman en libertad; significa saber y ser consientes de que es en mi propio nombre en el que yo actuó y que tanto por omisión o elección, mi participación es activa.

Dirigirse hacia la autonomía a pesar de la dependencia implica asumir la responsabilidad sobre el ser libre innato y aceptar que aunque el cuerpo y la mente se encuentren esclavizados ante una sustancia, hay una esfera de la existencia que es intocable por lo patológico, es nuestra característica como seres espirituales la que con todo y dependencia, nos permite tener una fuerte voluntad de sentido que conduzca hacia la autonomía.

Ser dependiente de sustancias, en ningún momento remite al hombre a la pérdida de su autonomía; si bien, la capacidad de elección y decisión se ven seriamente afectadas por el consumo de drogas, el ser-libre innato permanece intacto y es allí, en la dimensión noética, en donde apelando a la fuerza del espíritu humano, puede el hombre con problemas de adicción, dirigirse hacia la autonomía a pesar de la dependencia.

 

LOGOTERAPIA, UNA ALTERNATIVA ANTE LOS MALES DE LA ÉPOCA

La logoterapia es la terapia centrada en el sentido, es una visión de hombre que cree en el mundo de lo posible y que considera al ser humano como unidad múltiple a nivel Bio-Psico-Socio-Espiritual.

 Sus principales fundamentos nos dicen:

1.- Que existe una libertad de la voluntad que se plantea como una manifestación del espíritu que a pesar de ser finita en el organismo psicofísico, se antepone desde lo espiritual a esta finitud. Dentro de esta libertad se enmarca el concepto de responsabilidad. El hombre es libre para ser responsable porque es libre. Es decir; negar la responsabilidad es una libre elección de no-ser libre, fundamento que hace inseparables estas dos manifestaciones espirituales.

El hombre está llamando a la realización del sentido de su vida y de los valores que le dan significado a la misma, y ante este llamado, es responsable. De igual forma existe una responsabilidad ante algo y ante alguien enmarcado en la capacidad específicamente humana de la autotrascendencia dirigida al encuentro con otro y con una dimensión trascendente.

Finalmente, la responsabilidad puede entenderse como la habilidad de dar respuesta a las preguntas que plantea la vida y como la capacidad de asumir las consecuencias de las elecciones realizadas.

2.- Que las voluntades de placer y de poder conllevan un argumento inmanentista que se opone a la autotrascendencia y frustra la existencia del ser humano. Mientras las voluntades de placer y de poder consideran como fin ultimo de la existencia la consecución del placer es consecuencia de alcanzar un fin y el poder un medio para el mismo, y no al fin en si, motivo por el cual se promueve un estado de frustración que conlleva al surgimiento del vacío existencial.

En cuanto a la voluntad de sentido esta no busca alcanzar el poder ni el placer, ni siquiera la felicidad, pues su interés es el encuentro de un argumento, una razón para se feliz.

3.-  Que el primer fundamento de la antropología Frankliana es el postulado de la libertad de la voluntad. Una libertad que no sólo es ante algo sino para búsqueda del sentido de la vida: es decir, para el desarrollo del segundo fundamento logoterapéutico o fuerza motivacional llamada voluntad de sentido. Finalmente surge la pregunta por el sentido de la vida; sin embargo, para preguntar por el sentido de la vida –sobre lo que es o lo que significa- hay que preguntar por el sentido de una persona concreta y de una situación concreta. Es decir, es un constructor que apela a la coherencia y le confiere a la vida orientación unidad, y dirección.

En conclusión podríamos argumentar que el sentido de la vida existe en todo momento y bajo cualquier circunstancia, que el hombre es libre para buscarlo y que esa tensión entre lo que es y lo que debe ser lo motiva para encontrarlo. Es decir, el sentido de la vida se contiene en la vida misma. La vida como hecho fáctico que <<es>>, al mismo tiempo <<es posibilidad>> de ser y es ante esta posibilidad que el hombre responde y descubre un sentido para su vida.

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Comentarios

  1. Luis Mario Cardenas Morales

    La logoterapia representa un cambio de paradigma en el sentido de que la persona todavia puede ejercer su capacidad de voluntad y eleccion aun a pesar del deterioro de estas ultimas cualidades por su naturaleza de adicto a una droga; el condicionamiento psicofisico de la adiccion hunde a la persona en la eleccion de la no responsabilidad; es un proceso de reeducacion emocional lo que lleva a esa persona a entender que aun ante el condicionamiento al uso de la droga y ante la tendencia a huir de la responsabilidad; y ante todo tipo de condicionamientos biologicos, psicologicos y sociales que favorecen el desarrollo de su adiccion hay una naturaleza noetica (espiritual) a la cual puede acceder al querer ejercer su voluntad; en ese momento de toma de conciencia puede descubrir su capacidad de elegir con que actitud asume la realidad de su enfermedad como adicto a tal o cual sustancia; asume si desea seguir en la no responsabilidad o si decide asumirla y a partir de ahi plantearse si esta a gusto con su situacion o no y que puede o no puede hacer al respecto. Al fin y al cabo la primera que cosa que tiene que hacer un adicto es reconocer que tiene una enfermedad; solo asi podra dar los siguientes pasos hacia la recuperacion.

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